BarcelonaYa está hecho y bendecido. Solo falta que se concrete oficialmente quién y cuándo relevará al cardenal Joan Josep Omella como arzobispo de Barcelona. Antes de hacerse público, eso sí, el nuncio apostólico en España, Piero Pioppo –el enviado del Papa Francisco–, ha realizado la semana pasada, de martes a viernes, un viaje a Tarragona, donde se ha reunido con el arzobispo de la diócesis y primado de Cataluña, Joan Planellas.
Los tres primeros meses de gracia después de la visita del Papa ya han pasado y fuentes eclesiales conocedoras apuntan que este “decoro” vaticano está excedido y que, por tanto, es inminente el relevo de Omella, más aún después de celebrar las fiestas de la patrona de Barcelona, la Virgen de la Merced. También hay que tener en cuenta que el próximo martes y miércoles se reúne la Conferencia Episcopal Española.
Ante el cambio, según ha contrastado este diario, entre el catalanismo católico, clerical y laico ya no se teme que un paracaidista aterrice en el Principado para la sede episcopal, tal como pasó en 2015 con el aragonés de la Franja, Joan Josep Omella, que cuando fue nombrado era obispo de Calahorra. Por “paracaidista” se entiende a alguien ajeno a la tradición eclesial propia de Cataluña.
Esta confianza se refleja en el hecho de que, a pesar del hermetismo que rodea la sucesión de Omella, el futuro relevo se vive con “tranquilidad absoluta” en el arzobispado de Barcelona, según diversas fuentes consultadas. Esto indica que hace tiempo que el nombre se sabe, que se ha aceptado y que solo falta el anuncio público. Diversas voces eclesiales relatan que esto es síntoma de acuerdo total y, por tanto, que es del agrado del arzobispo, además de cumplir el requisito de hablar catalán. Algunos recuerdan que Omella es miembro de la Congregación para los Obispos, que se encarga de los nombramientos.
La situación contrasta con el nerviosismo habitual en Barcelona en los últimos nombramientos: “En el relevo del cardenal Jubany había muchos nervios y muchos candidatos, como también pasó con Ricard Maria Carles o con Lluís Martínez Sistach”, relatan fuentes eclesiales, además del reciente caso de Omella, que también supuso una gran sorpresa. Pero ahora, dicen, “sería muy extraño un paracaidista, sorprendería”. En cualquier caso, en última instancia la decisión depende del Papa, por muchas ternas que se hayan pedido y por mucha influencia que haya tenido Omella.
Impresión catalanista
Más allá del ámbito estrictamente eclesial, el exdirector general de Asuntos Religiosos y director de la catalanista Fundación Joan Carrera, Carles Armengol, apunta que “hay suficientes candidatos para que haya un obispo catalán con comprensión de la realidad propia”. También dice que a estas alturas “no hay condiciones para algo estridente”. Además, recuerda que “la visita del Papa y el compromiso con el catalán que tuvo, muy significativo”, y por tanto descarta "un paracaidista", aún menos en un contexto en el que “los cambios en el nombramiento de obispos en España hacen que haya un reequilibrio y no sean tan conservadores” dentro de la Conferencia Episcopal Española, pero también por el hecho de que “el Vaticano es consciente de la realidad de Cataluña más que en otros momentos”.
El presidente de la también catalanista Liga Espiritual de la Madre de Dios de Montserrat, Joan Maluquer, asevera que “la actitud del Papa en la visita da indicios positivos”. “Con dominar el catalán no basta, hay que entender cómo funciona el país y la importancia de la Iglesia con el país”, defiende, añadiendo que si se trajera a alguien ajeno “sería un segundo capítulo de alguien que ha hecho sufrir por el hecho de no defender explícitamente el catalán en la liturgia o en las actividades”, dice en referencia a Omella. “El Papa ha demostrado que conoce la realidad catalana y que se lo mirará”, remata mosén Cinto Busquet, clérigo comprometido con el catalanismo y que se limita a asegurar que espera un buen relevo que comprenda el país.
Los nombres
L'ARA ya informó sobre los perfiles de candidatos para el relevo, pero a estas alturas se ha simplificado la lista, aunque nunca se puede descartar un “candidato sorpresa”, dicen algunas fuentes, en la línea de los nombramientos en Lleida y Girona de dos personas que no eran obispos –en algún momento sonó en círculos eclesiales el abad de Montserrat, Manel Gasch–, lo que sería un cambio de rasante inaudito en la capital catalana.
En todo caso, como nombres destacados sigue habiendo los obispos auxiliares, como pasó en Madrid con José Cobo: son David Abadías y Javier Vilanova. El primero se ve muy joven, es de 1973, pero altamente valorado porque es doctor, organizó bien el viaje del pontífice y ha tratado casos delicados de abusos. El segundo es el que lleva el peso de la curia con habilidad. Ambos son catalanes y de la confianza de Omella. El obispo de Tortosa, Sergi Gordo, también está bien considerado y fue obispo auxiliar de Barcelona con Omella, pero el hecho de sacarlo de la sede tortosina solo tres años después le jugaría en contra.
Quien fue el gran preferido desde un principio, Francesc Conesa, ahora obispo de Solsona, podría ser un nombre de consenso, pero es valenciano, aunque siempre ha estado entre los nombres más presentes por el hecho de haber pacificado la diócesis –manchada por Xavier Novell– y por haber liderado el Sínodo dentro de España. En todo caso, algunas fuentes eclesiales, que apuestan por el efecto sorpresa, sostienen que “no se puede desvestir a un santo para vestir a otro”, haciendo referencia a las sedes episcopales. La opción del arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, sería una grata sorpresa para los más catalanistas, pero se reconoce altamente improbable.
Más estrambótico sería destinar al obispo de Pamplona, el aragonés Florencio Roselló –sería una operación calcada a la de Omella, de alguien que sabe catalán porque se formó en Cataluña– o al arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses –fue obispo de Terrassa y aprendió catalán pese a ser castellano de origen– o, incluso, al obispo de Ajaccio, Javier Bustillo. Al arzobispo de Valencia, Enric Benavent, tampoco se le ve plausible.
Por otra parte, por muy pronto que se haga oficial el nombramiento, no podrá entrar en el cargo antes de Navidad o Reyes, ya que siempre se dan dos meses de margen para el relevo. A estas alturas, hay la cifra de más obispos catalanes de la era moderna.
Una visita significativa a Tarragona
La visita pastoral del nuncio Piero Pioppo a Tarragona la semana pasada se hizo, sin duda, en un momento clave, pero es cierto que, más allá de lo que haya tratado con Planellas, ya estaba acordada con el anterior nuncio, pero no se había realizado.
Consultado por el ARA, el arzobispo expresa, ciñéndose exclusivamente a este viaje, que ha sido "extraordinariamente positivo" por los cuatro días en los que ha coincidido con Santa Tecla y se ha podido encontrar con religiosos, ha dado conferencias a sacerdotes y ha celebrado eucaristías como en Mas d'Enric por la Merced. "Ha podido tomar el pulso de la Iglesia en Tarragona", sostiene Planellas, "compartiendo el plan pastoral" para "fortalecer la comunión eclesial", además de protagonizar "un día entrañable con los presos".
Esta ha sido la primera gran visita pastoral a una diócesis de las que le tocan a Pioppo, después de que fuera a Andorra a presidir una misa. En Tarragona, Pioppo se ha esforzado por emplear el catalán –idioma de la liturgia– también en partes de las homilías.