Cima progresista

El día que la izquierda se puso las pilas

Pedro Sánchez y Lula da Silva en su comparecencia en la Moncloa.
13/04/2026
Subjefe de Política
2 min

MadridLo que pasará este fin de semana en Barcelona no es poco. Para el PSOE y su familia europea progresista es mucho. Creen que es el primer paso hacia una remontada del mundo de la izquierda que esperan que sea transnacional, a pesar de que a escala española tienen hoy por hoy pocas alegrías demoscópicas, empezando por las elecciones andaluzas. ¿Y qué pasa el viernes y sábado en la capital catalana? El presidente español, Pedro Sánchez, acogerá una gran cumbre con líderes internacionales –jefes de estado, alcaldes, diputados, líderes de partido, sindicalistas activistas...– para escenificar que la izquierda también es capaz de organizarse internacionalmente (como ha hecho la extrema derecha) y plantar batalla a la llamada ola ultra.

le va perfecto para su estrategia de ser la antítesisDesde Ferraz lo llaman el “gran acontecimiento de la socialdemocracia del siglo XXI” y consideran a Pedro Sánchez el “gran catalizador” como presidente de la Internacional Socialista, una foto que justamente ahora le va perfecto para su estrategia de ser la antítesis de Donald Trump. Los socialistas hablan de hecho “histórico”: hasta 3.000 inscritos, 100 mesas redondas para abordar temas transversales como la defensa del multilateralismo –la paz será un elemento relevante–, el estado de derecho, el cambio climático, la igualdad... con platos fuertes como la presencia del presidente brasileño, Lula da Silva, o la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que solo con oírla ya evidenciará una reconciliación con España después de que el rey reconociera “abusos” durante la colonización. También una cuarentena de alcaldes y, de alguna manera aún por concretar, una presencia telemática de Mamdani, el alcalde antiTrump de Nueva York.

Hungría y las 'mid-term'

El acto no se ha organizado en dos días y no ha estado exento de “dificultades”, ya que la división no solo persigue a la izquierda a escala española sino también a nivel global. La cumbre está apadrinada por el partido de los Socialistas Europeos, por la Internacional Socialista y por la Alianza Progresista, que es una escisión de la última. No es fácil poner en sintonía a las izquierdas latinoamericanas, las europeas o las africanas, ya que el contexto marca prioridades diferentes, pero desde la organización garantizan que el sábado habrá unas conclusiones mínimas y que trabajarán para implementarlas a escala global.

Paradójicamente, este lunes la Global Progressive Mobilisation se miraba en Hungría, donde Péter Magyar ha arrasado a Viktor Orbán: ¿será suficiente para derribar la ola conservadora?

Esperan que pase lo mismo en las mid-term de los Estados Unidos en el mes de noviembre, donde aspiran a que Trump se lleve una derrota en las urnas que lo haga tambalear o, al menos, moderar su estrategia. De hecho, para la Moncloa, estos comicios son una fecha clave para cambiar la dinámica electoral en el Estado, que parece predestinado a un gobierno del PP-Vox. Ahora bien, ¿cuál es el problema de esta estrategia en el caso de España? Tanto en Hungría como en los Estados Unidos, el progresismo abandera el cambio. En cambio, en el Estado, la izquierda solo puede abanderar la resistencia, ya que ya hace ocho años que gobierna. Solo puede apelar al statu quo: ¿será suficiente para tumbar la ola conservadora?

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