El caos en Cercanías

José Antonio Santano, el 'solucionador' del Estado para Cercanías

El secretario de Estado de Transportes se instalará en Cataluña mientras duren los problemas en la red ferroviaria

04/02/2026

MadridLa red de Cercanías casi no funciona, pero desde hace dos semanas es un caos. Por los trenes que no funcionan, pero también por la deficiente comunicación que se está trasladando a los usuarios. Cuando las cosas se afanan se buscan soluciones imaginativas y, como no es la primera vez que ocurre en Cercanías, el Estado ha decidido activar la palanca del 'solucionador' de problemas: el secretario de estado de Transportes y Movilidad Sostenible, José Antonio Santano (Guipúzcoa, 1965), se instalará de forma indefinida. Ya se pasó la semana pasada en Barcelona para poner orden a la descoordinación entre el Govern, Renfe y Adif, pero se le vuelve a reclamar en Catalunya. ¿Quién es el número dos del ministro de Transportes, Óscar Puente?

Santano se pasó más de 20 años al frente del Ayuntamiento de Irún hasta que dio el salto al gobierno español hace dos años, a uno de los ministerios que está más en el punto de mira de las autonomías: el de Transportes. Y, desde el primer momento, se convirtió en el máximo responsable de la negociación del traspaso de Cercanías a la Generalitat, en una decisión acordada entre ERC y el PSOE.

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Es el número dos de la cartera que dirige el también socialista Óscar Puente, que tuvo que remodelar un ministerio tocado por la sombra de la sospecha durante la etapa de José Luis Ábalos. Santano es jurista de formación y político de profesión. En 1983, con tan sólo 18 años, entró en política a través del partido socialista vasco y se convirtió en el concejal más joven de España. Desde entonces y hasta su llegada al ministerio había estado en el consistorio de Irún (solo trabajó fuera, para una consultora privada, durante dos años). "He venido como alcalde a este ministerio y algunas veces no he salido muy contento", reconoció durante su nombramiento. "Ya anticipo que algunos de los que vengan [al ministerio] seguramente no saldrán muy contentos", admitió a continuación. Ahora se encuentra precisamente en ese momento con Catalunya.

Entre las muchas carpetas abiertas que debe ir resolviendo el vasco, la del tren es probablemente la que más quebraderos de cabeza le trae. Su departamento no solo debe impulsar el uso de esta infraestructura –incluso se ha comprometido con Bruselas a cambio de no aplicar, por ahora, peajes–, sino que también tiene por delante la eterna ejecución del corredor mediterráneo, así como el desarrollo del eje atlántico. Pero la piedra en el zapato es la de negociar cara a cara con la Generalitat, y en las últimas semanas ha hecho un máster. El caos en Cercanías, tras el accidente mortal en Gelida, ha pasado a ser su principal preocupación, que tendrá que seguir gestionando ahora desde Catalunya.