Junts y el PP declaran la guerra al "infierno fiscal" de Salvador Illa y Pedro Sánchez
Las derechas pretenden que cuaje entre la población un eslogan que ha popularizado Fomento del Trabajo
BarcelonaInfierno fiscal es un concepto que ha ido ganando terreno en la derecha de los arcos parlamentarios. Lo popularizó el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, y ahora lo han asumido como propio desde el PP hasta Junts, pasando por la extrema derecha de Vox y Aliança Catalana. No hace falta mucha imaginación para concluir que se trata de una crítica frontal al actual modelo impositivo tanto en Cataluña como en el Estado. Ahora llega el turno de la formación de Carles Puigdemont, que en el pleno de esta semana en el Parlament se ha propuesto como objetivo atacar la fiscalidad que mantiene la Generalitat con una doble iniciativa: deflactar el IRPF (eliminar la inflación de la recaudación del Govern) y bonificar el impuesto de sucesiones y donaciones. Junts sabe que perderá la votación (probablemente solo tendrá al PP, Vox y Aliança de su lado), pero pretende que sea el inicio de una batalla cultural contra las izquierdas.
El portavoz nacional, Josep Rius, ya hablaba el lunes de este "infierno fiscal", que Junts tampoco revirtió durante sus años en el Govern. Los juntaires aprovechan, además, que en Andalucía el presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha anunciado una batería de rebajas fiscales para contraponer los modelos, pero también para denunciar que los andaluces lo hagan mientras Cataluña mantiene un déficit fiscal de 21.000 millones de euros anuales, que le resta margen de maniobra.
Detrás del eslogan "Menos impuestos y más justicia" se esconde una guerra cultural, que tiene en el impuesto de sucesiones uno de los principales caballos de batalla, llamado "el impuesto a la muerte" por una parte de la derecha. Hace una semana el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, recurría precisamente a esta definición en lo que respecta a sucesiones y utilizaba el término infierno fiscal para contraponer su modelo al de Pedro Sánchez. En la línea de lo que ya prometió en su día Mariano Rajoy –aunque después acabaría subiendo los impuestos para hacer frente a la crisis económica–, Feijóo dice que bajará el IRPF y los impuestos a la vivienda, renunciará al impuesto de sucesiones y aprobará una batería de rebajas fiscales si gobierna.
Los juntaires también han planteado al Congreso la supresión del impuesto de patrimonio, que junto con el de sucesiones y con los tramos autonómicos del IRPF son los que más capacidad normativa permiten a las autonomías. Allí donde gobierna el PP, de hecho, los tienen prácticamente suprimidos, a pesar de la oposición frontal de las izquierdas, que reivindican que son tributos progresivos que gravan la riqueza y permiten una redistribución más justa de los recursos. Desde los ejecutivos catalán y español se argumenta que renunciando a esta recaudación se deberían recortar los servicios públicos.
Dentro de Junts, la sectorial de izquierdas del partido también se ha mostrado reticente a la supresión de los impuestos, a pesar de que ha bendecido la propuesta que se pone este miércoles a votación. En el campo impositivo es, sin embargo, el vicepresidente del partido y persona clave en el sector liberal, Antoni Castellà, quien pilota las cuestiones en la cámara catalana. Es él uno de los responsables de que el partido haya ido marcando un perfil ideológico cada vez más claro, con talante convergente.
La rebaja fiscal
Lo que plantea Junts con la deflactación del IRPF es el ajuste de los tramos y deducciones para adecuar la recaudación del impuesto a la inflación y que los catalanes no paguen más impuestos en términos relativos. Esto significa mover todos los tramos, algo que el Gobierno ha descartado. El PP también se ha sumado a la guerra fiscal esta semana intensificando su campaña por la declaración de la renta, con el lema "Pagas más y recibes menos", criticando los 15 impuestos propios que tiene Cataluña y denunciando que los catalanes son los que más pagan en los tramos hasta 30.000 euros anuales de renta.
Vox ha expresado que avala la reducción fiscal que plantea Junts, aunque la ve "insuficiente", según el portavoz Joan Garriga. La extrema derecha españolista quiere que solo haya dos tramos autonómicos del IRPF, uno del 15% para las rentas de hasta 70.000 euros y otro del 25% en las superiores –actualmente hay ocho tramos progresivos.
En el impuesto de sucesiones, los "juntaires" sostienen que los impuestos relacionados con los bienes que incluyen las herencias "ya se han pagado en vida". Ahora plantean bonificarlo en un 99% –es decir, prácticamente eliminarlo, como en las comunidades del PP– siguiendo el ejemplo del primer gobierno de Artur Mas, que en 2010 pactó con el PP una fuerte reducción del impuesto, aunque dos años después lo volvería a subir de la mano de ERC. Durante la pandemia, además, el gobierno de Quim Torra (Junts en coalición con ERC) también hizo cambios al alza en sucesiones y incrementó el IRPF en los tramos altos –y lo rebajó en los bajos– después de un acuerdo presupuestario con Comuns. En sucesiones y donaciones, Cataluña recaudó el año pasado 1.162 millones de euros y en patrimonio recaudó 835 millones.