Ha llegado a su máximo, la ola de la extrema derecha?

BarcelonaLa gran noticia de las elecciones en Castilla y León es que, por primera vez en mucho tiempo, no se han cumplido las expectativas que auguraban un salto adelante de Vox. De unas encuestas que pronosticaban una bajada del PP y un Vox disparado hasta los 19 escaños y superando el 20% de los votos, hemos pasado a un escenario que refuerza el bipartidismo y hace que tanto populares como socialistas crezcan más escaños (+2) que los de Abascal (+1). Por lo tanto, es legítimo preguntarse si la ola de extrema derecha está llegando a su máximo, sobre todo si tenemos en cuenta que la campaña ha coincidido con el desastroso papel de Donald Trump con la guerra de Irán.

Aquí hay que hacer, sin embargo, dos precisiones. Vox no ha subido tanto porque ya partía de los buenos resultados del 2022, en el que obtuvo el 17,6% de los votos y 13 escaños. El sistema electoral, sobre todo en un territorio con muchas circunscripciones, beneficia a los dos partidos grandes y perjudica a los terceros, como ha sido el caso. La segunda precisión es que, si bien la extrema derecha no crece tanto, sí que se consolida la hegemonía de la derecha.

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Hegemonía conservadora

En las elecciones a Extremadura de diciembre del 2025 el PP y Vox sumaron el 60% de los votos (en 2023 no llegaban al 47%), una cifra que dibuja una hegemonía muy clara de los conservadores y que Alberto Núñez Feijóo cita en algunos de sus discursos como la prueba de que el sanchismo está acabado. En las elecciones de Aragón la suma se quedó en el 56% (añadiendo a Alvise y el PAR), cuando venían del 50%. Y ahora en Castilla y León la ola conservadora ha llegado también al 56%, dos puntos y medio más que en 2022, cuando todavía estaba Cs. O sea que también se puede argumentar que la ola conservadora pierde fuerza.

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Igualmente, la gran novedad de Castilla y León es que el PP de Mañueco ha crecido más que Vox, lo cual es una espléndida noticia para Alberto Núñez Feijóo, que ve como uno de sus "barones" moderados sale reforzado en las urnas. Ahora bien, la dependencia de Vox continúa intacta. En este contexto, las elecciones en Andalucía se prevén como la auténtica prueba de fuego para Alberto Núñez Feijóo. Si Juanma Moreno Bonilla pierde la mayoría absoluta y tiene que pactar con Vox, Feijóo llegará a las generales con (más) plomo en las alas.

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Los próximos días veremos cómo el PP se pliega a las demandas de Vox y la extrema derecha meditará si vuelve a entrar en los gobiernos o si prefiere la comodidad del apoyo externo. El funcionamiento de estos gobiernos será leído como la antesala de lo que debe pasar en la Moncloa. De la muesca que den a la izquierda, y de cómo esta se articule electoralmente, dependerá el resultado de la batalla final, prevista para 2027.