España rehace las relaciones con Argelia después de la crisis por el Sáhara Occidental
Sánchez cierra un acuerdo para aumentar las importaciones de gas procedentes de este país
MadridEspaña ha cerrado este lunes un acuerdo político con Argelia para aumentar un 10% las importaciones de gas procedentes de este país y que ejemplifica la recuperación plena de la interlocución bilateral tras la crisis por la posición española sobre el Sáhara Occidental, aliado estratégico de Argelia. El acuerdo, según fuentes del gobierno español, se ha rubricado en el marco de la visita realizada por el jefe del ejecutivo español, Pedro Sánchez, a Argel y durante la cual se ha entrevistado con el presidente del país, Abdelmadjid Tebboune, y con la presencia de empresas españolas del sector. En una comparecencia conjunta, ambos han resaltado la relevancia de que esta reunión inicie una nueva etapa en la relación bilateral con el objetivo de firmar más importaciones de gas, pero también tejer una cooperación estrecha en muchos ámbitos políticos, económicos y comerciales. De hecho, Sánchez ha incidido en que "la relación económica va mucho más allá de la energética" y ha expresado la voluntad de "continuar impulsando la presencia y la inversión" de empresas españolas en Argelia en sectores como la agroindustria, la alimentación, las infraestructuras o los servicios. Así, la vicepresidenta primera y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha mantenido un encuentro con representantes de estas empresas previa a la bilateral con Tebboune.
Así, Sánchez, y Tebboune han acordado la celebración de una cumbre bilateral este mes de octubre para sellar estos nuevos acuerdos. El jefe del ejecutivo español no ha escatimado elogios hacia Argelia, de la que ha dicho que no solo es un país vecino, "sino también un socio estratégico y, sobre todo, un país amigo". "Esta visita, si simboliza algo, es nuestra voluntad firme de profundizar en esta amistad y de ampliar la cooperación bilateral" en esta "nueva etapa", ha subrayado. Sánchez ha resaltado que Argelia ha sido desde principios de 2026 el "primer proveedor de gas natural" de España, algo que ha valorado, dado que se produce "en un momento de extraordinaria incertidumbre en los mercados internacionales". Tebboune, por su parte, se ha felicitado de la visita de Sánchez, que ha enmarcado en la nueva dinámica de acercamiento entre los dos estados y ha considerado "crucial" la cumbre que celebrarán en Madrid en octubre.
Consultado por ARA, el profesor de derecho internacional de la UPF Karlos Castilla ratifica que este lunes se ha iniciado una "nueva etapa", no solo política sino también económica sobre todo en el ámbito del gas. Además, señala que la escenificación al más alto nivel también es relevante, ya que ejemplifica una reapertura pública del diálogo. Lo que sí señala Castilla es que no hay concreciones sobre si esto implicará cambios también en relación a los flujos migratorios y en los protocolos firmados entre los dos países a raíz del nuevo pacto migratorio de la UE -informa Núria Orriols Guiu.La crisis del Sáhara Occidental
El encuentro sirve para dejar atrás la crisis diplomática que se abrió en marzo de 2022, después de que España rompiera a favor de Marruecos su tradicional neutralidad en el conflicto del Sáhara Occidental. Entonces, el ejecutivo español tomó partido por Rabat, al considerar su propuesta de autonomía para la excolonia española "como la base más seria, realista y creíble para la resolución del contencioso" entre ambos territorios. El cambio de posición se plasmó en una misiva de Sánchez al rey Mohamed VI que hizo pública el gabinete real de Marruecos. En el texto, España reconocía "la importancia que tiene la cuestión del Sáhara para Marruecos" y "consideraba la iniciativa de autonomía marroquí, presentada en 2007, como la mejor para resolver el contencioso.
El presidente destacaba, además, “los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos en el marco de las Naciones Unidas para encontrar una solución mutuamente aceptable” al conflicto que se prolonga desde hace 47 años. Esta carta suponía un cambio del posicionamiento tradicional del gobierno español, que hasta ahora había apostado por “una solución política, justa, duradera y mutuamente aceptable, en el marco de las Naciones Unidas”, sin decantarse por la autonomía marroquí ni por la independencia saharaui y abriendo la puerta a una salida diferente del referéndum de autodeterminación, siempre que fuera acordada por ambas partes.