ANÁLISIS

Moreno estornuda y Feijóo se resfría

Alberto Núñez Feijóo en un acto de campaña en Bailén.
20/05/2026
Subdirector y delegado en Madrid
2 min

BarcelonaA veces la victoria tiene sabor a derrota. Este es el caso del PP de Juanma Moreno Bonilla en Andalucía. En perspectiva histórica, el resultado de estas elecciones no hace más que consolidar la hegemonía conservadora en un territorio que había sido un granero de votos socialista. Pero políticamente, para Moreno Bonilla y su vía andalucista y moderada tener que pactar con Vox es una tragedia porque afecta al corazón de su discurso político. Habrá que ver cómo lo gestiona después de haber dicho que la disyuntiva de estas elecciones era "o mayoría absoluta o lío".

El resultado del PSOE tampoco es para tirar cohetes, de hecho es el peor de la historia, pero evita el hundimiento total y ve cómo el bloque de izquierdas revivifica. En efecto, estas elecciones son las primeras en mucho tiempo en que la izquierda recupera terreno respecto a la derecha, en votos y en escaños. En Extremadura, el trinomio PP-Vox-SALF obtuvo 13 puntos más que en las anteriores, hasta el 60%. En Aragón el crecimiento ya fue solo de seis puntos, hasta el 56%. Y en Castilla y León el avance se redujo a dos puntos (55,5%). Ahora en Andalucía el bloque de la derecha retrocede dos puntos y pasa del 59,8% del 2022 al 57,9% de ahora. Y si en 2022 Cs sacó un 3,3% de los votos, ahora SALF ha recogido el 2,5%, unos votos perdidos que han sido claves para restar escaños a la derecha.

La sorpresa de Adelante Andalucía

Como ya pasó en Aragón, el crecimiento de la izquierda viene básicamente por una fuerza autocentrada como Adelante Andalucía, que prácticamente ha doblado su porcentaje de voto (9,5%) y ha dejado atrás el conglomerado de las izquierdas españolas. Eso sí, sumadas las dos fuerzas rozan el 16%, no tan lejos del PSOE (22,8%). No hay duda, pues, de que allí donde hay un sentimiento identitario fuerte y un cierto anticentralismo, el PSOE sufre (la excepción sería Cataluña).

La lectura a escala estatal del estornudo de Moreno es que Núñez Feijóo se constipa. ¿Por qué? Pues porque Sánchez puede vender ahora que la izquierda resiste en el peor momento y ve que su adversario pierde una mayoría absoluta que era clave para hacer creíble la opción de un gobierno del PP en solitario también en el Estado. Además, la fortaleza de Moreno Bonilla le servía para equilibrar el partido y ahora Isabel Díaz Ayuso queda como única líder importante con mayoría absoluta (el otro es el gallego Alfonso Rueda, que pinta poco). Ahora Sánchez puede sentarse tranquilamente a ver cómo Santiago Abascal desfigura el perfil político de Moreno Bonilla y suma un territorio más, Andalucía, a su política de confrontación con la extrema derecha. Evidentemente, el PSOE como organización tiene un problema grave en Andalucía, pero en la Moncloa pueden argumentar que, de cara a las generales del año que viene, todavía hay partido.

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