El Papa, desde Montserrat: "Gracias, Cataluña, por recibir personas de tantos países e integrarlas"
León XIV se encomienda a la Moreneta, por quien tiene devoción desde los años 90
MontserratEn Montserrat, el corazón espiritual de Cataluña, San Ignacio de Loyola examinó sus pecados para empezar a llevar una vida al servicio de Dios, abandonando la espada que como caballero siempre le había acompañado. Con este referente y encomendándose a la Moreneta, el papa León XIV ha hecho este miércoles un alegato contundente por la paz en un mundo convulso. "Que el odio dé paso a la esperanza y la paz", ha afirmado desde el interior de la basílica tras la plegaria del rosario presidida por él mismo. Pero también ha tenido un mensaje a favor de la inmigración cuando ha acabado su discurso: "Gracias a Cataluña por haber recibido a tantas personas de otros países, porque enseña cómo integrar a todos en una única familia", ha dicho desde el exterior, en la línea de lo que había defendido el martes en el Estadi Lluís Companys.
Un mensaje que ya dio al Congreso, cuando insistió en rebatir la dinámica de la polarización mientras volvía a exhibir su aproximación al fenómeno migratorio.
RecordPor otra parte, ha comentado que la Madre de Dios invita a los humanos a "reconocernos hermanos", donde "nadie quede excluido y donde la comunión sea más fuerte que la división". En este sentido, ha pedido a santa María que enseñe a los fieles a "renunciar a palabras hirientes", a las "calumnias" y que ayude al "amor en la familia" y a los ciudadanos en general, "en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas". Un mensaje que ya dio en el Congreso, cuando insistió en rebatir la dinámica de la polarización mientras volvía a exhibir su aproximación al fenómeno migratorio.
Recuerdo
En su discurso, León XIV ha recordado cuando su predecesor, el papa Francisco, ofreció la rosa de oro a la imagen de la
Virgen de Montserrat. "Estoy contento de poder estar a los pies de la Moreneta para encomendarle, lleno de confianza en su intercesión maternal, mi servicio petrino [como sucesor de san Pedro, como papa] y la misión de la Iglesia en un mundo que clama pidiendo justicia y paz", ha afirmado en catalán, como en tantas otras ocasiones en párrafos enteros, que ha alternado con otros en castellano.
El pontífice ha cerrado el discurso en la lengua del país parafraseando el Virolai, aunque sin tomar de manera literal el texto de mossèn Jacint Verdaguer: "De los catalanes siempre seréis la princesa, de los españoles y de todo el mundo". Y ha añadido qué decirle más a la Virgen: "Sois mi tesoro, yo soy vuestra madre, no tengáis miedo".
Por su parte, el abad de Montserrat, el padre Manel Gasch, ha agradecido al Papa su "testimonio a favor de todo ser humano y la radicalidad de la denuncia de la violencia para conseguir un mundo sin guerras". El discurso del padre abad, a diferencia de lo que hizo el cardenal arzobispo de Barcelona en el Estadio Olímpico Lluís Companys, ha sido mayoritariamente en catalán. El obispo de Sant Feliu, Xabier Gómez, que es el titular en Montserrat, también ha dirigido unas palabras de agradecimiento al Papa en una jornada marcada por la emoción que han sentido los fieles con la veneración de la Virgen de Montserrat y el canto del Virolai.
La división en el eje nacional de los católicos presentes en Montserrat, algunos nacionalistas e independentistas y otros unionistas, ha generado una concatenación de enseñas que evidenciaban ideologías opuestas, pero que no han tapado la unión por la devoción al Papa y la Moreneta. El rosario se ha rezado en catalán y las letanías han sido en latín, lengua que en este viaje apostólico ha tenido un papel testimonial –nada que ver con el que le había dado Benedicto XVI.