¿Por qué la política gira hacia la derecha?
Los expertos advierten que la presión electoral fuerza a los partidos tradicionales a comprar el marco de la seguridad y la inmigración creado por Vox y Aliança Catalana
Barcelona"Quien viene a delinquir debe saber que no tiene cabida en nuestra sociedad". Leído de manera aislada y sin ningún tipo de contexto, actualmente puede resultar difícil acertar de qué líder o partido político puede venir esta frase. La realidad, sin embargo, es un extracto de la ponencia del PP catalán para su 16º congreso de hace apenas unos días. Esta contundencia discursiva pone sobre la mesa una evidencia e introduce un debate vivo: la política española, así como la catalana, está virando hacia una derecha cada vez más radicalizada.
Contactado por el ARA, Marc Sanjaume, profesor de ciencia política en la Universitat Pompeu Fabra, señala que este giro hacia la derecha y el auge del populismo responden a un fenómeno global. Las democracias liberales están experimentando "una presión muy fuerte porque su espacio político es fagocitado por estos movimientos populistas, de extrema derecha", explica el experto. La aparición de esta nueva oferta electoral sitúa al centroderecha tradicional ante el dilema de intentar competir con estas nuevas opciones o mantenerse moderado. Sanjaume destaca que, en España, este escenario ha llegado con retraso por particularidades como la presencia de partidos regionales y un fuerte conflicto territorial. "Este choque centro-periferia ha funcionado como un balón de oxígeno para tener un enemigo interior que lo pudiera capitalizar", explica el politólogo, hecho que "ha permitido al bipartidismo mantener el orden y frenar temporalmente la extrema derecha".
La estrategia del PP
Pero, ¿por qué los partidos tradicionales acaban comprando los marcos de la extrema derecha? En conversación con el ARA, Marc Guinjoan, profesor de ciencia política en la Universitat Autònoma de Barcelona, lo articula a través de los modelos espaciales y la teoría del voto racional. En un sistema español donde la competición se da prácticamente en un solo eje izquierda-derecha que lo aglutina todo (economía, valores y modelo territorial), el PP actúa estratégicamente. "Los populares no tienen competencia por el lado del PSOE, porque el votante de centro está en buena medida alineado, ahora mismo, con el PP, principalmente por los múltiples casos de corrupción del PSOE", destaca el experto. A partir de aquí, "lo que hace el PP, como han hecho tantos países y tantos partidos conservadores de Europa, es desplazar su posicionamiento político hacia la derecha", lugar por donde le entra la competencia.
Guinjoan destaca, sin embargo, que esto podría no darse si "el tema no fuera extremadamente relevante". Es decir, "si el tema no fuera excepcional, podría ser que el partido no se moviera hacia la derecha, porque no tendría incentivos –afirma el politólogo–, pero las encuestas nos dicen que hay un aumento de la preocupación por la inmigración y la delincuencia", hecho que produce que "el PP se desplace". Guinjoan también destaca que este interés es una dinámica top-down (de arriba abajo) en la que "Vox ha movido muy bien este tema, lo ha hecho su tema principal [...]" Eso sí, advierte que el PP se desplaza "hasta un punto no tan radical" para evitar la clásica premisa de que "para elegir la copia, eliges el original". Sanjaume coincide y recuerda que el PP ya ha testado esta adaptación "de manera bastante exitosa por su parte a escala regional".
En todo este ecosistema, la izquierda sufre en un terreno más polarizado. Sanjaume indica que este viraje "la fuerza a hablar de temas que no son su frente, como podrían ser temas de inmigración, seguridad o religiones", cuestiones que históricamente la dividen y donde no tiene consensos. Sobre cómo debe reaccionar la izquierda, Guinjoan señala que no hay una receta mágica. Expone el ejemplo de Dinamarca, donde "el partido socialdemócrata danés ha obtenido resultados brutales a base de comprar el discurso del Partido Popular Danés [partido de extrema derecha] en términos de inmigración". En España, en cambio, apunta el experto, el PSOE y sus socios han optado por una vía opuesta, adoptando una "perspectiva confrontacional", y han aprovechado para aprobar una regularización de inmigrantes.El caso catalán: Junts y Aliança Catalana
En Cataluña, el independentismo institucional no escapa de estas inercias. Guinjoan argumenta que "esto es lo mismo que ha hecho Junts con Aliança Catalana". Sin proponer nuevos pasos claros en el eje nacional y viendo que la extrema derecha les puede robar votos, Junts "mueve su discurso hacia los temas que preocupan a sus votantes", como es el caso de la inmigración. Sanjaume remarca que el espacio de Junts se enfrenta a esta competencia en unas condiciones "objetivamente peores que las de un partido de centroderecha de otro estado", ya que es un partido joven "que ha tenido que rehacerse de la represión y el exilio".