El PP y Vox acuerdan un matrimonio de conveniencia para el 29-N
A diferencia de las elecciones de 2023, Feijóo y Abascal evitan atacarse conscientes de que están condenados a entenderse
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MadridLas mismas caras, pero una interacción diferente. Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal repiten como candidatos del bloque de la derecha en las elecciones del 29 de noviembre, pero, a diferencia de los anteriores comicios, de hace tres años y medio, la estrategia del PP y Vox sobre cómo relacionarse entre ellos se ha transformado. Han pasado de la desconfianza y los ataques cruzados de 2023 a una especie de pacto de no agresión entre los dos partidos, que han asumido que, hoy por hoy, están condenados a entenderse si no quieren volver a verse relegados a la oposición. Es una asunción de la que ya no se esconden y que la derecha mediática celebra, e instan a Feijóo y Abascal a no repetir los errores –se les reprocha haberse confiado en exceso y perjudicarse luchando entre ellos– que permitieron que Pedro Sánchez haya podido continuar gobernando hasta la actualidad.
"Vox no es nuestro enemigo. No es nuestro adversario. Lo son las políticas de Sánchez y sus socios. Cuando uno se confunde de prioridades, al final se pierde. Yo no me confundiré. El cambio político en mi país está por encima del PP y del candidato del PP", afirmó Feijóo la semana pasada en una entrevista en el programa de Federico Jiménez Losantos, en esRadio. Lo repitió este martes en el programa de Carlos Herrera, en la COPE. En Génova admiten abiertamente que el escenario es el de pactar con Vox después de las elecciones e incluso exploran una alianza para concurrir al Senado con la extrema derecha. Al mismo tiempo rehúyen el triunfalismo prematuro exhibido en la anterior cita electoral en el Estado y optan ahora por la prudencia así como por un distanciamiento radical del PSOE acompañado de una clara aproximación a la extrema derecha.
También desde Vox han cambiado el tono beligerante con Feijóo de 2023 por un discurso que reivindica que tienen altura de miras ante el objetivo prioritario de sumar para desbancar al presidente español. El PP ya no es "la derechita cobarde", al menos en público, y los ataques se dirigen prácticamente de forma exclusiva al PSOE. "Sánchez es capaz de todo para destruir España, pero nosotros también somos capaces de todo para salvarla. Envío un mensaje de tranquilidad, responsabilidad y compromiso", dijo Abascal en respuesta al pacto del PSOE y el Frente Amplio para hacer una lista conjunta en la cámara alta. El presidente de Vox no solo ha defendido aliarse sin complejos con los populares en el Senado –incluso negocian alguna alianza en el Congreso, renunciando a presentarse en alguna circunscripción– sino también evitar "el espectáculo" de guerra fratricida de la izquierda. Las discrepancias en la negociación con el PP, sostiene, se deben mantener en la esfera privada.
Es clave para entender estas posturas recordar las alianzas entre el PP y Vox que han cerrado en los últimos meses en cuatro autonomías. Después del ciclo electoral autonómico, que empezó en Extremadura el 21 de diciembre y terminó en Andalucía el 17 de mayo, el matrimonio entre las dos formaciones se ha convertido en una realidad incontestable. Los de Abascal gobiernan ahora en coalición en cuatro autonomías. Ante esta apuesta de la extrema derecha de volver a los ejecutivos autonómicos del PP después de haberlos abandonado en bloque el verano de 2024, la estrategia de Vox de enfrentamiento y ataque al PP se ha modulado, ya que ahora comparte con ellos responsabilidades de gobierno. Si consiguen sumar el 29-N, sería previsible que repitieran la misma fórmula en la Moncloa. Este viernes en la Cadena SER, Feijóo no se escondía, una actitud que contrasta con la que tenía cuando llegó a la presidencia del PP, el año 2022.
Asimilación progresiva
En 2023 Feijóo todavía intentaba mantener una cierta distancia con Vox y evitaba vincularse a ellos abiertamente incluso con un llamamiento al PSOE a dejar que gobernara la lista más votada. Un planteamiento que fue duramente criticado por Abascal, quien le advirtió de que aquella no era la vía para combatir el sanchismo. El líder popular criticó duramente a Sánchez por gobernar a pesar de que el PP consiguiera más diputados, pero ahora Feijóo abre la puerta a hacerlo él en caso de que pase a la inversa el próximo 29 de noviembre.
En paralelo, los populares han ido endureciendo progresivamente su discurso en materia de inmigración, seguridad o vivienda y han ido al choque directo e indiscriminado con el gobierno español con los arietes de la corrupción o la crisis en Ceuta. Este endurecimiento programático del PP también va acompañado de un tono más duro en las intervenciones de Feijóo y de otros dirigentes así como con la estrategia en las redes sociales, en las que no dudan en utilizar la IA de una forma cruda para atacar al PSOE.
Los nombres que han tomado la batuta de esta campaña y los perfiles de los cabezas de lista también son significativos de este cambio. Si en 2023 Feijóo encargó que se ocuparan de ello perfiles del ala moderada del partido –como Cuca Gamarra y Elías Bendodo–, ahora el líder del PP ha dado el liderazgo de la campaña a Miguel Tellado, un perfil duro, y ha encargado el programa a Alma Ezcurra, una de las primeras voces populares en desplegar la teoría de un posible fraude electoral con la ley de amnistía.
La elección de Xavier García Albiol como número 1 por Barcelona y de Cayetana Álvarez de Toledo como 2 por Madrid también son mensajes claros de una apuesta por la contundencia. Habrá que ver, sin embargo, si de aquí al 29-N esta no agresión con Vox se mantiene ante unas encuestas que pronostican un crecimiento de una extrema derecha que ya ha logrado desbancar a otras derechas tradicionales en la Unión Europea.