El líder del PSOE de Extremadura dimite tras el batacazo electoral
Feijóo reclama a Vox que actúe con "responsabilidad y proporcionalidad" y Abascal avisa de que sus votantes no pueden ser "ni invisibilizados ni traicionados"
MadridLa derrota electoral del PSOE en Extremadura se ha cobrado la primera víctima. Menos de 24 horas después de firmar los peores resultados de la historia en la región –que los socialistas han gobernado 36 de los últimos 42 años–, Miguel Ángel Gallardo ha dimitido como líder territorial de la formación. Defiende que es una "decisión lógica y madurada" –domingo la comunicó a Pedro Sánchez– para "asumir la responsabilidad política" del batacazo y confía en que dé un "nuevo impulso" al PSOE. Marcha con la "cabeza alta", y defiende que ha trabajado con "honestidad y sinceridad", pero con la mínima autocrítica: "Pido disculpas a los ciudadanos si en algún momento no he estado a la altura", se ha limitado a decir. Antes de conocerse su paso junto, incluso voces de las mismas filas socialistas, como el presidente de la Diputación de Cáceres, habían reclamado a su jefe. Gallardo ha tenido un liderazgo efímero después de dos dirigentes históricos: los casi dos años que habrá sido secretario general del PSOE de Extremadura -desde marzo del 2024- contrastan con el mandato de Guillermo Fernández Vara -dieciséis años- y de Juan Carlos Rodríguez Ibarra -veinte años-.
Ahora bien, Miguel Ángel Gallardo no renuncia al acta de diputado en la Asamblea de Extremadura y alegó que sería "traicionar la confianza" de la gente que le ha votado y con la que se ha comprometido a "trabajar desde el gobierno o desde la oposición". Por tanto, pasará a ser aforado. Esto tendrá implicaciones en el futuro juicio del caso del hermano de Pedro Sánchez, en el que él también está acusado de prevaricación y tráfico de influencias. Ambos, con otras diez personas, deberían sentarse en el banquillo de los acusados el próximo mes de mayo, pero si él sigue aforado, el juicio debería recaer en el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura y no en la Audiencia de Badajoz, lo que podría retrasarlo. Hace siete meses él mismo maniobró para convertirse en diputado y torpedear la causa, pero el TSJ extremeño le paró los pies acusándole de "fraude de ley". Ahora las elecciones le han dado vía libre.
Pese al sonoro batacazo, el PSOE considera las elecciones una mala noticia para el PP a raíz del fuerte crecimiento de Vox. Los socialistas admiten que es un "mal resultado" para ellos, pero centran la valoración en que los populares sigan "esposados" a Vox y siente "rehenes" de la ultraderecha: "Ha ganado la rendición del PP a Vox, Feijóo no tiene futuro sin Abascal", ha verbalizado la portavoz del partido, Montse. Además, pese a la derrota, niega que los socialistas estén "tocados y hundidos" y asegura que el PSOE está "más fuerte que nunca".
Eso sí, existe un sospechoso habitual que pone sal a la herida. Emiliano García-Page, el barón más crítico con Pedro Sánchez, pide al PSOE que haga "autocrítica" tras el descalabro y envía el enésimo dardo envenenado a la Moncloa: "A veces los muros acaban convirtiéndose en barreras para ganar o crecer. En la política actual sobran excusas, coartadas y autoengaños". Asimismo, el presidente castellano-manchego reconoce que el triunfo del PP ha sido "incontestable".
Mensajes cruzados entre el PP y Vox
Ahora todas las miradas están puestas en el PP y en Vox, y en la posibilidad de que haya un nuevo entendimiento entre ambas formaciones. De entrada, los populares sacan pecho que los resultados ofrecen un escenario de "menor dependencia" de la extrema derecha, ya que alegan que María Guardiola le basta con una abstención para ser investida y para aprobar los presupuestos. Pero, en paralelo, Santiago Abascal recuerda a Génova que ellos han duplicado los resultados y avisa de que es una cifra que harán valer si entran en la ecuación: "Da igual lo que nos pidan. Si Vox está en cualquiera de las formas, será para un gran cambio en Extremadura". Sin embargo, fuentes populares insisten en que "se ha reducido el bloqueo" y que la única manera de hacer descarrilar el futuro gobierno del PP es que Vox "vote con Podemos". Sea como fuere, Abascal –que se ha negado a felicitar a Guardiola– advierte al PP de que sus votantes no pueden ser "ni invisibilizados, ni traicionados", insta a la candidata del PP a "mover ficha" y, de momento, no revela sus exigencias: "La pelota está en su tejado, no estamos encerrados y ninguna posibilidad".
Abascal lo decía mientras el PP reunía a los suyos varones en la sede de la calle Génova para celebrar la victoria. En una escenografía propia de las grandes ocasiones –con recibimiento de Feijóo a Guardiola en la puerta y aplausos de los trabajadores–, los populares intentan vender como éxito el resultado de las elecciones. El líder del PP ha hablado de "victoria incontestable" y María Guardiola, de "rotundidad", pese a que se ha quedado a cuatro escaños de la mayoría absoluta y sigue necesitando el beneplácito permanente de Vox -convocó elecciones tras la falta de entendimiento con la extrema derecha por los presupuestos-. La candidata popular considera que "ha merecido la pena" adelantar los comicios y anima a Vox a hacer una "lectura sensata" de los resultados. Una invitación que Abascal no ha recibido bien y que ha atribuido a la "soberbia" de la baronesa del PP.
Feijóo considera que las elecciones han sido "clarificadoras", pide a la extrema derecha y al PSOE que no hagan "interpretaciones caprichosas" e invita al partido de Abascal a actuar con "responsabilidad y proporcionalidad". "Espero que Vox comprenda lo que la mayoría de españoles que ansiaban un cambio nos están pidiendo y que no se equivoquen de adversario nunca más", ha verbalizado. ¿Qué opina del crecimiento de la formación de extrema derecha? Lo ha presentado –irónicamente– como un "gran éxito" del PSOE, que "ha conseguido que crezcan Vox y el PP", y ha instado a los socialistas a "asumir el fracaso de su relato", basado en "alimentar el miedo" en el partido de Abascal: "El tópico de la derecha y la ultraderecha ya no cuela". Feijóo cree que las elecciones en Extremadura "activaron un efecto dominó que no parará" y evidenciaron un "declive irreversible" del PSOE que "no ha hecho más que empezar". E Isabel Díaz Ayuso se ha apuntado: ha hecho mofa de la derrota del PSOE y ha catalogado a Pedro Sánchez de "losery de "perdedor de elecciones profesional".