El PP se impone en Extremadura, pero queda en manos de un Vox disparado

El PSOE sufre un batacazo sin precedentes: pierde diez escaños y queda diecisiete puntos por debajo de María Guardiola

María Guardiola vota en un colegio electoral en Cáceres
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MadridEl primer asalto del nuevo ciclo electoral deja a un Alberto Núñez Feijóo aún ligado a Vox, un Pedro Sánchez debilitado y un Santiago Abascal catapultado. Los extremeños han acudido a las urnas después de dieciocho meses sin elecciones al Estado y envían un mensaje que puede tener eco en la política española y resonancias en las próximas citas con las urnas –en los próximos meses habrá elecciones en Aragón, Castilla y León y Andalucía–. Aunque eran autonómicas, el PSOE se la jugaba después de los últimos casos de presunta corrupción y la cascada de denuncias de acoso sexual. Lo fiaba todo a Miguel Ángel Gallardo, un candidato que irá a juicio junto al hermano del presidente español, y el batacazo ha sido sonoro. Una derrota "sin paliativos" y unos resultados "muy adversos", según él mismo ha reconocido. Sin embargo, la victoria del PP –su segundo triunfo en unas elecciones extremeñas en 43 años– es agridulce: María Guardiola se acerca a la mayoría absoluta, pero gana sólo un escaño después de el adelanto electoral provocado por el rechazo de Vox a los presupuestos y sigue dependiendo de la extrema derecha, que duplica los resultados. Desde Génova, sin embargo, presentan la victoria como una "paliza para la historia".

Los socialistas han sufrido un descalabro inapelable en uno de sus principales feudos históricos. El PSOE bajó de los 30 escaños por primera vez hace dos años –aunque fue la fuerza más votada– y consuma ahora el desastre con un registro catastrófico: 18 escaños, el 25,7% de los votos y una caída de 14,2 puntos. El 23-J, Extremadura fue una de las cinco comunidades autónomas donde Sánchez superó a Feijóo, y Badajoz y Cáceres, dos de las diez provincias donde el PSOE recibió más votos que el PP. Sin embargo, ese apoyo ahora se deshizo y el PSOE quedó a 17 puntos del PP. Y es más, la suma del PP y Vox alcanzó el 60% de los sufragios.

Miguel Ángel Gallardo compareciendo después de la noche electoral.

El PP no logra divorciarse de Vox

María Guardiola ha mejorado los resultados de 2023, pero mantiene la fuerte dependencia de Vox, que duplica los resultados: pasa de 5 a 11 escaños y del 8% de los votos al 16,9%. El adelanto electoral se precipitó porque la extrema derecha hizo embarrancar los presupuestos autonómicos hace dos meses y, tras el plebiscito, Vox mantendrá la clave de la estabilidad de la legislatura. Era la apuesta de Feijóo, que aboga por convocar elecciones si Vox bloquea dos presupuestos consecutivos –así ha sido en Extremadura y en Aragón–. Guardiola dio el paso siguiendo los designios de Génova, pero seguirá necesitando el beneplácito de Santiago Abascal. Sin embargo, los populares sacan pecho de haber logrado superar el 40% de los votos –el 44% que han obtenido es el segundo mejor resultado de la historia– y ampliar la diferencia con el PSOE. También querían llegar a los 30 escaños, pero se quedaron a las puertas.

Sea como fuere, la lectura del PP de puertas afuera es de euforia. Fuentes del entorno de Feijóo celebran que ahora la gobernabilidad es "más sencilla" y la dependencia con la extrema derecha "baja" porque la investidura necesita sólo una abstención de Vox en segunda vuelta. Obviando, eso sí, que necesitarán de nuevo la extrema derecha si quieren aprobar presupuestos. "Hemos convertido a Andalucía y Extremadura en bastiones de la derecha, este gobierno es una máquina de fabricar votantes descontentos con la izquierda", remachan las mismas voces.

En paralelo, ante el auge de Vox, el PSOE aprovecha para cargar contra los populares. Los socialistas acusan a Feijóo de "sembrar" para la extrema derecha: "Hemos constatado que el PP vuelve a la casilla de salida, pero más rehén de los ultras", ha proclamado este domingo la secretaria de organización del PSOE, Rebeca Torró, en una breve comparecencia sin preguntas. Miguel Ángel Gallardo había encendido la mecha y había esgrimido que "el experimento" que Feijóo "encomendó" a Guardiola para conseguir una mayoría absoluta "ha fallado estrepitosamente".

Finalmente, los comicios también emiten un veredicto sobre el papel de la izquierda a la izquierda del PSOE. Por primera vez desde el estropicio entre Sumar y Podemos y después de tres elecciones yendo por separado, Unidas por Extremadura –la coalición de Podemos, Izquierda Unida y Alianza Verde, que contaba con el beneplácito de Yolanda Díaz– ha mejorado los últimos resultados y ha pasado de 4 a 7 escaños, con un crecimiento de casi 4 puntos. Sumar considera que el balance de las elecciones es "preocupante" y confía en que se convierta en un "llamamiento a la acción" que interpele a Sánchez para "activar" a la mayoría progresista. Podemos va más allá: lamenta la "impotencia" del PSOE y acusa a los socialistas de haberse convertido en una "fábrica de ultraderechistas".

El resultado de Extremadura es preocupante y debe servirnos como llamada a la acción. Existe una mayoría que puede desequilibrar la balanza, pero, para activarla, tenemos el reto de reconstruir la confianza en un rumbo de progreso, justicia social y democracia que garantice vidas asequibles y dignas

— Sumar (@movimientosumar.es) 21 de desembre del 2025, a les 21:52

La participación cae 7 puntos y medio

A lo largo de la jornada, los anticipos de los datos de participación permitían intuir cuál podía ser el desenlace. Tanto a las dos de la tarde como a las seis de la tarde, la participación se desplomaba y caía más en Badajoz que en Cáceres. Y eso era revelador: en el 2023, el PSOE se impuso a Badajoz y el PP ganó en Cáceres y, a lo largo de la historia, el PSOE siempre ha logrado mejores resultados en Badajoz y la diferencia con el PP ha sido permanentemente más acentuada en Badajoz. Una vez abiertas las urnas, las sospechas se han ido confirmando: la participación ha sido del 62,7%, siete puntos y medio menos que en el 2023. Quienes más ha sufrido la abstención han sido los socialistas.

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