La primera (pero no la última) crisis de gobierno de Salvador Illa

BarcelonaMónica Martínez Bravo es la primera consejera en saltar del ejecutivo de Salvador Illa. Hacía tiempo que era una de las que entraban en todas las quinielas, porque hace tiempo que el presidente prepara una remodelación de su gobierno para encarar la última fase decisiva de la legislatura. Son muchas las fuentes que apuntaban a una crisis de gobierno inminente, a pesar de que sorprende que se circunscriba solo a la consejera de Derechos Sociales.

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Jugando con los tiempos electorales, la portavoz y consellera de Territorio, Sílvia Paneque, es otra de las que se asume que están en la rampa de salida –si no hay cambio de última hora será la candidata del PSC a la alcaldía de Girona–. Su relevo podría alargarse, sin embargo, hasta principios del año que viene, explican algunas fuentes. Paneque es una de las conselleras con más proyección pública, un hecho que es un arma de doble filo cuando hay crisis tan relevantes como la que tuvo que asumir en primera persona por el caos en Rodalies.

También se da por hecho que la consellera de Salud, Olga Pané, no agotará su mandato. Más allá de las disputas laborales con los médicos y enfermeras, que le han costado críticas furibundas de los sindicatos, la misma Pané ha pedido en diversas ocasiones ser relevada. Se esperará, pues, el momento que se considere más adecuado. De momento, sigue de baja médica tras fracturarse en abril el peroné en un accidente doméstico.

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A partir de aquí, los cambios pueden ser de mayor o menor calado, e implicar consellerías diversas. Las encuestas no son lo suficientemente buenas para los socialistas y el diagnóstico interno coincide en que deben ser capaces de comunicar mejor la obra de gobierno para huir de la imagen de un ejecutivo paralizado. Por otra parte, no es un hecho extraño que los gobiernos cambien a los consellers o a los ministros. Pedro Sánchez, por ejemplo, ha cambiado cinco desde 2023; Pere Aragonès tuvo que cambiar diez, la mayoría tras la salida de Junts del Govern, y Quim Torra relevó a siete.

De Martínez Bravo se había cuestionado que fuera una persona arraigada familiarmente a Madrid mientras hacía de consellera en Cataluña y, precisamente, este acabará siendo el "motivo personal" que la hará abandonar el proyecto antes de tiempo.