¿Qué quiere ser Feijóo?

BarcelonaAlberto Núñez Feijóo ha llegado a la conclusión de que para llegar a la Moncloa necesita convivir con unos vecinos incómodos, como es Vox. No existe, pues, alternativa. De hecho, ahora lo que necesita es demostrar que los gobiernos PP-Vox funcionan, y que es un esquema que puede repetirse en el ejecutivo español. El sueño del gobierno en solitario, si ya es difícil para la mayoría de sus varones, resulta aritméticamente imposible en un Parlamento donde también juegan los votos catalanes y vascos, como es el Congreso. Sin embargo, esta convivencia puede llegar a ser, por muchos motivos, aún más compleja que la que afronta Pedro Sánchez con sus socios. ¿Por qué? Pues porque el paradigma político está cambiando a toda velocidad frente a nuestros ojos.

El canciller alemán, Frederic Merz, ha dado por muerto el viejo orden internacional en la conferencia de Múnich. En la Moncloa Núria Orriols nos contaba hace una semana que ya trabajan con un nuevo esquema que supera la tradicional división entre izquierda y derecha: por un lado los demócratas y, por otro, una especie de autoritarismo de nuevo cuño que abarca desde los tecnomagnados hasta Vladimir Putin, Kim Jong-il o el gobierno chavista. Visto desde ese enfoque, resulta completamente lógica la buena sintonía entre Donald Trump y Delcy Rodríguez. Hablan el mismo lenguaje. El periodista Enric González también escribía la semana pasada que la dicotomía está entre los cristianos, es decir, los que creen en la igualdad de los seres humanos y sus derechos universales, y una especie de paganismo que bebe del darwinismo social y de Nietzsche y su superhombre. Es evidente que Donald Trump se cree superior, especialmente a las personas de otras razas que no sean la blanca y, entre ellos, a los que no son anglosajones.

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El huevo de la serpiente

Pues bien, si este nuevo paradigma se va imponiendo, el PP va a tener un problema porque va a quedar fracturado casi por la mitad. Vox y Aliança Catalana no tienen ninguna duda de cuál es su bando (con Podemos tengo dudas), pero dentro del PP hay personas que, aunque no se atrevan a decirlo, se sienten más cerca del PSOE y del bando de los demócratas en general que de la extrema derecha y ese nuevo autoritarismo que es una amena Gente que ve que los pactos con los de Abascal son el huevo de la serpiente que puede acabar devorando al PP por dentro a base de desnaturalizarlo.

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Es desde esa perspectiva que se entiende mucho mejor el terror bien visible en los ojos de María Guardiola a pactar con Vox. O el de Juanma Moreno Bonilla que en junio se juega, literalmente, su vida política. En cambio, Isabel Díaz Ayuso ha dejado claro también esta semana que ella está junto al trumpismo y de todo lo que implica. Feijóo cree que podrá mantener sus equilibrios, pero a la larga la unidad de su partido está en peligro. Y un día tendrá que aclarar él en qué bando está y qué quiere ser.