Perfil

Rubén Guijarro, un alcalde forjado en la sombra

El regidor socialista que encabezará el nuevo gobierno en Badalona hace años que cocina la estrategia y los acuerdos del PSC en la ciudad

BarcelonaDice un antiguo adversario político de Rubén Guijarro en Badalona que negociar con él es como una partida de póquer. Define al líder del PSC en la ciudad como un estratega y asegura que, en el tira y afloja de la política, siempre tiene alguna jugada escondida. Después de años haciendo de cerebro y ejecutor del proyecto de Àlex Pastor en el Ayuntamiento y de un primer intento fracasado para acceder a la alcaldía en mayo de 2020, Guijarro ha encontrado ahora en la presunta corrupción del popular Xavier García Albiol la carta ganadora para dar un paso adelante: una moción de censura que, si nada la cambia en la siempre imprevisible política badalonesa, lo convertirá este lunes al mediodía en el nuevo alcalde de la cuarta ciudad de Catalunya. 

Nacido en Barcelona hace 39 años, pero criado en el barrio de Llefià, Guijarro se ha consolidado con dieciocho años de militancia como el hombre fuerte de los socialistas en el Barcelonès Nord, donde pilota el área de organización. Cargo de máxima confianza de Salvador Illa y estrecho colaborador suyo en el control orgánico del territorio, hasta ahora su trayectoria se había desarrollado principalmente entre bambalinas. Pero esto no ha impedido que su nombre haya ido ganando peso y se le considere un valor en alza del partido: internamente y también, a partir de ahora, en el preciado papel de alcalde metropolitano. Todo ello, con una simbólica bendición de Pedro Sánchez, que durante el congreso del PSOE en Valencia avaló personalmente la operación para echar a Albiol: “Adelante”, espoleó el líder badalonés en una breve conversación durante el congreso, celebrado el tercer fin de semana de octubre.

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El martes siguiente Guijarro se postulaba oficialmente como candidato para encabezar la alternativa en Badalona y, fruto de una negociación donde todo le fue de cara, cogerá las riendas de un gobierno con presencia de todos los grupos en la oposición (12 de 27 regidores, seis de los cuales socialistas) sacado de Guanyem, que aun así sumará con sus votos en el pleno al relevo del alcalde del PP. Y no es un detalle menor: el mismo objetivo fue imposible hace un año y medio, cuando el desacuerdo por el reparto de la alcaldía entre los socialistas y el grupo donde se integra la CUP, entonces liderado por Dolors Sabater, frustró las negociaciones en el último momento. La ausencia de la ahora diputada de la CUP y la aparición de Albiol y el también regidor del PP Ramon Riera en los papeles de Pandora, que los vinculan a una sociedad de Belice, han sido claves para que esta vez el entendimiento llegue a buen puerto. 

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"Pastor encajaba manos, pero Rubén mandaba"

Licenciado en ciencias políticas, profesor de comunicación política en la UAB y trabajador en excedencia del BBVA, Guijarro tuvo el primer contacto con el Ayuntamiento como coordinador del área de deportes (2007-2011), con el bagaje que tenía como jugador, entrenador y directivo de la Unió Bàsquet Llefià. Y en 2015 se estrenó como regidor, diputado provincial y mano derecha de Pastor, con quien lo unía una fuerte amistad desde que militaban juntos en la Juventut Socialista. A pesar de ejercer de número 2 tanto en la oposición como en el gobierno, a donde llegarían en 2018 después de una moción de censura contra Sabater –con solo tres regidores y el apoyo, precisamente, del PP de Albiol y Ciudadanos–, varias fuentes socialistas explican que Guijarro era quien realmente controlaba el rumbo del PSC en Badalona. 

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“Pastor hacía el papel de alcalde y encajaba muchas manos, pero no tenía tanta capacidad para liderar, coordinar y planificar. Quien mandaba desde el principio era Rubén”, explica una voz del partido. “Cuando había que negociar cosas con el gobierno, lo hacíamos con él”, recuerda un regidor que lo trató desde la oposición: “Era el alcalde en la sombra”. Guijarro, que también ejercía de interlocutor principal con la dirección nacional del PSC, era en definitiva quien “hacía funcionar la maquinaria del Ayuntamiento”, resumen desde su entorno. Y lo continuó haciendo después de las municipales de 2019. A pesar de que los socialistas quedaron en tercera posición por detrás del PP y de Guanyem, que se presentó en coalición con ERC, los de Sabater les cedieron a última hora el gobierno para evitar que volviera Albiol.

Fue el resultado de un pulso entre ambas formaciones –los socialistas se plantaron con el veto a la candidata independentista– que también llevaba la firma de Guijarro, a quien pocos meses después le llegaría, de manera accidental, el definitivo relevo a Pastor. En enero de 2020, coincidiendo con el temporal Gloria, ya lo tuvo que sustituir un tiempo por motivos de salud. Y tres meses después, en plena pandemia y con el confinamiento domiciliario vigente, el alcalde socialista dimitió después de ser detenido por conducir bebido por Barcelona y por haber agredido a uno de los Mossos que lo habían parado. La historia a partir de aquí es conocida: las divergencias PSC-Guanyem permitieron el regreso del PP al gobierno municipal el 12 de mayo de 2020. Hasta ahora.

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Una apuesta de cara a 2023

Las conversaciones para impulsar una moción de censura se cocinaban desde hacía meses y, con la rotura del grupo que compartían Guanyem y ERC, el PSC partía de una posición de fuerza para liderarla. El momentum que esperaba Guijarro llegó con los papeles de Pandora y, en su particular partida de póquer, ha ganado la primera mano a Guanyem, que le apoyará sin entrar en el ejecutivo. Ahora afronta el reto de mantener la estabilidad con un gobierno en el que también están ERC, los comuns y JxCat, y lo hará en primera fila y con todos los focos que no tenía en la sombra. “Guijarro está preparado. Cuando hace mucho tiempo que estás en el fondo de la sala, ves las cosas con más perspectiva que desde encima del escenario: tiene una idea de conjunto de la ciudad”, defiende un cargo próximo a él. Pero su objetivo en el gobierno va más allá: en términos de póquer, es una apuesta all in para intentar consolidar su liderazgo y mantener la alcaldía más allá de las municipales de 2023. Las cartas están repartidas y en dieciocho meses podrá comprobar el resultado.