40 congreso del PSOE

Sánchez garantiza que el diálogo no romperá la unidad de España

El líder del PSOE clausura el congreso del partido cogiendo la bandera de la socialdemocracia

ValenciaPedro Sánchez ha conseguido la paz interna en el PSOE, que este fin de semana ha escenificado un apoyo prácticamente unánime a su líder. Ya no hay sectores que hagan oposición al secretario general e incluso el expresidente Felipe González le prometió "lealtad" este sábado con un abrazo que simboliza el 40 congreso del partido en Valencia. Catalunya había generado fuertes tensiones dentro de la formación y la apuesta por una mesa de diálogo sin plazos ni grandes expectativas ha encontrado cabida en la militancia. En el nuevo ideario, Sánchez ha dejado atrás la "plurinacionalidad" que el PSC introdujo eb 2017 y se ha conformado con una referencia a la idea federal que el presidente español ni siquiera ha mencionado en su discurso de clausura. Más bien ha garantizado la unidad de España.

"Trabajamos por la cohesión respetando profundamente la diversidad, porque sabemos que es riqueza. Fomentando el diálogo y el reencuentro, garantizando la unión que deriva de la ley, lo hemos demostrado en los segundos más oscuros de 2017 en Catalunya. Pero no nos conformamos cumpliendo la legalidad democrática: trabajamos por la unión que nace del respeto y el afecto y trabajamos con las herramientas del diálogo y la concordia", ha manifestado ante una militancia entregada. "Continuaremos avanzando en convivencia y concordia. Esto es lo que haremos para Catalunya y para la unidad de España", se ha vuelto a referir a ello más tarde.

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En el congreso los sectores más refractarios a abordar el conflicto catalán no han presentado batalla y el debate a puerta cerrada fue, en todo caso, para introducir la Declaración de Granada de 2013 y la Declaración de Barcelona de 2017. No se entra en concreciones y ni siquiera se enmienda la posición de partida del gobierno español de llegar a un acuerdo con la Generalitat dentro de la legalidad que se someta a la consulta de los catalanes. A pesar de ser una apuesta importante del ejecutivo y de la que depende el apoyo de Esquerra para alargar la legislatura, el PSOE calcula cuándo y dónde tiene que abordar este tema espinoso. Y en un aviso a los "negacionistas" del diálogo, ha recordado que no fue a un gobierno suyo a quien le declararon una DUI.

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La referencia de Sánchez a la situación catalana ha sido mínima en el global de una intervención esencialmente orientada a reivindicar las tesis de la socialdemocracia. Fortalecido por la victoria de la SPD en Alemania y después de que varios líderes socialdemócratas europeos –y el brasileño Lula da Silva– enviaran un saludo por vía telemática a la familia del PSOE, Sánchez ha reivindicado la fortaleza del sector público: "Después de cuarenta años de los gobiernos de [Ronald] Reagan y [Margaret] Thatcher, el fundamentalismo del mercado ha fracasado".

Si en términos orgánicos Sánchez ha configurado una nueva ejecutiva que conecta el gobierno con el partido, colocando el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, como hombre fuerte, su intervención puede tener la misma lectura. El presidente español ha recordado leyes y decisiones que ha tomado su ejecutivo como ejemplo de lo que defiende el PSOE: desde la subida del sueldo mínimo interprofesional y la ley de vivienda hasta el ingreso mínimo vital, los ERTE y la ley de memoria democrática. "Avanzamos en derechos y libertades y avanzaremos más", ha asegurado, que ha presumido de cumplir aquello que promete. En clave de futuro, ha subrayado que impulsará una nueva norma para abolir la prostitución y pondrá punto final a la ley mordaza y a la reforma laboral del PP.

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Este último compromiso se ha encargado de anotarlo y recordarlo la ministra de Trabajo y líder de Unidas Podemos, Yolanda Díaz, que a través de Twitter ha felicitado a Sánchez por la nueva etapa. "Fuerza y aciertos a la familia socialista. Avanzamos cuando las fuerzas progresistas colaboramos. El paso siguiente en nuestro camino compartido es una reforma del mercado de trabajo a la altura de nuestro país", ha tuiteado Díaz, la líder más bien valorada por los ciudadanos, según el CIS. En el espectro socialdemócrata, en España se abre una pacífica batalla con la vista puesta en el próximo horizonte electoral, que tiene como protagonistas el PSOE de Sánchez y la nueva plataforma que quiere lanzar la vicepresidenta segunda del gobierno español.

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Los dos proyectos están destinados a continuarse entendiendo para hacer frente a la derecha y la extrema derecha, que sumarían mayoría absoluta según la encuesta que, precisamente este domingo, coincidiendo con el congreso del PSOE, publica el diario Abc. "La ultraderecha quiere el poder sin democracia", ha advertido el líder del PSOE, muy crítico con la tesis del PP y Vox de que el suyo sea un gobierno supuestamente ilegítimo. "La estrategia de la ultraderecha, que arrastra a la derecha clásica, cuestiona el pacto democrático", ha insistido. En el periodo actual de más alejamiento entre los dos principales partidos españoles, Sánchez solía acusar al PP de apropiarse de la bandera del patriotismo, y le reprochaba que lo hiciera incumpliendo una parte de la Constitución. Lo ha vuelto a hacer, pero esta vez no ha construido el argumento con el bloqueo del Consejo General del Poder Judicial, dado que ahora las negociaciones vuelven a estar abiertas.

Un congreso plácido

El discurso de Sánchez ha representado el colofón de un congreso plácido en el que se ha escenificado la reconciliación interna, con Felipe González incluido, y en el que se ha permitido un baño de masas. Si Pablo Casado llenó la plaza de toros de Valencia hace dos semanas en la convención del PP, el líder del PSOE ha conseguido reunir a 9.500 militantes en la Feria de Valencia. Su llegada a las primeras filas se ha hecho esperar, entre selfies y saludos. Tras un sentido homenajeo al ex secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba, los 42 integrantes de la ejecutiva han ido desfilando uno a uno como si se tratara de la presentación de inicio de temporada de un equipo de fútbol. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, el de Presidencia, Félix Bolaños, y el vasco Patxi López han sido algunos de los más aclamados, junto con los máximos dirigentes Santos Cerdán, Adriana Lastra, Cristina Narbona y el mismo Sánchez.