El almuerzo que salvó la relación entre el PSC y ERC
El pacto para retirar las cuentas se empezó a negociar el domingo pasado
BarcelonaEl sello del acuerdo lo pusieron Salvador Illa y Oriol Junqueras en una reunión de poco más de dos horas en el Palau de la Generalitat el martes por la tarde. Pero el pacto se había ido tejiendo desde hacía días, superando un bloqueo que estuvo a punto de llevar las negociaciones al abismo. El 2 de marzo fue el día más crítico y las fuentes consultadas por el ARA coinciden en que fue entonces cuando se salvó la relación, en una comida donde se habló de todo menos de lo que, en teoría, les ocupaba. Los dos equipos se citaron en la Diputación de Barcelona para negociar, unos días después de que el Govern hubiera aprobado el proyecto de presupuestos y de que Esquerra hubiera anunciado la enmienda a la totalidad. "Habríamos acabado la comida totalmente discutidos", apunta una fuente conocedora para explicar por qué ni los presupuestos ni el IRPF aparecieron aquel día en la conversación de una comida distendida. Los negociadores han intentado preservar el buen "clima de respeto personal" en todo momento. Lo evidencian detalles como el hecho de que Pedret se presentara en uno de los encuentros con unos buñuelos hechos por él mismo –el cabeza de filas del PSC en el Parlament tiene fama de tener buena mano con la cocina y con la repostería.
En el Palau y en la sede del PSC se acabó imponiendo la vía de ganar tiempo para evitar una derrota parlamentaria que hubiera dejado tocado al ejecutivo. La número 2 del partido, Lluïsa Moret, tuvo mucho que ver, explican diversas fuentes al ARA. Pero para limitar las rasguñaduras, los socialistas exigieron, a cambio, un compromiso de los republicanos para dejar de situar el IRPF como una línea roja. Todo ello, para poner el contador a cero. Para llegar aquí, sin embargo, las conversaciones pasaron por altibajos.
El 20 de febrero estaba todo encarrilado para que los presupuestos empezaran a caminar y el Govern los pudiera tener aprobados para Semana Santa. Pero el no de Esquerra descoloca al ejecutivo de Salvador Illa. Es la reunión entre el presidente español, Pedro Sánchez, y el líder de los republicanos, Oriol Junqueras, lo que hace cambiar de idea al partido. "No fue bien", reconocen fuentes de ambas dos bandas. Y tampoco la llamada que aquel mismo día recibió Junqueras de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, cerrando la puerta a traspasar la recaudación del IRPF a la Agencia Tributaria de Cataluña. ERC da un giro y rechaza entrar a negociar las cuentas, en un movimiento que enfada al Govern y deja tocada la relación.
La tensión se incrementa cuando el Gobierno aprueba el proyecto de presupuestos sin acuerdo con los republicanos. Al día siguiente, ERC responde anunciando una enmienda a la totalidad. A pesar de que de cara afuera se evidencie que la relación no pasa por su mejor momento, de puertas adentro ambas partes acuerdan no dinamitar el espacio de diálogo abierto desde hace meses y mantienen los canales de comunicación. Por parte del PSC participan el conseller de Presidencia, Albert Dalmau; la número 2 del partido, Lluïsa Moret; el líder del PSC en el Parlament, Ferran Pedret; y el secretario del Govern, Javier Villamayor. El equipo negociador de ERC lo encabeza el director general del partido, Lluís Salvadó; y le acompañan el secretario general adjunto, Oriol López; el vicesecretario de Comunicación, Isaac Albert, y también los dos portavoces en el Parlament, Ester Capella y Jordi Albert. Nadie quiere romper, a pesar de que se ha tensado la cuerda y es entonces cuando llega la comida del 2 de marzo, donde todo el mundo decide salvar los muebles obviando por unas horas hablar de las negociaciones.
Bloqueo en la negociación
Las conversaciones continúan en los días siguientes en diversos espacios: la Diputación de Barcelona, el Parlament y también en el Palau de la Generalitat. La negociación, sin embargo, entra en un estado de bloqueo. "Entramos en una fase de cierto distanciamiento", apunta una fuente negociadora. Esquerra constata que no llegará ningún gesto por parte del gobierno español con el IRPF y ya traslada al Govern que las cuentas están destinadas al fracaso si Salvador Illa no da marcha atrás y retira el proyecto de ley. El Govern, sin embargo, quiere garantías de que hay campo por recorrer en la negociación si da este paso. La tensión no se rebaja y el jueves 12 la reunión acaba mal.
Se acerca la fecha límite para un acuerdo: el 20 de marzo, cuando se debe celebrar el pleno del debate a la totalidad de los presupuestos. Y es el fin de semana cuando se empiezan a mover las cosas. A partir del viernes, Lluïsa Moret asume un rol predominante, según las fuentes. El domingo se reúnen los dos equipos en el Palau con dos documentos sobre la mesa: uno del PSC y otro de ERC. Ya se trabaja sobre la premisa de que el Govern retirará los presupuestos, pero negocian el cómo. Dalmau reclama garantías de que ERC no se levantará de la mesa. De aquella reunión salen ya con un documento casi consensuado que acuerdan acabar de pactar el lunes.
El objetivo era casar las prioridades del Govern y de ERC. El ejecutivo quería que los republicanos se comprometieran a aprobar las cuentas antes del verano, y Esquerra priorizaba el cumplimiento de los acuerdos de investidura. El punto intermedio acaba siendo que ambas partes se comprometen a reabrir la negociación para tener aprobados los presupuestos antes del 31 de julio, pero a cambio cae del texto la línea roja del IRPF. ERC asume que no podrá tener un compromiso del PSOE antes de junio y, de hecho, según diversas fuentes, el horizonte ya lo sitúan en otoño.
"Ganar tiempo"
Se cierran los últimos flecos el martes por la mañana en un encuentro en el Palau entre los dos equipos negociadores, y por la tarde en una reunión de dos horas entre Salvador Illa y Oriol Junqueras. El acuerdo se hará público el miércoles antes de la sesión de control al Parlament. Se trata de una solución salomónica para "ganar tiempo", como lo describe una fuente presente en las conversaciones. De hecho, los socialistas aseguran que influye el contexto bélico internacional y cuando empiezan a aflorar las primeras consecuencias económicas del conflicto en Oriente Medio. "ERC es consciente de que no podíamos exponer el país a la inestabilidad", recalcan fuentes de Pallars. "Es una victoria que retiraran los presupuestos, porque se equivocaron presentándolos", apuntan desde Calàbria.
Para un alto cargo del Govern, el diagnóstico es que el PSC y ERC han hecho tablas, y que en la brega por salirse con la suya solo se han acabado arrancando “algunas plumas” en el juego de la gallina en que se enrocaron los dos partidos. Alguna voz, más optimista, habla de un "win-win", mientras un negociador cita al socialista francés Jean Jaurès cuando se le pregunta por el balance de las conversaciones: "La historia nos enseña la dificultad de las grandes tareas y la lentitud de los logros, pero justifica una invencible esperanza". Y ahora, ¿cómo quedan las conversaciones? Según las fuentes consultadas, continúan: "Hoy mismo, en el bar del Parlament", apuntaban desde el Palau la misma tarde que el president anunciaba la retirada de las cuentas y Junqueras admitía la rebaja en la exigencia del IRPF. La semana que viene, de hecho, ya hay reuniones programadas.