Extrema derecha

Sílvia Orriols defiende prohibir el Corán: "Lo que se dice es barbarie"

La líder de extrema derecha confiesa que ve con "mucha esperanza" la guerra de EE.UU. e Israel en Irán

Act. hace 14 min

BarcelonaLa líder de la extrema derecha independentista, Sílvia Orriols, ha vuelto este martes a hacer gala de su islamofobia, uno de los pilares de su proyecto político, tal como ella misma reivindica. En una entrevista a Catalunya Ràdio, la cabeza de filas de Aliança Catalana (AC) ha defendido prohibir el Corán, el texto sagrado de los musulmanes, con el argumento de que "lo que se dice es barbarie". Y no se ha quedado aquí: "En la Biblia también hay frases absolutamente descontextualizadas, pero la gracia es que los cristianos las sabemos contextualizar y actualizar, no las interpretamos literalmente", ha dicho, en un ataque directo a las capacidades de los musulmanes. "Lo dice su propia religión, el Corán no es interpretable", ha añadido después, aunque esta premisa solo sirve para determinadas ramas del islam.

La también alcaldesa de Ripoll ha arrancado la entrevista confesando que vive con "mucha esperanza" el ataque de EE. UU. e Israel a Irán. "Puede caer uno de los régimenes más terroríficos que existen en el mundo", ha celebrado quien, también en otras ocasiones, no ha tenido problemas para expresar su simpatía hacia Donald Trump. En este sentido, ha denunciado la oposición a la guerra del presidente español, Pedro Sánchez, del cual ha criticado que "ha jugado a la ambigüedad y la mediocridad" y que "no ha sido capaz de postularse al lado de los derechos humanos". La líder de AC hacía referencia a los derechos de la población iraní, largamente reprimidos por las autoridades de Teherán, pero ha obviado las masacres de la misma población que están provocando las bombas procedentes de Washington y Tel Aviv.

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Orriols, que ha asegurado que prioriza su cargo como alcaldesa al de diputada –ha admitido, de hecho, que no acostumbra a asistir a las comisiones a las cuales está asignada–, no ha cerrado la puerta a volver a presentarse como candidata de Aliança Catalana a las próximas elecciones catalanas si el proyecto la "necesita". Y ha reclamado que estas elecciones lleguen pronto: cree que los presupuestos presentados por el Govern "cronifican la malversación de fondos públicos" y ha defendido que, ante la falta de apoyos para aprobarlos, el desenlace de los comicios sería "lo más lícito" que podría hacer el president Salvador Illa.

También se ha vantado de estar "condicionando" el discurso de todo el arco parlamentario con su presencia en la cámara, especialmente en el caso de Junts, y no ha descartado pactos postelectorales tanto a escala nacional como local si sirven para aplicar las políticas que pregona su partido. Unas políticas que se enmarcan en los mismos postulados que la extrema derecha española y europea, tanto en relación al feminismo —ha considerado que el movimiento mayoritario en estos momentos es demasiado radical para que quiere "combatir al hombre", y lo ha asimilado al machismo— como en materia de islamofobia y xenofobia.

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Después de referirse al islam como una "ideología política y religiosa", un "régimen totalitario" y como una "teocracia en sí mismo", ha propuesto cerrar todas las mezquitas que "pregonan una visión literal del islam" y que son un "foco de radicalización". Más allá de que con esta afirmación se haya contradicho –ha admitido implícitamente que el Corán sí que es interpretable—, ha asegurado que su propuesta implicaría cerrar un tercio de las mezquitas que hay actualmente en Cataluña, sin aclarar de dónde sacaba el dato —de origen policial y difundida en un artículo deEl País de hace diez años— ni qué criterios se hacían servir para llegar a él.

"Nos están obligando a vivir con salvajes"

Al mismo tiempo, sin embargo, ha asegurado que los datos oficiales sobre inseguridad y sobre el supuesto "déficit" de inmigración en Cataluña "no son fiables" y se ha reiterado en la vinculación de inmigración y delincuencia, pilar del discurso del odio que AC comparte con la extrema derecha de Vox. Orriols ha negado la relación entre delincuencia y pobreza, y la ha vinculado, sin pruebas, a una cuestión "cultural" y a "diferentes marcos morales" de las personas que vienen de determinados países. "Nos están obligando a convivir con gente salvaje", ha llegado a decir.

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La alcaldesa, que ha reclamado mano dura para las deportaciones, ha sugerido también que su homólogo de Badalona, el popular Xavier García Albiol, fue demasiado blando con los cientos de personas que ocupaban el antiguo instituto abandonado B9, a las cuales dejó en la calle sin alternativa. "Yo no me habría esperado a tener 400 personas [...] Actuaría con firmeza", ha dicho, para acabar con un mensaje contrario a la solidaridad con los más desfavorecidos: "Cataluña no es una ONG".