Sí, son diferentes Carlos Mazón y Óscar Puente
BarcelonaHace un año que Carlos Mazón no interviene en las Cortes Valencianas. Lo hizo por última vez unos días después de su dimisión como presidente para explicarse, "a petición propia", ante la comisión de investigación abierta por la dana, que en octubre de 2024 provocó 237 muertos. Desde entonces se dedica básicamente a votar el día que toca (el PSPV asegura que en un año solo ha asistido diecinueve veces a las Cortes) y a seguir cobrando el sueldo de diputado con los pluses añadidos por dedicación exclusiva, dietas por desplazamiento (aunque tiene coche oficial por ser expresidente) y a ser portavoz del PP en una comisión, la de reglamento, que no se ha reunido ni una sola vez en toda la legislatura. Son más de 60.000 euros, que llevan asociados, además, el aforamiento judicial, que evita que la jueza que indaga las negligencias durante la dana lo pueda investigar.
¿Por qué escribimos hoy sobre Mazón? Porque esta semana hace un año desde que dejó de ser presidente, pero, sobre todo, porque el accidente ferroviario de Urda y la dimisión de Óscar Puente dan pie a la comparación. "No todos los políticos somos iguales", sentenciaba el ya exministro de Transportes cuando anunciaba que se marchaba. Más de 100 muertos en dos accidentes en la alta velocidad en 2026 (y otro en Gelida con la muerte de un maquinista de Cercanías) han sido "inasumibles", como decía unos días antes el presidente español, Pedro Sánchez.
La dimisión pilló a muchos a contrapié, porque el mismo Puente había dicho que no la tenía en mente y, de hecho, había explicado que mantenía toda la confianza de Sánchez. Desde el primer momento el ejecutivo se había esforzado en señalar el error humano –por mucho que el ministro no pronunciara estas palabras– como el motivo del choque entre los trenes. Pero llovía sobre mojado y con una campaña electoral a la vista, la presencia de Puente –como la de Montse Mínguez, a quien ya nadie recuerda, unas semanas antes– era un lastre que el PSOE no se podía permitir. Puente deja de ser ministro y también candidato.
La comparación
La justicia determinará si alguno de los dos es responsable. La primera comparación entre Puente y Mazón es, pues, que uno renuncia a todos sus cargos y que el otro, cuando ya era insostenible que continuara, se mantuvo aferrado al escaño. Es cierto que Puente no tomó la misma decisión después del accidente de Adamuz en enero. La segunda comparación es que mientras uno alargaba cuatro horas la comida cuando la alerta ya era máxima, mentía repetidamente para justificar su decisión y esquivaba dar explicaciones a los medios, el otro se ha pasado las últimas dos semanas –como hizo en Adamuz– respondiendo preguntas. Y la tercera nos la trae directamente la hemeroteca. El PP ha reclamado la destitución de Puente desde el primer momento, y obvia qué hizo con Mazón. Ahora Alberto Núñez Feijóo dice que fue "crítico" con el expresidente valenciano, cuando entonces le aplaudía, se abrazaba a él y le felicitaba: "Estamos orgullosos de que continúes trabajando y dando la cara", le dijo a Mazón tres meses después de la tragedia.
Los detalles de la semana
Para que todo saliera como lo había previsto, Óscar Puente optó por carpetas de colores en la comparecencia del martes en el Congreso. En la blanca tenía la documentación relativa a la investigación sobre el accidente ferroviario de Toledo. Y en la roja, que sacó después de dejar el móvil –se dice que fue entonces cuando escribió a Pedro Sánchez– llevaba escrito el discurso de dimisión.
El martes pasado, en el informativo de la Televisión de Galicia, confundieron una noticia de última hora que, teóricamente, salía de un mensaje en las redes de Adif. La presentadora explicó repetidamente que dos trenes acababan de chocar en Urda y que quedaba interrumpida la circulación ferroviaria. Tardaron unos minutos en darse cuenta de que se referían al accidente de hacía una semana.