La gobernabilidad del Estado

Tercer examen electoral en el Estado: arranca la campaña en Castilla y León

El PP puede volver a ganar quedando atado a Vox con un PSOE con mejores perspectivas y una izquierda dividida

27/02/2026

MadridTercera cita electoral autonómica en menos de tres meses. Castilla y León toma el relevo de Extremadura, y se convierte durante las próximas dos semanas en el campo de batalla de los principales partidos del Estado. Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal se someten de nuevo a examen el 15 de marzo en unos comicios que vuelven a tener una marcada lectura estatal. La reciente decisión de la dirección del PP de implicarse directamente en las negociaciones con Vox para conseguir investir a los candidatos –María Guardiola y Jorge Azcón– en las dos comunidades que le han precedido certifica que los líderes estatales se juegan mucho más que un gobierno territorial en plena carrera hacia las elecciones generales previstas para 2027. Hoy por hoy, las encuestas dibujan, a grandes rasgos, un escenario muy similar al extremeño y al aragonés.

El barómetro preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) pronostica una victoria del PP, entre 28 y 38 escaños, aún lejos de la mayoría absoluta que se sitúa en 42. En las anteriores elecciones, las de 2022, el candidato popular Alfonso Fernández Mañueco obtuvo 31. Podría, por tanto, mejorar ligeramente los resultados, si bien continuaría ligado a Vox. El equipo de Feijóo ya da por hecho que su destino está unido a la extrema derecha y, a las puertas de la campaña electoral que ha arrancado este viernes, ha optado por centralizar la negociación con los de Abascal, cuando hasta ahora lo había dejado siempre en manos de los territorios. Mañueco, de hecho, fue el primero en cerrar un acuerdo de gobierno con Vox, hace cuatro años, cuando Feijóo todavía no había cogido las riendas del partido.

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De momento, Abascal ha rechazado las condiciones de los populares y las negociaciones aún sin fruto son el escenario que marca un incierto inicio de campaña. El próximo martes, los actos electorales coincidirán con la votación del primer intento de investidura de Guardiola en Extremadura –probablemente fallido– y con la constitución de las Cortes de Aragón. Este escenario de bloqueo a la derecha insufla optimismo a un PSOE que afronta estos comicios con mejores perspectivas que en Extremadura o Aragón.

La figura de Mañueco, que ya lleva siete años gobernando, arrastra más desgaste que la de Guardiola o Azcón y carga, además, la mochila de la gestión de los incendios en Castilla y León de este verano que provocaron que se le cuestionara políticamente y en los tribunales –la Fiscalía abrió una investigación contra él–. Si bien ninguna encuesta señala a los socialistas como ganadores, su candidato, Carlos Martínez, reclama al PP que se comprometa a garantizar que dejará gobernar la lista más votada, de manera que muestra la aparente convicción de que podría ser la del PSOE. En el arranque de campaña, con presencia de Pedro Sánchez, los mensajes se han centrado en advertir contra los "atropellos e involuciones" que puede suponer dejar gobernar a la derecha y la extrema derecha.

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Antes de que Vox saliera del gobierno el verano de 2024, en Castilla y León se planteó precisamente un polémico protocolo antiaborto, que el presidente español recupera ahora en campaña como ejemplo de políticas involucionistas. A diferencia de Aragón, donde concurrió una exministra, Martínez no es un candidato sanchista, sino que su ascenso está ligado al municipalismo. Es alcalde de Soria desde 2007 y aún gobierna allí con mayoría absoluta. El CIS lo sitúa muy cerca del PP en porcentaje de votos y le da casi los mismos escaños que en 2022, cuando obtuvo 28, con una estimación de entre 26 y 35.

Las disputas internas de Vox

Vox ha vuelto a plantear una campaña electoral personalista cuyo peso recae principalmente en Abascal. Este planteamiento les ha funcionado en Extremadura y Aragón, donde han doblado resultados. Según el CIS, en Castilla y León también podrían mejorar su representación, con entre 11 y 19 escaños cuando obtuvieron 13 hace cuatro años. Ahora bien, en este territorio ya partían de haber obtenido un 17% de los votos y, desde esta base, el incremento de la extrema derecha podría ser menos pronunciado. "Estamos seguros de que, como Extremadura y Aragón, conseguiremos que haya mucho más Vox", ha proclamado al inicio de campaña el candidato oficialista Carlos Pollán. Le sobrevuelan las disputas internas en el partido de extrema derecha, con el último escándalo en Murcia y la reciente polémica con Javier Ortega Smith.

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Precisamente en Castilla y León, dos de los trece diputados de Vox, críticos con la dirección, fueron expulsados del grupo parlamentario. Poco después dimitió su líder, Juan García-Gallardo, enemistado con Abascal y que ha aprovechado las últimas disensiones internas para reprochar al presidente de Vox que "le molestan todos aquellos que tienen personalidad y un perfil propio".

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La izquierda, por separado

A diferencia de Extremadura, donde concurrió una única candidatura a la izquierda del PSOE, en Castilla y León no ha habido pacto entre Podemos y la coalición formada por Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Verdes Equo. El CIS deja fuera de las Cortes a los morados, que esta legislatura tenían un diputado, mientras que ve opciones de que la otra candidatura obtenga hasta cuatro. En pleno debate sobre la unidad de este espacio político y con el reciente anuncio de la renuncia de Yolanda Díaz, un mal resultado de Podemos añadiría presión a los de Ione Belarra para unirse al resto de partidos que ya han confirmado que irán juntos. Por otro lado, los partidos provincialistas Unión del Pueblo Leonés (UPL), Por Ávila y Soria ¡YA! tendrían opciones de volver a obtener representación.

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