La ventana de Overton de Vox: ahora toca "prioridad nacional" pero no aborto
Las negociaciones tuvieron un "causa o nada" que sobre todo iba de guerra ideológica
BarcelonaLos pactos del PP y Vox en Extremadura y Aragón han tenido un "caja o faixa" que no iba solo de gestión, sino sobre todo de guerra ideológica. Sobre el papel, la ha ganado Vox con el logro por primera vez de la "prioridad nacional" en "las ayudas, subvenciones y prestaciones públicas" –en ambas regiones. Según ha podido saber el ARA, Vox enfocó las negociaciones como un escenario clave para la batalla cultural a un año vista de las elecciones españolas, con dos ejes esenciales: inmigración sobre la base del lema "primero los de casa"; y la desregulación, la motosierra del argentino Javier Milei. La prioridad nacional ha sido un elemento pactado como antesala de nuevas ofensivas: "Es la ventana de Overton", sostienen fuentes de Vox consultadas, que citan un concepto de la ciencia política que describe la aceptación progresiva de ideas que inicialmente eran rechazadas.
La hoja de ruta prevista por la extrema derecha es presentar ahora batalla para que la "prioridad nacional" sea asumida por la sociedad antes de que lleguen las próximas elecciones generales. "Poner fin a la estigmatización" de la medida, contando que el gobierno español plantará batalla. "Entonces, hacia la siguiente pantalla", remachan. De momento ya defienden la limitación de derechos de todos los inmigrantes y la expulsión de todos los que estén en situación irregular. ¿Qué será lo siguiente?
El asunto migratorio es "la tecla" que han visto que hay que pulsar para hacer avanzar su agenda ideológica. No les importa que dirigentes populares hayan puesto el grito en el cielo con el acuerdo extremeño, como el presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla, que se juega revalidar la mayoría absoluta en las elecciones del 17 de mayo, o la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. En cuanto a esta última, tiene una importante base de votante de origen latinoamericano, al que Vox llama "Little Caracas": la extrema derecha, de hecho, defiende que la inmigración latina perjudica a los madrileños en el acceso a la vivienda. Ahora bien, el PP estatal incluso ha llevado al Congreso la prioridad nacional pactada en Extremadura, a pesar del choque interno.
De aquí viene que Vox esperase la prioridad nacional "en candeletes hasta el último momento" en Extremadura, dado que en las filas populares había muchas reticencias y inicialmente no se las querían dar. Pero cuando asumieron esta cesión, "todo lo demás vino rodado". Serán, además, los de Santiago Abascal los que gestionarán las ayudas públicas a través de la nueva consejería de Familias, Desregulación y Servicios Sociales. Así, explican las fuentes, si el PP no está de acuerdo con algunas decisiones siempre podrá decir "que es cosa de Vox y desmarcarse políticamente". La otra carpeta, la de la desregulación, la ven como un guiño a la clase media y los autónomos, que es donde más le cuesta a Vox penetrar. En la prioridad nacional, en cambio, se acentúa la estrategia de captar voto obrero y exsocialista.
A estas alturas, desde Vox admiten que aún no han dado con la tecla en las cuestiones de la mujer, el aborto y la oposición a las "políticas de género" porque han comprobado que "genera mucho sentimiento contrario" y el partido aún encuentra dificultades para penetrar en el electorado femenino. A pesar de que continúan sosteniendo las mismas ideas de siempre, el acento no es el gen antiavortista –que no aparece en ningún lugar de los acuerdos.
Choques contundentes
En las negociaciones en Extremadura ha habido algunos momentos de tensión: "O dejáis de hacer el ridículo o se ha acabado", se llegó a oír, después de una reunión cancelada y acusaciones sobre filtraciones. El PP también pasó de puntillas ante la dura carta a la militancia de Vox dirigida por el secretario general, Ignacio Garriga, en la que hablaba de los métodos de "contrabandistas gallegos" por parte de la dirección popular y le acusaba de hacer pinza con los críticos para desestabilizar su formación. El punto esencial de las conversaciones fue la entrada de la dirección estatal del PP con el secretario general, Miguel Tellado, y la mano derecha de Feijóo, Marta Varela. Esto activó a Guardiola que, a pesar de todo, llevó la voz cantante. Si las negociaciones tiran adelante es gracias a "la comunicación paralela" entre Guardiola y la secretaria general adjunta de Vox, Montse Lluis.
Esto facilitó que los equipos negociadores ree-sistieran en el intercambio de papeles para una tarea para la que Vox recibió la incorporación de los dirigentes al Congreso Carlos Quero y José María Figaredo, referentes del partido en inmigración, vivienda y economía, que también han estado presentes en Aragón. Reuniones maratonianas de "más de seis horas" comportaron un acuerdo el jueves de la semana pasada por la tarde, que también salvó el obstáculo de las relaciones entre Feijóo y Abascal –aunque la revelación por parte del dirigente gallego de una conversación entre ambos ha acentuado el "enfriamiento" entre ellos. Alcanzar el pacto de Guardiola aceleró el entendimiento en Aragón, donde Vox ya tenía más sintonía con el popular Jorge Azcón.
Otros asuntos han originado más encontronazos como que Vox haya afirmado en público que el texto acordado prevé que entidades como Cáritas dejarán de percibir ayudas públicas en lo que tenga que ver con la inmigración irregular, cosa que el PP ha negado. En el choque por las carteras, la propuesta para restituir un senador autonómico de Vox que el PP había rechazado inicialmente también contribuyó al acuerdo.