Feminismos

"Se nos acercó un hombre en una discoteca y nos dijo: «Alves quiere chicas»"

Feminismos prepara un protocolo para que las mujeres dejen de ser un reclamo para atraer a clientes en locales de ocio nocturno

BarcelonaMujeres como cebo. En el año 2023 todavía hay discotecas que usan la estrategia de elegir a mujeres que encajan con el perfil normativo construido por el imaginario machista –blancas, delgadas, guapas– y las invitan a las zonas reservadas de los locales, donde se esconden los clientes vip, con el propósito de que animen al personal con su presencia. Las invitan a las copas y les dicen que estén bailando o charlando animadamente, sin ninguna obligación de nada. Hay quien explica que sus nombres constan en listas de las propias salas, que las invitan y les exigen vestir con faldas o vestidos cortos y les piden que interactúen con los clientes, a cambio de pasar una velada con la bebida gratis y una pequeña cantidad que ronda los 50 euros. A veces se les marca incluso por dónde se pueden mover de la mesa que les han asignado o se las advierte de que nunca pueden rechazar la copa que les ofrece un cliente. Son las llamadas mujeres imagen, una figura que hace años que se mueve en estos ambientes para que los hombres consuman más.

Las salas vip son zonas inaccesibles para la inmensa mayoría de los clientes de los locales que bailan y socializan en las pistas. Una joven recuerda al ARA que hace unos años entró en una discoteca de Barcelona con unas amigas y mientras estaban en la pista un hombre se les acercó y les dijo: "Dani Alves quiere chicas". No sabían muy bien quién era ese hombre, si era un amigo del futbolista o un camarero. Sea como sea, no le hicieron caso y se marcharon sorprendidas por las malas formas con las que las habían invitado a un reservado. Eran un grupo de tres chicas que nunca habían vivido una situación así. El 30 de diciembre pasado también tres chicas entraron en la discoteca Sutton de Barcelona y vivieron una situación parecida: esta vez fue un camarero quien les dijo que un hombre las había invitado a subir a un reservado vip. Era Dani Alves, pero nunca dijo su nombre completo. Lo que pasó en el baño del reservado ya está judicializado después de que una de las chicas denunciara que el futbolista, actualmente en prisión provisional, la violó.

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Las mujeres que aceptan y suben al reservado lo hacen como una manera de pasárselo bien. Preguntadas por el diario ARA, varias chicas, por ejemplo, explican que alguna veces las han invitado donde había futbolistas y que prácticamente siempre se lo han pedido con educación. "Nadie nos obligó, nos dijeron: «Si queréis, podéis venir»", afirma una joven. Su caso es más reciente y decidieron ir. "Fue una buena experiencia", dice. Había un futbolista profesional y sus amigos, y las invitaron a varias copas y hablaron un buen rato. En el fondo, explica, no tiene nada de malo ir: dice que hay más tranquilidad que en la pista, conocen a gente nueva y beben gratis.

La imagen importa

Otra chica dice que cuando las invitan ya saben por qué es: "No se puede negar que según a qué perfiles de mujeres no les dicen nada". Una vez un camarero le dijo que si quería podría subir a un reservado donde había un deportista profesional muy famoso. Otra vez se lo dijo un amigo de un futbolista. Explica, sin embargo, que nunca ha tenido una mala experiencia. Ella está acostumbrada a moverse por las salas vip. De hecho, a veces las propias discotecas les comentan con antelación a ella y sus amigas que si van tienen un vip reservado y la bebida gratis. "Les interesa la imagen que damos", admite. Las sitúan en un reservado muy visible. "En el fondo, el mundo de la noche es como el de la moda, lo que más cuenta es la imagen", admite. En su caso, no les dicen cómo tienen que vestir ni si tienen que hablar con los clientes.

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El sector del ocio nocturno se ha puesto al día en los últimos años con protocolos contra la violencia sexual y las discriminaciones, e incluso desde 2017 cuenta con el sello de calidad Q de Fiesta!, que otorga el departamento de Salud para certificar los locales que cumplen con los criterios de tener agua y alimentos sanos al alcance, cócteles sin alcohol, preservativos o en la formación del personal en prevención de violencias sexuales que ayudó a elaborar el Observatorio Noctámbulo@s, un centro de investigación y análisis y también de promoción de campañas para parar las agresiones sexuales en el ocio nocturno.

Sin embargo, la prevención y la seguridad son mejorables en todos los ámbitos, no solo en el ocio nocturno, asume la secretaria de Feminismos, Montse Pineda, que avanza que su departamento lidera nuevos protocolos sectoriales en los que pone en el centro a las mujeres con el objetivo de no revictimizarlas cuando han sufrido una agresión machista. En este sentido, Pineda subraya que la prevención no es solo obligar a los locales a iluminar mejor sus espacios sino a replantearse "cuáles son los valores de la fiesta" que las discotecas quieren potenciar. "Los protocolos tienen que ampliar la mirada y ponerse las gafas lilas", continúa, y señala que ahora toca poner fin a esto de situar a las mujeres "no como sujeto de su ocio sino como reclamo".

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Cultura de la violación

La filosofía de Feminismos es pasar de la teórica feminista de romper los estereotipos patriarcales a la práctica con el nuevo protocolo que está preparando. Cambiarlo para que la sociedad construya un nuevo imaginario de la feminidad, para evitar los estereotipos que sitúan a las mujeres como "expositores de coches". En definitiva, apunta la coordinadora de @Noctámbulo@s, Ana Burgos, se trata de que todos los comportamientos machistas del sector –desde la cartelería promocional con mujeres hipersexualizadas hasta el uso de las mujeres imagen o el perfil concreto de camareras que contratan– sean un mal negocio, se penalice esta "erotización y morbo escénico" buscado y que, de paso, los locales "teman ser tildados de machistas". Para esta antropóloga, el rol y la cosificación que se reservan a la mujer forman parte de "la cultura de la violación", porque la hipersexualización es el "caldo de cultivo" para que de micromachismos o agresiones leves se pase a las agresiones graves.

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Desde FECASARM, una de las patronales del sector, su secretario general, Joaquim Boadas, defiende que los locales "son libres de invitar a quien quieran" y asegura que "des de siempre" se ha dado entrada gratis o tenido una lista de invitados en la que constan "hombres y mujeres" indistintamente. "No sé de dónde han sacado esto de mujeres imagen que dice que cobran en negro o les pagan operaciones estéticas. Yo no conozco ningún local con estas prácticas", dice el responsable, que subraya que está expresamente "prohibido pagar a mujeres para emborrachar a los hombres", del mismo modo que el reglamento y la ley de espectáculos condenan las discriminaciones o el fomento del consumo de alcohol con ofertas de 2x1. En todo caso, dice que "nadie obliga a nadie" a hacer nada.

Para las expertas feministas, el foco de estos comportamientos no se tiene que poner en las mujeres que participan en estos códigos patriarcales y machistas, puesto que el sistema "enseña a las mujeres a no identificar las violencias", y justo ahora se empiezan a denunciar agresiones y delitos que hasta ahora quedaban silenciados sencillamente porque muchas mujeres no eran conscientes de que estaban siendo víctimas y lo asumían como un comportamiento "normal". Por el contrario, Pineda defiende que son las empresas las que, más allá del marco legal, tienen que ser capaces de crear códigos internos éticos en responsabilidad social.