El activista vecinal Andrés Naya se ha ido a ritmo de blues... y Labordeta
El fundador de la revista 'Carrer', de la FAVB, murió el martes en Barcelona, una semana después de publicar dos libros sobre la evolución social de 'La Prospe'
BarcelonaEra un no parar de llegar gente. Grupitos y grupitos de gente que se encontraban, o se reencontraban, para estar allí y dar el adiós a Andrés Naya, activista vecinal y una de las almas principales de la revista Carrer, que edita la Federación de Asociaciones Vecinales de Barcelona (FAVB), en la cual él estuvo siempre implicado después de ser miembro activo de la de Nou Barris y de la de su barrio, La Prospe, el lugar de donde procedían muchos de los asistentes a la ceremonia que le despidió este miércoles en el tanatorio de Sancho de Ávila.
Andrés Naya, que tenía 80 años y padecía un cáncer en estado avanzado, murió el martes pasado, una semana después de presentar, en el Casal de Barrio Comunitario de Prosperidad dos libros que recogen –con todo de documentos que él había recopilado– la historia de la transformación de un barrio del cual él había sido uno de los impulsores: La Prosperitat. Una lucha constante (editorial Hacer) y La Prosperitat a Cops! Inventario vecinal muy personal (1970-2020) (Editorial Clariana).
"Aquel fue el adiós de verdad", recuerda Nestor Bogajo, codirector de la revista Carrer, que Naya había impulsado. "Se sabía que estaba mal y a pesar del aguacero que cayó fue muchísima gente de todos los ámbitos con los que se había relacionado, desde el activismo al periodismo o también la parte más festiva, porque estaba en todas las movidas". Este ambiente parecía planear en la ceremonia que se ha celebrado este miércoles por la mañana y que no ha tenido nada de funeral sino de despedida reconfortada y serena. Aplausos largos a la entrada y la salida del féretro en una sala desbordada.
Al inicio, su mujer y compañera de luchas, la también activista vecinal, sindical y feminista Lourdes Ponce –conocida por mucha gente como La Pitu–, explicó que él no quería ninguna ceremonia, solo música, de la que le gustaba a él, el blues. "Andrés nos había ayudado desde la Asociación de Vecinos a crear el Festival de Blues de Nou Barris que hace 24 años que se celebra en La Prospe", explicaban después Güili Capibola y Chino Swingslide, los intérpretes del blues clásico que sonó en el acto. "Le encantaba y no se perdía los conciertos, tampoco los que hacíamos en la Modelo. Era muy de socializar con la gente, y por eso promovió las fiestas en el barrio para intentar unir a toda la gente. Estaban convencidos de que la mejor manera de hacerlo era a través de la cultura".
Referente vecinal
Naya había llegado a La Prosperitat en 1974, después de ir por primera vez al barrio, uno de los más asociativos y combativos de Nou Barris, para participar en una manifestación por Puig Antich. Cuando en 1972 salieron de Huesca, donde habían nacido tanto él como Ponce, ya llevaba algunos años de activismo social, algo no muy fácil en pleno franquismo. En Barcelona esto se aceleró y, aunque trabajaba en un banco por las mañanas –le hicieron una prejubilación forzosa a los 52 años–, dedicaba las tardes al activismo y a la reivindicación vecinal de un barrio que, como muchos otros surgidos o crecidos en la época, no disponía de casi ningún servicio y se tenía que luchar a pie de calle por cada mejora.
Pero llevaba desde siempre, recuerda Bogajo, el gusanillo del periodismo, y desde la FAVB fue uno de los impulsores de la revista La veu del carrer (ahora Carrer), que tiene carácter trimestral y se publica desde 1991. Él fue su director durante treinta años con la idea de que fuera "independiente, crítica, activa en los debates de la ciudad y sobre todo que diera voz a los barrios hablando con los vecinos y pisando la calle", dice Bogajo. No tenía reparos a la hora de criticar a los poderes, tanto políticos como económicos, y les dio más de un dolor de cabeza. Lo recordaba el teniente de alcaldía de Barcelona, Albert Batlle, a la salida del funeral: "Naya hizo historia en el movimiento vecinal en Barcelona y yo he estado muchos años en las instituciones, habíamos discutido muchas veces, pero yo le tenía estima y respeto".
Había también en el acto, además de muchos compañeros de lucha, generaciones más jóvenes que también lo tenían como un referente. Por ejemplo David Fernández, que recordaba cómo para su generación, marcada por la ocupación del Cine Princesa, fue importante su apoyo en aquel momento desde la FAVB, ayudándoles a montar actos y apoyando las reivindicaciones. "Barcelona es una ciudad luchada, porque ha sido la lucha concreta la que ha hecho la ciudad. Y Andrés es una especie de significación antropomórfica de este vecino organizado, en su caso desde La Prospe y Nou Barris", dice Fernández.
De este movimiento vecinal en el que hay muchos nombres, algunos conocidos y otros anónimos, como también recordaba la película El 47, Naya era un pilar. "De hecho, le llamábamos el alcalde", recordaba Fernández. "Entre Andrés, Maricarmen y Beiras, hoy la cabeza es todo un batiburrillo de memorias, de luchas, de resistencias y sobre todo de agradecimiento. Todos querríamos que el camino fuera un poco más largo y haber podido tenerle diez años más aquí, para que vieras cómo tumbamos el fascismo".
Hubo pocos parlamentos, y un final emotivo con un amigo de la familia cantando a cappella la canción Aragón de José Antonio Labordeta, pero quizá Joan López, fundador de la escuela de circo del Ateneu Popular 9 Barris, resumió un poco el sentimiento que había. "Me enseñó que vale la pena luchar para conseguir las cosas, que hay que estar alerta y continuar la lucha". A esto hacía referencia el sello que Naya usó para firmar sus libros y que también estaba estampado en el recordatorio: "Ha merecido la pena".