Aglomeraciones en el Born: “Es el único lugar donde sabemos que hay ambiente para echar una copa”

Centenares de personas se concentran en el Passeig del Born de Barcelona sin respetar las restricciones covid

BarcelonaLos vecinos del Passeig del Born y las calles del alrededor se levantan, sobre todo los fines de semana, con las entradas de sus edificios llenas de vasos de café y de batidos que, sospechosamente, contienen trozos de limón en el interior. "Hemos pedido sangría", responde una estudiante de 22 años de los Países Bajos que tiene en la mano un vaso de café para llevar. "Yo un cubata", añade una amiga suya. Así, cada anochecer, medio a hurtadillas y jugando al juego del gato y el ratón con la policía, centenares de personas se aglomeran para tomar una copa en el Born. A menudo no respetan las distancias de seguridad, forman grupos numerosos y la mayoría de los que llevan mascarilla se a dejan caer por debajo de la nariz y de la boca.

Hay gente de todo tipo. Hay barceloneses que sencillamente tienen ganas de distraerse. "Estamos hartos, y el Born es el único lugar de Barcelona donde sabemos que hay ambiente para echar una copa", dice una chica, entre risas de su grupo de amigos. También hay turistas que se escapan de las restricciones de su país. "En los Países Bajos no podríamos estar haciendo esto aquí, mis padres solo salen para ir al súper", dice un señor. Hay extranjeros que sí que saben que están incumpliendo las medidas –"hombre, todo está cerrado y no hay nadie en ninguna parte, es obvio que sabemos que no es legal"– y los hay que se hacen los suecos. "Hace diez días que llegué a Barcelona y no sé qué restricciones hay", dice un turista venezolano. Y bien, también hay algún catalán despistado. "Ay, no sabía que no nos podíamos echar una birra y comer una pizza en la calle", dice un joven de Sant Cugat del Vallès.

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Hace tiempo, sobre todo durante el último mes, que los vecinos del Born se quejan. "El barrio está pleno de bares nocturnos, cada vez quedan menos tiendas, y ya estamos un poco acostumbrados al guirigay, pero estos últimos días es exagerado", asegura Mercè, que vive en la calle de la Reguera. "Normalmente –continúa– cuando llamas a la policía vienen, pero cuando han tenido otros asuntos, como las protestas contra el encarcelamiento de Pablo Hasél, no".

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De hecho, la Guardia Urbana de Barcelona admite que durante los fines de semana de protestas, por falta de efectivos –también de Mossos d'Esquadra– y por cuestiones de prioridad, no podían ir a desalojar las concentraciones de gente en el Born. Aun así, aseguran que ahora cada anochecer se acercan para evitar que se enquiste como un lugar de encuentro para ir a echar una copa saltándose las restricciones. Antes, apunta la policía local, también se formaban aglomeraciones en la plaza del Macba y ahora parece que ha habido una "diáspora" hacia el Born. Por otro lado, la Guardia Urbana alega que no pueden desalojar a los grupos de menos de seis personas y que no pueden ir comprobando qué hay dentro de los vasos de café de todo el mundo.

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La policía dispersa la fiesta

Normalmente, como este jueves, hacia las ocho de la tarde en el Passeig del Born se llegan a concentrar unas trescientas personas, se forman grupos numerosos y la gente charla animadamente hasta que llegan los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana. Según la policía local, los cuerpos de seguridad desalojan la zona de manera "pedagógica y educada" y solo identifican o ponen una denuncia en caso de que no se les haga caso, se encaren o consuman grandes cantidades de alcohol. "No nos han dicho nada, solo que marcháramos y ya está", dice una pareja que ha venido a celebrar un cumpleaños y ya se van hacia casa. Hay, sin embargo, que todavía no tienen bastante y se meten por los callejones del Born y van a echar la última copa a bares y restaurantes que están abiertos hasta más tarde del toque de queda.