Una boda, un martirio y la precampaña: arranca la Merced

Los partidos dan el pistoletazo de salida a la precampaña de las municipales en Barcelona

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Uno de los espectáculos de la Mercè en el parque de las Glorias Catalanas.
24/09/2026 - 19:49 h
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BarcelonaLa Mercè comenzó este miércoles con una petición de matrimonio, y ha continuado este jueves con diversos llamamientos a renovar los votos. Si en el Palacio de la Virreina fue uno de los portadores del Águila quien aprovechó el toque de inicio de la fiesta para pedir a su pareja casarse, en el Ayuntamiento el tradicional séquito de autoridades ha culminado con el no menos tradicional pistoletazo de salida de la precampaña de las elecciones municipales de mayo. Porque la Virgen de la Merced quizá pudo acabar en su día con la plaga de langosta que sufría la ciudad, pero no parece que pueda hacer nada contra el alud de consignas electorales que les espera a los barceloneses.

En el Salón de Cien se han podido oír ya algunos eslóganes y las primeras apelaciones al voto útil de cara a una cita con las urnas para la cual aún faltan ocho meses. Ha contribuido a ello la encuesta que ha publicado este jueves El Periódico y que dibuja un hemiciclo más fragmentado en el que el alcalde, Jaume Collboni, parece tener las mejores cartas para revalidar el cargo. Según el sondeo, el PSC ganaría las elecciones con entre nueve y diez concejales, y sería francamente complicado articular una mayoría alternativa que les pudiera arrebatar la vara de alcalde. "La única opción sólida que tiene el progresismo y la democracia de esta ciudad es el proyecto de Jaume Collboni", ha espetado la concejala Marta Villanueva, que ha puesto sobre la mesa otra de las consignas que se harán oír estos meses: el riesgo del auge de la extrema derecha.

El mismo sondeo apunta a un crecimiento de Vox –que pasaría de los dos concejales que tiene ahora a entre tres y cuatro– y, sobre todo, a una fuerte irrupción de Aliança Catalana. Los de Sílvia Orriols entrarían en la capital con entre cinco y seis ediles, un resultado calcado al que el sondeo pronostica tanto para Junts como para Comuns. Estos dos partidos serían los grandes damnificados después de haber sido hace cuatro años primera y tercera fuerza con 11 y 9 concejales, respectivamente. Este jueves ambos grupos se esforzaban en relativizar los resultados de la encuesta, remarcaban que la ciudadanía suspende con un 4,8 la gestión de Collboni y confiaban en revertir la tendencia antes del mes de mayo.

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, al frente del séquito de autoridades por la Mercè.

"La principal encuesta es la del día de las elecciones. Aquella es la que vale y la que normalmente ganamos nosotros", ha dicho el alcaldable de Junts, Jordi Martí Galbis, que ha vaticinado incluso que esta sería "la última Merced con Collboni de alcalde". El portavoz de Barcelona en Comú, Marc Serra, ha hecho también una lectura optimista del sondeo apuntando que era más favorable a su grupo que el último barómetro municipal y destacando que las izquierdas –a las cuales se suma una CUP que podría volver al consistorio con dos o tres concejales– son mayoría. "Barcelona puede y debe ser gobernada por una mayoría progresista, que Collboni ha maltratado los últimos tres años", ha defendido.

Quien, en cambio, ve como últimamente le sonríen las encuestas en la capital es ERC. Su líder en la ciudad, Elisenda Alamany, ha presumido de ser quien "ha hecho una mejor lectura de lo que necesita la ciudad" y ha sabido dar "respuestas útiles". "Vamos a por todas porque somos la única alternativa a Collboni que puede generar esperanza progresista en nuestra ciudad", ha asegurado, y ha subrayado que no se presenta "para pactar con no sé quién" sino "para ganar". Desde el PP, Daniel Sirera se ha apresurado a negar esta bandera "de alternativa" a ERC y, con otro clásico de las campañas, ha agitado el espantapájaros del tripartito para erigirse en el único que puede evitar esta mayoría progresista.

La fiesta desborda la calle

Mientras puertas adentro del Ayuntamiento se vislumbraba ya la batalla electoral, fuera la alegría de la Mercè desbordaba las calles. Los de siempre –como una plaza Sant Jaume llena hasta los topes para ver el Baile del Águila y de los Gigantes de la Ciudad o la Jornada castellera— y los que se estrenaban por primera vez, como el remodelado Parque de las Glorias. En su debut como escenario de la Mercè, ha tenido un éxito rotundo de público que ha hecho que en algunos momentos fuera difícil incluso poder ver los espectáculos de teatro y circo que allí se han hecho.

Uno de los espectáculos de este jueves por la Mercè en la plaza de las Glorias Catalanas.

En Glòries, como en el resto de la ciudad, la otra protagonista ha sido un calor que apunta a convertirse cada vez en más habitual para estas fechas. Si antes la tradición era que por la Mercè lloviera porque, según la leyenda, Santa Eulalia lloraba, ahora parece que la copatrona de Barcelona ha optado por otro tipo de venganza que pasa por hacernos revivir uno de sus 13 martirios: la obligación de estar sobre un brasero encendido. Un calor que ha sufrido también el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, que en su última misa de la Mercè antes de dejar el cargo ha visto cómo hasta en dos ocasiones los ventiladores hacían que se fuera la luz de la basílica de la Mercè.

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