Barcelona

Cláusulas abusivas en el alquiler de habitaciones: 600 euros para llevar a la pareja a dormir

Alertan de que recargos de este tipo podrían servir para sortear el nuevo tope del alquiler

18/01/2026

BarcelonaEn los últimos años, la oferta de alquiler de temporada y habitaciones se ha disparado en ciudades como Barcelona. Esta modalidad fue la brecha que la especulación encontró para sortear el tope del alquiler que fijaba la ley estatal de la vivienda. Dado que el precio por habitación no estaba regulado, era posible cobrar por cada una casi lo mismo que se pedía antes por un piso entero. Pagar más de 600 euros por una habitación es habitual hoy en la capital catalana. Un coste al que, según ha podido comprobar el ARA, en algunos casos se le añaden cobros extra a los inquilinos. Algunos de ellos de dudosa legalidad, como hacer pagar por llevar a tu pareja a dormir.

Es el caso de Sofía Gallego. Como venía a estudiar a Barcelona, ​​el pasado mes de agosto firmó un contrato para alquilar una habitación en un bloque de la calle Rocafort, en pleno distrito del Eixample. Es uno de esos edificios que han proliferado en los últimos años en la capital catalana en la que se han ido reformando la mayoría de los pisos para convertirlos en alquiler de habitaciones. Actualmente, sólo dos de las viviendas son de particulares. El resto, los gestiona la empresa Rent Rooms Barcelona. Gallego compartía piso con otras cinco personas y pagaba 590 euros al mes, gastos aparte.

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El pasado mes de octubre, Gallego recibió un mensaje en su móvil que la dejó helada. Rent Rooms Barcelona le reclamaba que pagara 600 euros extra por haber llevado a su pareja a dormir en su habitación durante algunas noches. La empresa alegaba que el régimen de visitas estaba fijado en el contrato, cuyo artículo ocho establece que cada inquilino sólo puede llevar a un invitado a la vez a su habitación y que deberá notificarlo con antelación al arrendatario –llenando un formulario con los datos del visitante– ya los compañeros de piso. El mismo artículo prohíbe que un mismo invitado pase más de dos noches al mes en el piso. En caso de incumplimiento, fija sanciones de 100 euros por persona y día.

Superada la incredulidad por la factura que le pedía Rent Rooms Barcelona, ​​Gallego puso su caso en conocimiento del Sindicato de Alquiladoras. La joven, asesorada por una integrante del sindicato, pidió una reunión con la empresa en la que planteó sus dudas sobre la legalidad de esa cláusula y dijo que no pagaría la multa. Además, puso sobre la mesa otra cuestión: si la empresa tenía derecho a utilizar las cámaras de seguridad para "espiar" a quien entraba o salía del piso, o si sólo podía revisarlas un tercero en caso de que hubiera pasado algo en el edificio.

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La reacción de Rent Rooms Barcelona fue rescindirle el contrato y decirle que debía dejar el piso en diez días. Por último, le dieron un mes de margen. Además, pese a la negativa explícita de Gallego a pagar la sanción por considerarla ilegal, la empresa le ha acabado cobrando directamente una parte y le ha retenido 250 euros de la fianza. Consultada por el ARA, Rent Rooms no ha querido hacer ninguna declaración sobre la validez de esta cláusula.

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"No es una habitación de hotel"

¿Pero es legal esta cláusula? Consultado por el ARA, el profesor lector de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) en el apartado de derecho, Jordi Bonshoms, sostiene que vulnera de forma flagrante el derecho a la intimidad. "Existe una vulneración de un derecho fundamental que prevalece y, por tanto, sería una práctica abusiva por parte de la propiedad", opina. También el portavoz del Sindicato de Inquilinos, Enric Aragonès, defiende que es una cláusula ilegal, ya que mientras no se lleven a cabo actividades ilegales, nadie debe hacer nada de quien entra o sale de tu habitación. "No es una habitación de hotel", remarca.

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Aragonés considera que este caso es un ejemplo más del problema que existe con el alquiler de habitaciones, que es un concepto "altamente desregulado" y, en consecuencia, "una fuente de abusos total". "Como es un contrato que se hace casi en la informalidad, ni el precio, ni las condiciones, ni la fianza, ni los meses de preaviso para dar un contrato por acabado están regulados", apunta, y considera que todo esto convierte a este tipo de alquiler "en una fuente de inestabilidad total".

Por eso, más allá de que el Parlamento aprobara finalmente hace un mes la esperada ley que regulaba el alquiler de temporada y de habitaciones para evitar que se esquive el tope de precios, Aragonès cree que queda camino por recorrer. En este sentido, considera clave la propuesta de modificación de la ley de arrendamientos urbanos (LAU) que el Sindicato ha llevado al Congreso y que debe debatirse el próximo mes. Una modificación que en estos momentos depende de los votos de Junts per Catalunya y que, según Aragonès, "debe servir para que los contratos de habitaciones tengan las mismas garantías que los de una vivienda entera".

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Por su parte, Bonshoms alerta de que sin una buena regulación, cláusulas como la que sufrió Gallego pueden convertirse en una rendija para esquivar el tope de precios. Es decir, que formalmente el precio de la habitación que se cobre al inquilino esté limitado, pero que después la propiedad cargue sobre el inquilino una serie de recargos con cláusulas de este estilo. Pone como ejemplo el hecho de que ahora algunos arrendatarios estén repercutiendo sobre los inquilinos el impuesto de bienes inmuebles (IBI), o que se les haga pagar los honorarios haciéndoles pasar por otro concepto no regulado.