Ratones y goteras en pisos protegidos recién estrenados en Sant Andreu
Los vecinos también denuncian temperaturas extremas y desatención por parte del IMHAB
BarcelonaA veces el paso de la esperanza al desencanto es muy rápido. Son testigos los vecinos de las ocho viviendas protegidas que el Ayuntamiento de Barcelona tiene en un bloque en la calle Puerto Príncipe, en el barrio del Congrés, en el distrito de Sant Andreu. Hace poco más de medio año que estrenaron ilusionados unos pisos de alquiler asequible que, en poco más de seis meses, han acabado convirtiéndose en un quebradero de cabeza constante. Pese a tratarse de un blog completamente rehabilitado, las incidencias por "deficiencias graves" son reiteradas, y los vecinos denuncian la falta de respuesta tanto de la promotora como del consistorio.
Lo corrobora en conversación con el ARA Isaura Roura, una de las vecinas afectadas. En poco rato enumera incidencias que van desde goteras al techo y humedades en las paredes hasta temperaturas extremas en verano y en invierno por el mal funcionamiento de la climatización. En el techo, soplado por la humedad, hay un agujero en torno al aparato de aerotermia que genera problemas. Ella lo tiene cubierto con una bolsa de plástico para evitar que los ratones que corren por el edificio se vuelvan a colar dentro de su casa. "Vale que somos afortunados de poder vivir en un piso de alquiler asequible, pero eso es inadmisible", denuncia.
El caso de estos ocho pisos que gestiona el Instituto Municipal de la Vivienda y Rehabilitación de Barcelona (IMHAB) en la calle Puerto Príncipe es particular porque se trata delas primeras viviendas que compró el Ayuntamiento mediante la reserva del 30% de vivienda protegida. Al tratarse de una gran rehabilitación de un edificio entero, la promotora Aelca tuvo que reservar ocho de los veintisiete pisos para alquiler asequible, adquiridos por el consistorio y gestionados directamente por el IMHAB. Los vecinos lamentan que esto ha acabado generándoles más quebraderos de cabeza, ya que aseguran que unos y otros se pasan la pelota a menudo cuando se trata de resolver incidencias.
Un ejemplo de esto son los problemas con la climatización del piso. Aunque les aseguraron que las viviendas eran eficientes energéticamente, la realidad encontrada por los vecinos es completamente diferente. A diferencia del resto de pisos del edificio, los de vivienda protegida –donde viven diez menores de edad– carecían de aire acondicionado. Roura explica que esto, unido a los grandes ventanales sin persianas que tiene el edificio, hizo que en verano la temperatura dentro de los pisos llegara muchos días a los 37 grados.
En una de las primeras reuniones de vecinos, los propietarios acordaron instalar toldos para protegerse del sol. Lo hicieron con el voto favorable del representante del Ayuntamiento –que formalmente es el propietario de los ocho pisos protegidos–, pero los inquilinos critican que no se lo comunicó. "Cuando nos enteramos, los escribimos y nos dijeron que, si queríamos toldos, teníamos que abonar entre 500 y 700 euros para instalarlos", explica Roura. Por último, ahora el IMHAB se ha comprometido a hacerse cargo de la instalación.
La situación tampoco mejora demasiado en invierno, ya que en algunas de las viviendas la aerotermia no funciona y tienen problemas para tener agua caliente o deben utilizar sistemas que disparan el consumo eléctrico –un mal habitual en muchos de los pisos nuevos que gestiona el IHABB–. También existen viviendas donde la calefacción no funciona o lo hace parcialmente. En el caso de Roura, además, convive con las humedades y goteras que le generaron a principios de agosto los defectos en las instalaciones del piso de arriba. Cuatro meses después de reportarlo, todavía nadie ha ido a arreglarle. En otra queja habitual de los residentes en pisos del IMHAB, los vecinos denuncian las dificultades para comunicarse con el Institut.
Todo ello es fruto de una rehabilitación que, lamentan los vecinos, deja mucho que desear. Zócalos rotos o inacabados, cristales picados, instalaciones que pierden agua o parkings y trasteros impracticables por errores de construcción son sólo algunas de las "deficiencias graves" que enumeran. A todo esto suman un mal aislamiento acústico y los problemas de ruido que les causa una academia de baile que hay en el edificio de al lado y que hicieron que uno de los vecinos que se le había asignado un piso renunciara a ello. Aún hoy sigue vacío.
Toque de atención de la Sindicatura de Greuges
Cansados de la falta de respuestas por parte del IMHAB y de Aelca, los vecinos elevaron todas estas quejas a la Sindicatura de Greuges, que desde agosto ha reclamado en tres ocasiones información al Ayuntamiento sin haber recibido respuesta alguna. Por eso, este mes de enero el ente dictó una resolución que considera que la falta de una "solución efectiva" a las problemáticas que denuncian los vecinos del bloque de la calle Puerto Príncipe es "absolutamente inaceptable e incompatible con los estándares mínimos de habitabilidad exigibles a cualquier administración pública".
Por ello, insta al IMHAB a llevar a cabo una evaluación "integral, centralizada y exhaustiva" de todas las problemáticas denunciadas, incluyendo las deficiencias constructivas, energéticas y de funcionamiento de los sistemas de calefacción y que haga llegar a los vecinos afectados un calendario concreto de actuaciones. También el grupo de Barcelona en Comú llevará una proposición a la comisión de Urbanismo de este martes instando al Ayuntamiento a cerrar un calendario para resolver todas las deficiencias.
El IMHAB se defiende
Fuentes municipales consultadas por el ARA defienden el IMHAB y dicen que se trata de una promoción efectuada por un privado y que, "la garantía y el servicio de asistencia postventa de estas viviendas debe gestionarse a través de la promotora". En este sentido, subrayan que cada vez que el instituto municipal tiene conocimiento de una incidencia por parte de los usuarios la comunica a la empresa promotora y realiza su seguimiento. Entre estas incidencias, el IMHAB admite que en tres pisos la calefacción no funciona correctamente, pero asegura tener constancia de que "todos los pisos tienen agua caliente".
Las mismas fuentes apuntan a que el IMHAB ha aceptado algunas de las demandas de mejora de los vecinos "aunque no implican las condiciones de habitabilidad". En este sentido, remarcan que el ente se ha comprometido con cerrar la aerotermia en un armario –para reducir los inconvenientes que genera el calor que desprende el aparato y la posible entrada de ratones en los pisos– y con instalar nuevos toldos en las ventanas. En cuanto a la plaga de ratones, dicen que debe gestionarlo el administrador de la finca y que contactarán para conocer la previsión de cuándo se hará la actuación y para hacer seguimiento. Además, aseguran que el IMHAB tiene previsto realizar una inspección en el bloque pronto para evaluar las incidencias resueltas y pendientes y programar con la empresa promotora su resolución.