Derechos

La batalla por el género que divide al feminismo

La ley trans que impulsa Igualdad enfrenta al movimiento y también a los socios del gobierno español

BarcelonaQue el feminismo no es un movimiento homogéneo ha quedado demostrado, una vez más, con la filtración del borrador de la ley trans, que debe permitir un cambio de sexo en el DNI solo con la solicitud y sin que sea necesario un informe médico de disforia de género o pasar por un tratamiento hormonal. De este modo, se despatologitza la transexualidad, una reivindicación histórica del colectivo. Sin embargo, desde que el Ministerio de Igualdad de Irene Moreno anunció la iniciativa, detractores y defensoras se han tirado los trastos a la cabeza, y la autodeterminación de género es el principal caballo de batalla que enfrenta a ambos bandos.

El texto, aplaudido por el colectivo transexual, apenas es una declaración de principios del ministerio en manos de Podemos, y promete ser la nueva batalla entre los socios del gobierno de Pedro Sánchez. En parte porque las feministas de la vieja guardia socialista son las que abanderan las posiciones más contrarias a consagrar el "autorreconocimiento del género". La vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, ha cuestionado la viabilidad de la iniciativa por la falta de consenso político y de "seguridad jurídica" del texto porque con la "simple voluntad o deseo" se pueda elegir el género. "¿Qué quiere decir identidad de género? Toda la ley es un reconocimiento de la vivencia interna e individual del género, sin embargo, si no definimos el género a partir del sexo biológico, ¿Qué es?", Se pregunta la escritora Laura Freixas, que, pese a reconocer la" intención loable" de la ley de "proteger los derechos" de un colectivo, se opone porque considera que "sustituye la lucha por la igualdad por una sacralización de la diversidad". "Cambiar el DNI no acabará con la discriminación de las personas trans porque la transfobia es un rechazo motivado por la ideología sexista", añade. A falta de los informes preceptivos de los Ministerios de Sanidad y Justicia (en manos socialistas), Montero mantiene la voluntad de enviar el texto al Congreso en los próximos días para iniciar su tramitación.

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"Y en medio de este debate nos encontramos las personas trans, que luchamos para sobrevivir, para que no nos discriminen", dice Alex Bixquert, hombre trans, que se acercó a los postulados feministas cuando comenzó la transición porque, dice, fue consciente de que la lucha feminista todavía se rige "por dinámicas sociales que reproducen estereotipos de género". Judith Juanhuix, científica y mujer trans, también llegó al feminismo una vez realizada la transición y, desde la militancia, se indigna con los postulados "retrógrados" de feministas porque, afirma, le obligan a "renunciar al género". De hecho, señala, han puesto en el punto de mira las personas trans como "excusa" para "defender la hegemonía de su discurso" ante una nueva generación de feministas abiertas a "la diversidad de cuerpos". En realidad, dice, la batalla abierta es "la del feminismo del miedo contra el feminismo de los derechos".

En la misma línea, la catedrática de Ciencias Políticas y Sociales y directora de la unidad de igualdad de la UPF, Tània Verge, que considera que detrás de la polémica hay una voluntad de "dividir" el feminismo, recuerda que la libre autodeterminación de género "es un derecho de las personas reconocido a nivel internacional". "Después de la experiencia de trato paternalista que tenemos las mujeres, que haya gente que desde el feminismo diga cómo deben ser las personas trans es contradictorio con la lucha feminista", añade Verge, que huye de llamarlo "debate", ya que "los derechos no se debaten, se garantizan". "Y es muy difícil posicionarse desde el feminismo en contra de garantizar derechos", sostiene.

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En el centro de la disputa está la disyuntiva sobre qué determina el género, si el sentimiento personal o el sexo biológico. Para la Confluencia Movimiento Feminista, nacida en octubre con medio centenar de asociaciones para frenar esta ley, no hay duda de que la condición de hombre o mujer es un hecho biológico y defensa que incluir a las mujeres trans debilitará la lucha, "borrará" las mujeres y supondrá un "retroceso" en las políticas de igualdad. En el argumentario sostienen que las mujeres son las discriminadas, precisamente, por el hecho de haber nacido mujeres, y temen que mujeres trans (nacidas hombres) se beneficien de medidas pensadas para borrar la brecha de género. "Sería el único caso en que una autodeclaración te diera derecho a estar en un grupo protegido", alerta Freixas, que pone como ejemplo que hombres que se autodeclaren mujeres podrán beneficiarse de plazas reservadas para personas trans en convocatorias públicas. Verge responde que en otros países donde ya se han aprobado normas similares "no se ha detectado una transformación en masa de hombres que quieren ser mujeres por motivos ocultos". "Esta teoría de conspiración es vulneradora de derechos porque no hay una base empírica y si hubiera voluntad de fraude ya hay mecanismos legales para sancionarlo", recuerda.

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Para el colectivo trans y LGTBI el género no es "ni una opción ni un capricho", señala Katy Pallàs, presidenta de FLG-Asociación de Familias LGTBI, y Juanhuix subraya que sencillamente son personas que no se reconocen con el género asignado por una sociedad que impone una clasificación binaria. "Demuestran que el género puede ser más fluido de lo que se nos ha impuesto", añade Verge. "La identidad de género debe ser autodeterminada, si no es sexismo", afirma Juanhuix, que denuncia que las contrarias a la ley condenan a las mujeres trans a vivir en "la doble discriminación, por mujeres y por ser trans". La científica subraya que en el colectivo trans son también las mujeres las que sufren más "la hipersexualidad, la cosificación, el techo de cristal y la violencia sexual", del mismo modo que lo son las mujeres cis -que se identifican con el género de nacimiento.

Es más, según Verge, la libre autodeterminación puede hacer que personas trans ahora se aproximen de otro modo a la transición. "Si la sociedad trabajara la identidad de género podría haber hormonación o no, u operación o no, cuando la persona lo deseara, pero no por la presión social que a menudo sienten para encajar en los roles socialmente aceptados de hombre y mujer".

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El 'solo sí es sí', a examen del CGPJ

La ley sobre violencias sexuales, conocida como “solo sí es sí”, pasará el día 25 el examen del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que cuestiona algunos aspectos. En la ponencia del informe, que no es vinculante, los tres vocales redactores no ven clara la eliminación del delito de abuso sexual para ubicar todos los casos en el de agresión. Sobre la definición del consentimiento, no critican el concepto, pero a nivel procesal dicen que puede poner en peligro la presunción de inocencia.