Las boyas en la frontera de Ceuta, ¿una forma de avalar las devoluciones en caliente?
Los expertos apuntan que sería necesario un nuevo posicionamiento del Tribunal Supremo
BarcelonaEl 8 de julio el Tribunal Supremo emitió una sentencia que confirmaba que las devoluciones en caliente de los migrantes que intentan llegar a España nadando son ilegales. El alto tribunal fijó su doctrina a partir del caso de un chico argelino que intentaba llegar nadando a Ceuta y fue entregado a las autoridades de Marruecos. Dieciocho días después de esta resolución judicial, el 30 de julio, cientos de personas hicieron el mismo recorrido y accedieron a la ciudad autónoma nadando desde Marruecos. Tras negociar el retorno de la gran mayoría de ellos al país de origen, el gobierno español ha instalado una barrera de boyas de 500 metros, cedida por el ejército, en la frontera marítima. Ahora Melilla ha anunciado que también lo hará.
Oficialmente, el ministerio del Interior ha afirmado que estas boyas sirven "para dar cumplimiento a la sentencia dictada por el Tribunal Supremo", ya que impone que las devoluciones en caliente "no se pueden aplicar en el caso de los que acceden nadando, dado que no existen elementos de contención física que lo impida", afirma el ministerio. Ahora estos elementos sí que existen. Precisamente, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, afirmó este martes que hace ocho años que trabajan para asegurar la frontera, tanto terrestre como marítima.
El doctor en derecho por la UPF y coordinador de investigación del Instituto de Derechos Humanos de Cataluña, Karlos Castilla, interpreta que el gobierno español está buscando una fórmula para poder practicar devoluciones en caliente en casos de personas que llegan nadando, buscando un tipo de "juego jurídico". Ahora bien, el doctor asegura que la instalación de esta barrera necesita "una nueva interpretación del tribunal". Cree que el Supremo debería pronunciarse de nuevo sobre si las boyas habilitan este retorno inmediato, ya que cree que es difícil compararlo con vallas como la de Melilla, donde sí que está permitido.
Castilla también cree que la interpretación jurídica de este elemento "es muy amplia", todavía más en un entorno como el marítimo, donde cuesta más delimitar las fronteras. De momento, no tiene constancia de que se hayan hecho devoluciones en caliente desde la instalación de las boyas. Ahora bien, explica que esta no es una estrategia nueva: las boyas ya se usan en otras fronteras como la que separa los Estados Unidos y México – concretamente en San Diego– y también en la frontera entre México y Guatemala.
"Vulneración de derechos"
En este sentido, Albert Parés, abogado social y presidente de la asociación Noves Vies, afirma que el principal problema de las devoluciones en caliente es la falta de un procedimiento administrativo definido. Considera que cualquier retorno debería incluir la presencia de un abogado y la posibilidad real de pedir protección internacional por parte del migrante. Ahora bien, precisa que esto a la hora de la verdad no está bien definido y se produce una "vulneración de derechos".
Los que no pueden ser retornados en caliente de ninguna de las maneras, precisa Parés, son los menores no acompañados. "Si una persona manifiesta que es menor de edad, la normativa lo impide", afirma. A la espera de si las boyas avalarán o no los retornos en caliente, Castillo quiere dejar claro que su instalación también es una "respuesta ágil" para enviar un mensaje a los migrantes y crear un obstáculo físico real que dificulte el cruce, más allá del debate jurídico que se pueda abrir.