Cambio climático

El calor mata más de noche que de día en Barcelona

Dos estudios de la UPC alertan del calentamiento nocturno y reclaman tener en cuenta el aumento de las temperaturas mínimas para tomar medidas

Sebastián Marín
23/07/2026 - 16:32 h.

BarcelonaBarcelona sufre un grave problema de calentamiento nocturno, que afecta especialmente a las personas mayores y provoca más muertes durante la noche que durante el día. Esta es una de las principales conclusiones a las que han llegado los autores de dos investigaciones pendientes de publicación de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Los autores atribuyen esta realidad a, entre otros factores, la falta de medidas públicas de alerta suficientes y a que el sistema de certificación energética de las viviendas en España ha quedado desfasado.

Los estudios impulsados por el Centre de Política de Sòl i Valoracions (CPSV)manifiestan que entre 2007 y 2018 las temperaturas nocturnas elevadas y persistentes fueron la principal causa de mortalidad asociada al calor en Barcelona. Durante este período, las altas temperaturas mínimas nocturnas provocaron 721 muertes, mientras que las máximas diurnas causaron 571. Uno de los coautores de las investigaciones, Josep Roca Cladera, explica que esto se debe a la "baja capacidad de recuperación" del cuerpo después del calor acumulado durante el día. Por este motivo, califica el calor nocturno de "asesino silencioso", porque el organismo "no es capaz de recuperarse". "No hay escapatoria del calor", ha insistido. De hecho, según datos del Meteocat, hasta este jueves las estaciones meteorológicas de Can Bruixa y del Raval de la ciudad de Barcelona ya acumulan 30 y 28 noches tórridas este año, récord absoluto a este punto del verano desde que se tienen datos.

Cargando
No hay anuncios

Las personas mayores son las más vulnerables a las altas temperaturas. Según datos de la Agència de Salut Pública de Barcelona, solo en 2025 la mortalidad atribuible a las temperaturas extremas alcanzó las 370 defunciones, de las cuales cerca del 80% correspondían a personas de 75 años o más. La investigación del CPSV también concluye que durante la ola de calor de agosto de 2025 las altas temperaturas mínimas supusieron un aumento del riesgo de mortalidad de un 73,9% entre la gente mayor. En cambio, las temperaturas máximas, que a priori podrían parecer más peligrosas, hicieron elevar el riesgo de mortalidad hasta el 63,6%.

Cargando
No hay anuncios

Reajustar los sistemas de alerta

Roca Cladera defiende que muchas de estas muertes se podrían evitar con sistemas públicos de alerta más ajustados a la realidad climática y que no "minusvaloren las temperaturas mínimas y solo hablen de las máximas". Como ejemplo, cita los avisos del Servicio Meteorológico de Cataluña (SMC), que consideran temperatura nocturna intensa los 27 grados y muy intensa los 29 grados, unos umbrales que los investigadores consideran "excesivamente elevados" y alejados de los 24 grados que establece su metodología. Por ello reclaman incorporar las temperaturas mínimas a los protocolos de alerta y establecer avisos diferenciados por grupos de edad.

Cargando
No hay anuncios

El experto explica que el CPSV fija con una metodología propia los 30,2 grados de día y los 24 grados de noche como los umbrales a partir de los cuales hay un riesgo significativo para la salud, especialmente para las personas mayores. "Durante todo el verano hemos superado este umbral de los 24 grados de temperatura nocturna media", alerta.

Del clima mediterráneo al estepario cálido

Debido al efecto isla de calor urbana, es decir, el fenómeno por el cual una zona urbanizada –como Barcelona– registra temperaturas más altas que las zonas rurales o periféricas, la ciudad ha experimentado un aumento de la temperatura media de 3,22 grados entre 1971 y 2025 (de 15,82 a 19,04 °C). Se trata de un incremento mucho más pronunciado que el registrado en el conjunto del Estado (1,96 °C, entre 1971 y 2024), en la región mediterránea (1,83 °C) o a escala mundial (1,29 °C).

Cargando
No hay anuncios

Los estudios revelan que el calentamiento provocado por el efecto isla de calor urbana y por la falta de brisa refrescante se ha acentuado especialmente durante las horas nocturnas. En los últimos 54 años, la temperatura mínima nocturna ha aumentado 3,87 °C (de 12,15 a 16,02), mientras que la máxima diurna ha subido 2,57 grados (de 19,49 a 22,06). Según los investigadores, este fenómeno responde a la elevada densidad urbana, la alta impermeabilización del suelo, el bajo albedo –es decir, la baja capacidad de reflejar la radiación solar, de la cual el asfalto es un buen ejemplo– y el déficit de zonas verdes. A este contexto urbano se añade el cambio climático, que, según Roca Cladera, está haciendo que Barcelona pase "de un clima mediterráneo a un clima estepario cálido", propio de las periferias de los grandes desiertos.

El reto, a puertas adentro

El experto admite que ambos estudios tienen una limitación importante: "La falta de conocimiento y de información de lo que ocurre dentro de las viviendas". Más allá de las actuaciones en el espacio público –como la creación de sombras o refugios climáticos–, considera imprescindible desplegar una red de ciencia ciudadana que permita monitorizar las condiciones climáticas dentro de los hogares. Proyectos como el VIP-Clima, impulsado por la UPC, la EAPC, el AMB y la FAVB, entre otras instituciones, deberían permitir obtener una fotografía mucho más precisa de las temperaturas en el interior de las viviendas.

Cargando
No hay anuncios

Los estudios también alertan de que existe una sobrevaloración generalizada de las necesidades de calefacción y una infravaloración de las necesidades de refrigeración. "Parten de un clima pasado", resume Roca Cladera, que reclama reformas urgentes tanto del Código Técnico de la Edificación (CTE) como del sistema de certificación energética. Uno de los motivos es que, aunque todavía genera más preocupación la falta de calefacción, los datos muestran que desde hace casi 20 años se gasta el triple de energía en refrigerarse que en calentarse.

Aunque Barcelona ya está llevando a cabo actuaciones para adaptarse a la emergencia climática, Roca Cladera considera que la política de refugios climáticos es insuficiente porque "la gran mayoría no están abiertos de noche ni la gente sale de casa para ir a ellos". Por eso defiende priorizar la rehabilitación climática de las viviendas más que la rehabilitación exclusivamente energética.

Cargando
No hay anuncios

En este sentido, critica que esta dimensión todavía tenga poco peso en programas como el Plan de Barrios del Ayuntamiento de Barcelona, que, según dice, continúa centrándose sobre todo en las temperaturas máximas. Como medida de choque, propone incentivar fiscalmente este tipo de intervenciones: "Se debe fomentar una desgravación en el IRPF o algún mecanismo que premie la rehabilitación climática".

Dos estudios pendientes de publicación en revistas científicas

Los estudios Vulnerability of older adults to heatwaves: the Barcelona case y Climate classification and energy efficiency of buildings. A new climate classification for the energy efficiency of buildings in Spain, presentados este jueves por la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), han sido elaborados por un equipo multidisciplinar formado por los profesores de la ETSAB Blanca Arellano, Josep Roca Cladera y Dolors Martínez, y por la profesora de la ETSEIB Carina Serra.