Cataluña deja de pagar audífonos a partir de los 26 años: "No pasa con ninguna otra prótesis"
Las personas sordas reclaman acabar con los límites de edad y que se dejen de discriminar los problemas de audición
BarcelonaFaltan pocos meses para que Tania Galián deje de tener 26 años, la edad a partir de la cual el sistema de salud público deja de pagar el coste de los audífonos. Estas prótesis cuestan entre 2.500 y 7.000 euros, en función del grado de sordera y, como cualquier dispositivo electrónico, de la calidad del sonido que capta y amplía. "Son dinero que podríamos destinar para una hipoteca, un coche o para ahorrar", se queja Galián, que nació con una sordera profunda en ambos oídos.
Normalmente para el oído izquierdo usa un audífono, que estos días tiene en reparación y, si bien no sabe cuánto le costará, sí sabe que el coste saldrá de su bolsillo. Así que ahora oye solo por el oído izquierdo, gracias a un implante coclear [un dispositivo eléctrico] de color blanco, que destaca intencionadamente sobre el pelo oscuro recogido en un moño. Es su manera de provocar preguntas entre desconocidos, de "visibilizar" la sordera, la "discapacidad más oculta y con más discriminación", afirma. Se ha propuesto tunejar el próximo implante para hacer de él un "complemento".
En Cataluña, 35.786 personas tienen reconocida una discapacidad auditiva, pero una encuesta del INE señala que más de 174.000 catalanes mayores de seis años dicen que tienen problemas auditivos. El envejecimiento y la sobreexposición a ruidos acelerará un aumento de las deficiencias auditivas de la población en los próximos años.
"Es inauditoque el sistema de salud abandone a las personas que necesitan un audífono cuando cumplen 26 años, no pasa con ninguna otra prótesis", denuncia Raimon Jané, presidente de la Federación de Asociaciones Catalanas de Familias y Personas con Sordera (ACAPPS), que esta semana ha pedido al Parlament que se ponga fin a esta "discriminación histórica y vulneración de derechos" del colectivo.
De hecho, no es que los audífonos sean siempre gratuitos. Hasta los 26 años, el departamento de Salud los incluye en un catálogo de prestaciones ortoprotésicas y cubre el precio de un modelo entre 1.200 y 2.250 euros, pero si el usuario quiere mejorar sus prestaciones –por ejemplo, la calidad del sonido– se tiene que hacer cargo de la diferencia. Salud ha financiado 769 audífonos.
"No es una prestación, es salud"
A partir de los 26 años, ya no se trata de una prestación universal y es el departamento de Derechos Sociales quien ofrece una ayuda económica que ronda los 1.000 euros. Como se rige por una convocatoria pública, pero, hay retrasos en el pago. En el caso de los mayores de 65 años, se les exige que les hayan reconocido la capacidad auditiva antes de esta edad y solo pueden acogerse las rentas bajas.
El responsable de la ACAPPS no comparte que el audífono sea tratado como una "prestación social" porque es un elemento "de salud", prescrito por un servicio de otorrinolaringología, ni tampoco que cada año se deba estar pendiente si hay una partida presupuestaria. La diferencia entre llevarlo y no llevarlo "es estar aislada, no oír nada más que el silencio o no oír lo suficientemente bien", se queja Galián.
La ACCAPS reclama "un cambio en profundidad" del sistema para que la sordera y los audífonos reciban el mismo trato que otras discapacidades y prótesis. "¿Alguien se imagina que a quien le falla la cadera tenga que pagar la prótesis antes de entrar al quirófano?", se pregunta Jané.
El modelo español y catalán no es el habitual en los países del entorno. En Francia y en el Reino Unido la administración financia el 100% del coste del dispositivo, mientras que en los Países Bajos y en Alemania la administración asume el 75%. En ninguno de estos países hay, sin embargo, un límite de edad y todo el mundo recibe el mismo trato.
Pocos implantes
Otra queja del colectivo es que, aunque la tecnología para mejorar la audición de las personas sordas ha avanzado mucho, las ayudas económicas públicas están "estancadas", lo que condena a un grupo de personas a usar audífonos de gamas bajas o, cuando ya han superado el límite de los 26 años, a tener que utilizar el mismo aparato más allá de los cuatro años recomendables. "Hay gente que no se los puede pagar y en familias con varios miembros que necesitan audífonos es un drama", apunta Jané. Así, son habituales las empresas de crédito que anuncian préstamos especiales para estos usuarios.
A diferencia de los audífonos, los implantes cocleares sí que son totalmente gratuitos. Están formados por una parte visible que se coloca sobre el cráneo y otra en el interior del oído. Es el especialista quien determina, por criterios clínicos, quién es candidato a pasar por quirófano en los pocos hospitales públicos que realizan la intervención. "El problema es que se hacen tan pocas operaciones que la lista de espera es de más de un año, demasiado tiempo para alguien que no oye", apunta Jané, que también critica que Cataluña es de las comunidades con una tasa más baja de estos implantes.
Galián explica que son muchos los jóvenes que desconocen que hay un límite de edad, pero los que lo saben se apresuran a conseguir aparatos que les son útiles para tener una audición más nítida y clara. La joven usa un micrófono para el teléfono y otro para amplificar el sonido de su interlocutor. "¿Sabes aquellos que en TikTok preguntan cuánto vale el vestido que llevas? Yo les diría que llevo 20.000 euros encima", ríe. Aparte de aparatos, las personas sordas tampoco tienen garantizada una terapia de logopedia.