"O negociación o dimisión": casi la mitad de los docentes hacen huelga para exigir al Gobierno un nuevo acuerdo

Hasta 35.000 maestros y profesores se han manifestado en Barcelona, ​​según la Guardia Urbana

"O negociación o dimisión". Éste ha sido el principal mensaje que los 35.000 maestros y profesores –100.000 según los organizadores– que se han manifestado este viernes en Barcelona han repetido para mostrar su rechazo a el acuerdo que el Gobierno firmó con CCOO y UGT para mejorar las condiciones de los docentes y la situación en las aulas. Su negativa se ha traducido en lo que los sindicatos han calificado de "huelga total": casi la mitad de los docentes (43,77%) han secundado el paro –si bien los sindicatos enfilan este porcentaje hasta el 85%–. El dato es ligeramente mayor que el seguimiento que comunicó el departamento de Educació durante la última huelga que el sector protagonizó en Catalunya, el pasado mes de febrero, cuando al final del día se dio un balance de un 40,94% de adhesión.

La protesta de los docentes se ha hecho notar en todo el país, con cortes en los accesos de Barcelona y en otras vías principales a primera hora, varias marchas lentas y columnas por las calles a media mañana y una manifestación final en la plaza Tetuán, que ha acabado con una riada amarilla de maestros y profesores rodeando el Parlamento y con los sindicatos convocantes (USTEC –el sindicato convocante) Secundaria, la CGT y la Intersindical) instando al Gobierno a reunirse a las 10 horas del martes en la Universidad de Barcelona para reabrir las negociaciones.

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"No hay otro camino que la negociación con el colectivo", ha insistido Iolanda Segura, portavoz de USTEC, desde el escenario que los organizadores han instalado en un paseo Lluís Companys que ha quedado desbordado de maestros y docentes. "Si no se sientan a negociar, haremos caer al Gobierno", han acabado clamando los miles de docentes que han vaciado las aulas este viernes. Los sindicatos han entrado en el Parlament para reunirse con ERC, Junts, Comuns y la CUP y, a la salida, han dicho que "si no hay una rectificación del Govern", harán un tercer trimestre "con movilización permanente". De hecho, han criticado que en los encuentros improvisados ​​tras la protesta, el PSC no ha querido reunirse con ellos y han pedido al resto de grupos parlamentarios que "presionen al Gobierno para que vuelvan a sentarse a negociar". Advierten que si no hay un cambio, "el curso no terminará con normalidad".

A pesar de la magnitud de la movilización docente de esta semana, desde el departamento de Educación se ha optado por no hacer ninguna declaración. Desde el Gobierno, sin embargo, se ha insistido en que el ejecutivo "siempre" está dispuesto "a sentarse en una mesa". Sin embargo, esta disposición a hablar con los sindicatos no implica modificar el acuerdo pactado. Tal y como ha explicado en una entrevista en el ARA el consejero de Presidencia, Albert Dalmau, el ejecutivo de Salvador Illa "está dispuesto a escuchar a todo el mundo ya hablar con todo el mundo, pero el acuerdo es el que está encima de la mesa". Más allá de este mensaje, el Govern tampoco ha recogido el guante de los sindicatos que reclaman reunirse con el presidente Illa y el conseller Dalmau la próxima semana.

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"Nadie nos ha preguntado"

"El acuerdo pactado es una miseria y nadie nos ha preguntado", se quejaba desde una de las columnas que enfilaban hacia la manifestación Marta, maestra de una escuela de las Terres de l'Ebre. Insistía en que el acuerdo del Gobierno "es insuficiente" y que antes de firmarlo "debería haberse escuchado al colectivo". Como ya ocurrió en la huelga del 11 de febrero, en las calles también se ha repetido la imagen de familias vestidas con camisetas de color amarillo para reclamar mejoras en las aulas. "Es una lucha que los hijos también deben vivir", explicaba Isabel, maestra de Castellfollit de la Roca que había ido a la manifestación con sus dos hijos y su pareja. En su caso, decidieron bajar el jueves por la noche. "Sabíamos que habría cortes y tampoco puedes fiarte de Renfe", reconocía el padre de las criaturas.

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Más allá de reclamar mejoras salariales, un bajón de ratios y un aumento de recursos –"nos faltan manos", advertía Laura, que aseguraba que de los 30 alumnos que tiene en el aula más de la mitad necesitan un refuerzo–, muchos de los mensajes de la manifestación de este viernes iban dirigidos directamente hacia. De hecho, la primera proclama de la manifestación ha sido "Isla, si esto dura, le pasará factura". Durante la protesta también se han oído clamores como "Niubó, escucha, esto es una revuelta" o "Niubó, dimisión", dirigidos hacia la consellera de Educación que lleva semanas de baja médica.

Los médicos también

Asimismo, cientos de médicos se manifestaron este viernes desde el Hospital del Mar hasta el parque de la Ciutadella en la novena jornada de huelga del colectivo desde octubre –y la segunda esta semana– para reclamar un convenio propio diferenciado del resto de profesionales sanitarios. Los facultativos piden un "diálogo real" con los responsables políticos y "medidas estructurales" ante la sobrecarga laboral y el agotamiento del colectivo. El sindicato Médicos de Catalunya, mayoritario entre los facultativos y convocante del paro, lamenta que el departamento de Salut les sigue "ignorando". Cuando han llegado cerca del Parlament, los facultativos han esperado para recibir a los miles de docentes que este viernes han paralizado Barcelona.

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Según Salut, el seguimiento de la huelga de médicos ha sido del 6,7%. En una atención a los periodistas, el secretario general de Médicos de Catalunya, Xavier Lleonart, ha alertado de que el conflicto "no se cerrará hasta que no exista una negociación directa y real con la administración para mejorar uno de los pilares básicos del estado del bienestar". La huelga, convocada en todo el Estado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), tiene como objetivos limitar las agendas de los médicos de familia a 25 actos asistenciales, reformar el régimen de guardias y los descansos posteriores, aumentar la retribución por hora de guardia y avanzar la edad.