"Hay que repensar todo el sistema y abordar a qué debe dar respuesta la escuela hoy"

Expertos educativos plantean en el ARA los puntos débiles de la educación tras el rechazo de los docentes al acuerdo con el Gobierno

La manifestación de docentes de este viernes en Barcelona
06/06/2026
5 min

Barcelona"Nosotros no fabricamos con ladrillos. La materia prima con la que trabajamos y obtenemos resultados académicos es muy variable. Hace 30 años esta materia era bastante estable; hace diez años era lo bastante estable, pero ahora no hay nada de estable". Así es como define Jordi Satorra, presidente de la asociación de directores Axia y docente desde hace 24 años, la situación de emergencia del sistema educativo catalán.

Después del no de los docentes al acuerdo con Educación y la continua movilización en las calles, el ARA ha pedido a cuatro expertos vinculados a la docencia que aterricen el descontento para detectar los puntos débiles de la escuela catalana. Los cuatro coinciden en el hecho de que hay que pararse para "repensar" con calma la manera de funcionar de un sistema que ha quedado obsoleto ante el cambio drástico que ha vivido la sociedad en la última década, con una explosión de las necesidades en las aulas y una frustración creciente de los docentes por la falta de manos y de horizonte.

"La escuela es la trinchera de la sociedad. Tenemos en la escuela aquello que la sociedad sufre y ha tensionado el sistema", describe Montse Jiménez, docente de secundaria de la Fundación Vedruna Catalunya Educació. Miembro del comité de expertos PISA –a quien el anterior gobierno encargó un documento de medidas que no se ha acabado traduciendo en cambios sustanciales en las escuelas–, Jiménez explica que, a diferencia de lo que ocurría hace veinte años, ahora tenemos el 100% de la población escolarizada, pero "no podemos garantizar oportunidades para todos porque el sistema no está preparado para dar respuesta a esta complejidad". Según Jiménez, esto acaba "confrontando" la excelencia con la equidad, provocando una sensación de fracaso en los docentes. "Queremos salirnos con la nuestra, pero es muy frustrante cuando ves que no llegas y que el sistema no puede dar respuesta a esta realidad", advierte la docente, que apunta que el problema va más allá de la escuela. "Hay que sentarse con Salud, con Bienestar Social y con los ayuntamientos para ver qué hay que hacer para que los proyectos de escuela salgan adelante".

Malestar y desorientación

De cómo no se ha prestado suficiente atención al malestar docente también habla el maestro, pedagogo y filósofo Gregorio Luri. "Hace mucho, mucho tiempo que hablamos del desencanto y del malestar docente. Solo recorriendo las escuelas ya notas este descontentamiento. Lo que no se entiende es qué hacen los inspectores [de Educación] para no verlo", critica. Luri también dice que el problema ahora es que "se han acumulado un montón de carencias que no se pueden resolver en una mesa de negociación".

Toda esta complejidad –uno de cada cuatro alumnos está en riesgo de pobreza, las necesidades educativas se han disparado, hay niños que no entienden la lengua, la irrupción de las redes ha superado a los docentes, hay crecientes problemas psicoemocionales de los alumnos...– acaba repercutiendo de manera directa en el día a día en las escuelas. "La gestión del aula ocupa un espacio enorme y, si hay un problema de gestión de aula, no puedes hacer que aprendan. Si tú estás todo el rato intentando mantener el orden, allí no se aprende nada. El nivel baja porque no se está pudiendo dar clase", advierte la investigadora de ICREA y especialista en políticas educativas públicas Caterina Calsamiglia.

En este sentido, Satorra, Luri y Calsamiglia apuntan que, ante la evidente desorientación, hacen falta referentes y criterios claros. "Especialmente en secundaria, pero también en primaria, se ha perdido el norte a nivel metodológico. Se ha vendido como blanco o negro la tradición y la innovación, cuando todo es una cuestión de grises. Se tiene que hablar de todo y no hacer una implementación sin control porque eso genera mucho malestar", lamenta Satorra.

Luri propone crear "un libro blanco de la educación en el que se recoja exactamente la situación escolar, desde la formación de los docentes, la relación entre maestros y familias hasta los resultados mínimos". En cambio, Casalmiglia habla de tener nuevas figuras que sean referentes: "Personas que sean las encargadas de pensar, en cada situación, diferentes formas de poder solucionar problemas muy concretos y dar apoyo a los docentes en aspectos que superan la capacidad de gestión del aula".

Nueva radiografía lejos del "café para todos"

Los cuatro expertos también coinciden en decir que hay que volver a analizar la escuela catalana. "Hay que repensar todo el sistema, abordando de manera clara a qué debe dar respuesta la escuela hoy. Pero no se puede hacer en un dossier: el papel lo aguanta todo. Hay que hacerlo con consensos, no con medidas y parches, y centrándose en dos aspectos clave: estabilidad y dinero", explica Jiménez.

Por su parte, Satorra explica que los directores escolares ya han pedido "una auditoría externa" de las necesidades del sistema educativo público y, especialmente, del papel de la escuela inclusiva. "Esta nueva radiografía es elemental porque, si no, estamos dando palos de ciego", insiste Luri.

Evidentemente, todos también ponen sobre la mesa la necesidad de más recursos, pero con una distribución quirúrgica. "Tenemos que evitar el café para todos porque eso ya no sirve. Hay que mirar cada escuela, cada proyecto educativo y cada zona. No es lo mismo un centro de alta complejidad que una escuela rural. Pongamos los recursos allí donde corresponda", insiste Giménez. También apunta que esta distinción se debe aplicar a la formación: "Hay centros que necesitan un tipo de formación que otros no necesitan y, además, hay que respetar la autonomía de centro". De hecho, Luri también dice que "lo primero" que haría sería "reforzar la formación docente".

Alto el fuego?

¿Y ahora qué? Ante la crispación evidente en las escuelas e institutos, los cuatro expertos consideran que hace falta "calma" y apuestan por abrir un diálogo "largo". "Es un problema complejo que no resolveremos en una negociación de veinte horas y en un contexto de huelga", reconoce Casalmiglia. La investigadora de ICREA dice que se deben tener en cuenta todas las voces, también la de los sindicatos, pero que convendría, por ejemplo, "hacer una comisión y estar cuatro meses negociando y analizando para presentar una nueva propuesta que se lleve a votación". "Hace falta un nuevo diagnóstico, pero deberíamos sentarnos en una mesa y con un poco de tranquilidad todos", dice Satorra, que añade que los directores también deberían ser interlocutores claves en el desahogo del malestar.

En cambio, Jiménez afirma que ya se ha detectado "lo que le está pasando al sistema" y que la solución implica "una mirada holística". "Hay medidas a medio y largo plazo, pero hay cosas que ya podemos aplicar y lo que se necesita es un consenso en las políticas educativas. Hay que dar un paso adelante y, como en otros países, llegar a un pacto educativo que dé estabilidad", insiste. Además, la docente de secundaria también apunta a la esperanza como punto clave. "Tenemos que ser capaces de reconstruir y restaurar la confianza con diálogo e intentar hacerlo desde una visión esperanzadora. Si los educadores no tenemos esperanza, ya podemos cerrar", concluye.

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