Patios a 50 grados y aulas a más de 30: así se ve el calor extremo en las escuelas de Barcelona
Greenpeace utiliza cámaras termográficas para denunciar las altas temperaturas que sufren los alumnos
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El calor se come las escuelas de Barcelona. Mediante unas cámaras termográficas, se han podido registrar las altas temperaturas que se viven en los centros educativos de la capital catalana, y los resultados son insostenibles: más de 31 grados dentro de las aulas, con una mínima que no baja de los 29. En los patios, las zonas de las canastas y las porterías registran más de 50 grados. Así lo denuncia Greenpeace, que ha visitado seis escuelas e institutos del Estado para constatar las temperaturas extremas que soportan los niños y adolescentes.
La organización ha hecho fotos y vídeos con cámaras térmicas en una escuela en Barcelona, donde se pueden ver los 50,1 grados que alcanza el patio a pleno sol en comparación con una zona a la sombra, donde la temperatura baja hasta los 29 grados. En el comedor la cosa no mejora: los niños y niñas comen con el termómetro marcando 30 grados, y acto seguido se van a un aula con la misma temperatura.
Según los estudios científicos, tal como recalca Greenpeace, a partir de los 24 grados el rendimiento escolar disminuye por cada grado que aumenta la temperatura, y el rango óptimo es entre los 22 y los 24 grados. En cuanto a las imágenes, una paleta de colores muestra la temperatura más baja en azul oscuro y la más alta, en amarillo. Tanto en Barcelona como en el resto de centros que ha visitado la entidad, en Benissa (Marina Alta), Madrid, Ourense y Sevilla, se supera el umbral óptimo para el aprendizaje, pero también el límite que establece la legislación laboral para la realización de trabajo sedentario.
De hecho, la situación más grave registrada es en Benissa, donde el patio de la escuela alcanza los 61 grados a pleno sol.
Greenpeace se suma a iniciativas como Aulas que Queman, una plataforma impulsada por los docentes que monitoriza en tiempo real el calor y la humedad de más de 200 escuelas e institutos públicos de Cataluña. La denuncia es clara: la situación pone en riesgo la salud de los menores y hay que ponerle remedio.