Educación

La oposición pide al Gobierno un "cambio de rumbo" en educación tras el escándalo de PISA

La consejera de Educación comparecerá hoy en el Parlament para rendir cuentas de la incidencia

La consejera de Educación, Esther Niubó, detrás del presidente Salvador Illa en el pleno del Parlament
ARA
27/07/2026 - 15:08 h.
4 min

BarcelonaEl error que invalida los resultados de Cataluña en las pruebas PISA para compararlos con otros territorios y con años anteriores sigue levantando polvareda. Este lunes la consellera de Educación, Esther Niubó, comparecerá en el Parlament para rendir cuentas de la incidencia técnica que ha alterado la muestra —y que imposibilitará que los resultados catalanes tengan presencia en el informe de alcance mundial—, ya que, a la hora de decidir cuántos alumnos no hacían las pruebas por problemas de aprendizaje, Cataluña se excedió: la Generalitat descartó un 23% de los estudiantes, cuando la OCDE marca que el máximo de exentos no puede superar el 5%.

A la espera de la comparecencia de Niubó, el portavoz de Comuns y candidato a la alcaldía de Barcelona, Gerardo Pisarello, ha avisado al Govern de que "no se está saliendo" en materia educativa, en alusión al error por el informe PISA y las protestas del profesorado de este curso. "La impresión que todo esto genera es que el Govern no se está saliendo y que, por tanto, lo que hace falta es un cambio de rumbo, de política", ha aseverado Pisarello.

El portavoz de Junts, Josep Rius, ha avisado de que su partido "irá hasta el final" para aclarar el error en las pruebas PISA. "La consellera Niubó es una consellera quemada, desbordada y reprobada por el Parlament", ha espetado Rius en una rueda de prensa en la sede de Junts. Asimismo, ha asegurado que, si la problemática se debe a un "error burocrático", se demostrará que el Govern es "incompetente". "Si encima lo ha ocultado, eso ya son palabras mayores", ha añadido.

Por otra parte, el secretario general del PPC, Juan Fernández, ha afirmado que la incidencia no se trata de un "simple error administrativo ni una incidencia técnica", sino que demuestra que, ante "la evidencia del deterioro" de la educación, el ejecutivo "ha preferido que los catalanes no conozcan los resultados". "El Govern de Illa practica la política de la ocultación", ha afirmado.

"No se trata de colgarle el muerto a nadie"

Desde el Govern, sin embargo, insisten en cerrar filas con la consejera. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha defendido este lunes que "no se trata de colgarle el muerto a nadie" por el error en el informe PISA, sino de aclarar los hechos para "evitar que vuelva a pasar". Así lo ha considerado en una atención a los medios desde el Templo de la Literatura de Hanói, en Vietnam, donde está de visita institucional. Además, ha reiterado su apoyo a Niubó antes de su comparecencia.

La portavoz del ejecutivo catalán, Sílvia Paneque, también ha defendido a la consejera. En declaraciones a TV3, la también consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica ha defendido que lo primero que hay que hacer en estas situaciones es dar las explicaciones pertinentes. "Hay que explicar exactamente qué ha pasado y cómo se puede evitar que esto vuelva a pasar. Espero estas explicaciones y aquello que los grupos parlamentarios pongan sobre la mesa. Antes de pedir dimisiones, querría que los grupos esperaran las explicaciones. Esto es lo que espera la ciudadanía de nosotros", ha argumentado.

Desde el departamento se ha asegurado que errores como el ocurrido en Cataluña son "un fenómeno que la misma OCDE ha tenido que gestionar en otras ocasiones". En este sentido, en el último informe PISA del año 2022, hasta dieciséis países superaron el umbral de alumnos exentos marcado por la OCDE, pero ninguno de ellos –excepto Ucrania, que ya estaba en plena guerra y se situó en el 26% de exentos– superó el 11% de estudiantes excluidos. Dicho de otra manera, el porcentaje de alumnos que este año Cataluña ha excluido de los exámenes PISA duplica la proporción del país que más eximió en las últimas pruebas, Dinamarca.

Problema de representatividad

De los 2.545 alumnos de 15 años que debían participar en Cataluña, 591 fueron excluidos y finalmente hicieron la prueba solo 1.954, una desviación que, según la directora general de Currículum i Desenvolupament Professional de la Generalitat, Sònia Fernández, provocó "un problema de representatividad estadística". PISA trabaja con una muestra de alumnos que debe representar al conjunto de la población de 15 años y permite determinadas exenciones cuando una discapacidad física, cognitiva, conductual o emocional o un dominio insuficiente de la lengua imposibilitan hacer adecuadamente la prueba.

No obstante, estas circunstancias no implican automáticamente quedar fuera, ya que cada alumno debe ser valorado individualmente según la gravedad de su diagnóstico. En los casos leves o cuando pueda evaluarse con los apoyos adecuados, el alumno debe participar en las pruebas. Esta incidencia técnica hizo que la muestra de los alumnos fuera "válida, pero no representativa", explicó Fernández el viernes.

Los resultados obtenidos por los alumnos catalanes sí aparecerán en el informe estatal de septiembre, acompañados de una advertencia técnica, pero no podrán utilizarse para extraer conclusiones comparables sobre la evolución de Cataluña ni respecto al resto de comunidades, quedando invalidado su principal objetivo y función. Educación ya ha abierto diligencias informativas reservadas para aclarar cómo se aplicaron los criterios de exención y ha creado una comisión técnica que revisará previamente las exclusiones en futuras evaluaciones, cosa que hasta ahora no se hacía.

Cabe decir que los resultados PISA de 2025 eran especialmente esperados después del retroceso registrado por Cataluña en la anterior edición de 2022, que situó el rendimiento de sus alumnos en mínimos históricos en diversas competencias, mientras que la mejora educativa constituye una de las prioridades del Gobierno para esta legislatura.

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