Desahucio

"Tengo miedo de lo que pasará": comienzan los desahucios en cadena en la Mina

Los Mossos han desalojado las primeras tres familias de las 58 previstas y los vecinos piden soluciones

18/06/2026

San Adrián de BesósSe abre un nuevo frente de conflicto en el barrio de la Mina de Sant Adrià de Besòs. Los Mossos d'Esquadra han desalojado esta mañana a las primeras tres familias de las 58 que se prevé echar en total de unos bloques ocupados desde 2017 en la rambla de la Mina. Hay más desalojos previstos, los días 22, 25 y 29 de junio; y así en cadena, hasta vaciar el edificio. El motivo, según apunta la administración, es que estos pisos, de titularidad pública, se construyeron para alojar a los vecinos del bloque Venus, del mismo barrio, y ahora se necesitan porque el derribo del bloque —que se presenta como la pieza clave para transformar el barrio— está previsto finalmente para 2028.

Así, los vecinos que ocupan estos bloques más nuevos empezaron a recibir notificaciones de desahucio hace unos meses. Y hoy se han ejecutado los primeros tres. Según el Sindicato de Vivienda de la Verneda y el Besòs, se trata de tres familias con menores a cargo, que ahora "se han quedado en la calle".

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El desalojo ha provocado momentos de tensión entre los vecinos y la policía. Ya a primera hora de la mañana una cuarentena de personas han puesto vallas metálicas para intentar barrar el paso a los agentes. Poco después, sin embargo, con la llegada de los furgones policiales, los Mossos han echado a todos los concentrados a la fuerza y han desmontado las vallas. "Nos habían dicho que primero vendría la comitiva y los afectados podrían exponer sus casos, pero no lo han hecho, nos han echado a todos a empujones", relata Marta López, portavoz del sindicato. Se han vivido empujones, carreras, gritos y también insultos contra la policía. También lanzamientos de objetos. "¿No lo veis, que está lleno de niños, esto? ¡Ni se os ocurra tocar a los niños!", repetían los vecinos concentrados en la puerta ante el cordón policial.

"Esto no lo debería vivir nunca, una criatura": las familias afectadas piden un alquiler social

En la acera de enfrente, Amara confiesa que tiene miedo. Es madre de tres criaturas, la más pequeña de 5 años. "Hoy se ha ido contenta a celebrar el final de curso en la escuela y cuando hemos salido a la calle no entendía nada y se ha ido muy contrariada. Estas escenas no las debería vivir nunca, una niña de su edad". Amara y su marido, Juan, explican que ocuparon el piso en 2017. "No teníamos dónde ir", justifica. Viven con el ingreso mínimo vital y no tienen red familiar. "Estos pisos los construyeron para los del [edificio] Venus, pero los tuvieron absolutamente vacíos en plena crisis de vivienda durante casi ocho años", denuncia la mujer, que asegura que nunca han tenido la intención de "quitarle el piso a nadie".

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Ella y su marido todavía no tienen fecha de desahucio y no han recibido ninguna notificación. "Yo tengo un informe de vulnerabilidad, puedo enseñar todos los papeles, pero, a pesar de ello, tengo miedo de lo que pasará –se emociona—. No pido que nos regalen ningún alquiler, lo que querría es que venga alguien aquí, a revisar caso por caso: si alguien no se lo merece o ha hecho cosas malas, que lo echen, pero hay quienes de verdad necesitamos ayuda y no hemos hecho nada mal", se defiende.

Tres días en un albergue: "¿Y después?"

Antonio y su esposa, Jenny, sí tienen fecha. Dentro de cuatro días, el 22, les toca a ellos ser desahuciados. "Solo nos ofrecen tres noches en un albergue. De acuerdo, lo aceptaré, pero... ¿y después?", pregunta Antonio. Él está en el paro y la familia —que tiene un menor de siete años con autismo severo— sobrevive con el dinero que Jenny consigue haciendo las uñas a vecinas del barrio.

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Ambos aseguran que encontrar trabajo no les es fácil. "No tenemos estudios, y de eso nos arrepentimos mucho, pero somos válidos para hacer muchos trabajos. Ahora, no es nada fácil que te den trabajo cuando tienes esta cara", dice Antonio. "A mí me han echado de sitios cuando han sabido que era gitana", corrobora Jenny. "Nos meten a todos en el mismo saco y con el tema de los pisos también. ¿Que hay gente que ha hecho cosas malas aquí para sobrevivir? Sí, no se lo negaré, esto es la Mina. Pero no todos. Hay gente que somos honesta", rebate el hombre.

Una gestión cuestionada

El sindicato de vivienda de la Verneda y el Besòs critica la gestión que ha hecho el Consorcio de la Mina para recuperar las viviendas. "Hay un protocolo de 2023 que dice que en los pisos ocupados que son de titularidad pública se estudie caso por caso y la posibilidad de regularizarlos. Ahora esto se ha dejado de aplicar —argumenta López, portavoz del sindicato—. Para reubicar a los otros quieren echar a otra sesentena de familias con la única solución sobre la mesa de tres días de albergue, que no es nada más que otra forma de sinhogarismo", continúa.

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"Hay mucha necesidad de realojar a los vecinos del bloque Venus, es verdad, pero esto no puede pasar por echar a otros, enfrentando a las familias entre ellas y diciéndoles que si no tienen los pisos es porque hay otros que los están ocupando", expresan desde el sindicato. "No tienen los pisos listos porque han hecho una gestión horrible de todo ello, poniendo unas condiciones imposibles para muchos que han hecho que estos bloques estuvieran vacíos, en la Mina, durante ocho años, en plena crisis de acceso a la vivienda", valora López.

El colectivo defiende que hay soluciones "alternativas" al desalojo masivo, como la movilización de viviendas vacías, la ampliación del parque público o, directamente, la regularización de la situación de las familias de los bloques: "No faltan herramientas, sino voluntad política".

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