"Los insultos y las conversaciones en catalán nos suenan a broma"

El castellano gana terreno entre los adolescentes mientras los profesores intentan mantenerlo vivo en los institutos

Sant Vicenç dels Horts / Barcelona"Calla! Ets un cap de suro!" El insulto en catalán, y de broma, hace partirse de la risa a un grupito de adolescentes, compañeros de 4º de ESO. Estos alumnos del IES Salesians de Sant Vicenç dels Horts –un centro concertado del Baix Llobregat donde el catalán, en los pasillos y en el patio, se utiliza más bien poco– se han reunido poniendo las sillas en círculo durante su clase de informática para debatir con el ARA qué uso hacen ellos del catalán. Tienen ganas de explicarse. "Entendemos el catalán y lo sabemos hablar", se defienden en un catalán correctísimo. Y a continuación acaban la frase en castellano: "Pero entre nosotros hablamos en castellano". No saben explicar muy bien el porqué: "¿Tú crees que yo puedo tener una conversación normal con estos tíos en catalán? –bromea uno–. ¿Cómo los insulto? ¿Qué le digo, cap de suro?" La insistencia vuelve a arrancar las risas del grupo.

La mayoría explican que, a pesar de que siempre han sido escolarizados en catalán, en su casa usan el castellano. Hay tres, sin embargo, que usan el catalán con sus padres y aún así cambian al castellano cuando hablan con los amigos. "El catalán es la lengua de los profes", sentencia ud. "¿Sabes qué pasa? –intenta explicar una de las chicas de clase–. Que el catalán es un idioma dulce y rítmico, y ellos no", dice en relación a sus compañeros. "No te puedes poner serio en catalán", añade uno. "Exacto, a veces sí lo usamos: para hacer bromas", remata otro.

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La realidad de este instituto se repite en muchos centros de Barcelona y el área metropolitana. En cualquier caso, sin embargo, no es lo que pasa en todas partes. Depende de muchos factores sociales y, de esto, los alumnos también son conscientes. "Hay muchos instis en los que los alumnos sí hablan en catalán. Depende de cada lugar", matizan Eric y Luis, de la misma clase. Al lado, Noe Bofarull da clase del ámbito sociolingüístico con los de 3º de ESO. "Hacemos un módulo que se llama, precisamente, Por qué hablamos catalán y castellano, y hoy toca los orígenes de la lengua catalana", explica. Mezclan sociales y lengua.

"El catalán es vehicular y los docentes lo tenemos claro, pero la realidad es que ellos no lo hablan, los tenemos que forzar", admite Bofarull, que explica que ella usa el humor para fomentar el aprendizaje. "A veces les digo que no los entiendo, o exagero mis reacciones para darles risa. Parece una tontería, pero se les queda grabado", dice. Su compañero de asignatura, Joan Alsina, admite que a veces la situación le "es frustrante". "Generamos el contexto para que se hable en catalán, con planes de innovación pedagógica, y ellos lo saben, pero no conseguimos ganarles terreno". "Trabajamos con ellos desde la broma, la aceptación, la empatía y el amor, porque, si no, no hacemos ningún favor a nadie, y menos a la lengua", argumenta Alsina.

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La idea de forzarlos a hablar en catalán es un tema recurrente entre los profesores consultados y la mayoría están de acuerdo: "No se tiene que imponer", asegura Francesc Maldonado, director del instituto público Pau Claris. "A los que les cuesta los tenemos que acompañar, pero es importante que no vivan el aprendizaje como un conflicto sino como una cosa natural", añade. En su instituto, en el centro de Barcelona, la salud del catalán en las aulas no se vive como un problema; la mayoría de los alumnos hablan en catalán. En los Salesians de Sant Vicenç, en cambio, son los profesores los que hacen esfuerzos para no cambiar al castellano. "Mañana te quiero en clase puntual, ¿me has entendido? M'has entès?", se autocorrige Bofarull al final de la clase con un alumno.

"No tendríamos que cambiar al castellano y en muchos centros de secundaria esto pasa. Se tiene que acompañar y evaluar de manera personalizada, pero los profesores no tendríamos que ceder en el uso del catalán", argumenta un profesor de secundaria que prefiere mantenerse en el anonimato porque está en prácticas. En los centros donde ha estado este docente, algunos de máxima complejidad, asegura que hay profesores "que no quieren más problemas, y el uso del catalán puede ser un problema". "Hay que hacer una revisión interna, y se tienen que hacer programas de máximos, pero para conseguir mejoras hay que atacar desde otros muchos frentes, como el cine, la televisión o internet", apunta este profesor.

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La clave, los referentes en el ocio

Polseres vermelles, Merlí o Bola de Drac son los pocos referentes audiovisuales que los adolescentes de 3º de ESO del IES Salesians saben decir en catalán. No les suena ningún influencer catalán, tampoco saben decir el nombre de ningún actor o actriz catalanohablante al que admiren. "Tienen el ocio diversificado en tantas plataformas que pueden elegir, y la mayoría de contenidos y referentes que tienen son en castellano", asegura Alsina. "La cultura adolescente cambia muy rápidamente: el castellano se adapta y el catalán no", asegura el profesor de instituto en prácticas. Y añade: "Lo que tampoco podemos hacer es hacer entrar contenidos culturales con calzador en la escuela. El catalán les tiene que venir de todas partes, solo así dejarán de ver el catalán en las aulas como algo extraño", opina.

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La hora de informática en los Salesians se acaba. Uno de los grupos intenta cerrar un trabajo sobre los videojuegos. Utilizan deprisa y corriendo un traductor "para acabar una frase sin faltas". "El avanze de los videojuegos", teclean, erróneamente, en castellano. El traductor no reconoce la zeta en la palabra avanze y no les da ninguna respuesta. "¿Pero qué pasa aquí? ¿Por qué no va?", se exclaman riendo.