Investigan si un hombre mató a su pareja en Cambrils

El juez ve “señales de sofoco” en el cadáver y envía al detenido a prisión

BarcelonaUn hombre llamó el viernes por la tarde al 112 para decir que su pareja estaba “extendida en el suelo, muy fría, de color morado y sin reacción”. La mujer, que tenía entre 20 y 30 años, estaba muerta en su domicilio de Cambrils y los Mossos d'Esquadra detuvieron al hombre, de unos 50 años, pero lo hicieron por rotura de condena, porque un juzgado penal le había prohibido acercarse a menos de 200 metros de ella. Después de pasar el fin de semana detenido en la comisaría, la policía lo trasladó este lunes a los juzgados de Reus. Allí la Fiscalía pidió que también se le atribuyera un delito de homicidio por haber matado a la mujer y se le enviara a prisión preventivamente, lo cual el juez de violencia contra la mujer aceptó.

Los Mossos explican que no le atribuyeron homicidio porque la autopsia no fue “concluyente”. En cambio, el juez argumenta, en su orden de prisión sin fianza, que veía “señales de sofoco” en el cuerpo de la mujer, según consta en el informe forense de levantamiento del cadáver. A pesar de que el juez admite que todavía “no se ha podido determinar con certeza” la causa de la muerte, la encuentra “compatible” con un homicidio, a la espera de las pruebas “adicionales” que lo confirmen. Los Mossos reconocen que continúan investigando si fue un crimen. Sería el octavo asesinado machista de este año en Catalunya y el noveno feminicidio –este último recuento incluye el caso de un hombre que mató a su madre, mientras que en el resto todos tenían relación de pareja o ex pareja.

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El juez justifica la imputación de homicidio con testigo por el hecho de que un vecino oyó cómo el hombre y la mujer discutían el viernes al mediodía en casa de ella, donde más tarde la localizaron muerta. Añade que el hombre se marchó de la vivienda y al cabo de unas horas cogió un autobús para volver. Él mismo, cuando declaró, admitió que por la tarde había ido al domicilio para recoger ropa, comida y unas cuchillas de afeitar y volvieron a discutir –como también oyeron un par de vecinos–. “Hay indicios para sostener que después de la discusión de la tarde el investigado la habría agredido”, considera el juez, que apunta que entre ese momento y la llamada al 112 pasan varias horas en la que “se desconoce” dónde fue el hombre.

Riesgo de fuga y de reincidencia

Según el juez, el hombre no ha dado una explicación razonable de las lesiones que tenía en la cara cuando lo detuvieron. Declaró que “no había sufrido ninguna agresión”, pero a continuación dejó de responder a las preguntas del interrogatorio. El juez argumenta la prisión preventiva por el riesgo de fuga del hombre por las penas que se le pueden imponer, porque no se sabe con certeza que tenga un domicilio habitual donde se le pueda encontrar y no trabaja. También le constan detenciones y antecedentes –una rotura de condena anterior y un delito de violencia contra la misma mujer– que lo hacen reincidente.