Tribunales

La Fiscalía y la familia Jubany piden condenar a Santi Laiglesia a 26 años de prisión

Será el único que se sentará en el banquillo de los acusados, mientras que Xavier Jiménez será testigo en el juicio

12/05/2026

BarcelonaPetición idéntica de la Fiscalía y la familia Jubany. Las dos acusaciones han pedido una condena de 26 años de prisión para Santi Laiglesia por la muerte de Helena Jubany. Laiglesia ya había sido investigado hasta el año 2005 durante la primera fase de la investigación, y entre noviembre y este enero pasó 41 días en prisión. En el momento en que se conocen las penas a las que se expone, está en libertad provisional, pero tiene el pasaporte retirado. Las acusaciones sugieren que el crimen no fue cosa de una sola persona, pero aseguran que Laiglesia participó "activamente" en todos los pasos que acabaron con la muerte de Helena Jubany, y será el único que se sentará en el banquillo de los acusados. El veredicto quedará en manos de un jurado de la Audiencia de Barcelona.

El 30 de noviembre de 2001 Jubany tenía 27 años y vivía en el barrio de la Creu Alta de Sabadell. El año anterior se había trasladado desde Mataró para empezar a trabajar en la biblioteca de Sentmenat, y en la cocapital vallesana empezó a formar parte de la Unió Excursionista de Sabadell (UES), donde conoció a Laiglesia y a las otras personas que han sido sospechosas del crimen en algún momento de los últimos 25 años. Entre ellas, Montse Careta, que se suicidó en prisión un año después del crimen. Careta era pareja de Laiglesia y vivía en el edificio donde sucedió el crimen. Diversos testimonios han explicado que el sospechoso también vivía allí, aunque él se ha desvinculado de la finca asegurando que solo pasaba algunas noches. Aquel viernes de 2001 en ese piso es donde Jubany quedó "privada definitivamente de su libertad de movimiento y determinación", hasta el punto que nunca se pudo presentar para empezar su turno en el trabajo el domingo 2 de diciembre, a las 15 horas.

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Las acusaciones coinciden en que antes de las 4.45 h de la madrugada del 2 de diciembre fue cuando una o varias personas dieron benzodiazepinas a Jubany "en la cantidad necesaria para impedir que tuviera capacidad física o psíquica necesaria para poder huir del lugar donde se encontraba". Después esta persona o grupo de personas aprovecharon "la absoluta incapacidad" de Jubany para defenderse o huir del piso para subirla hasta la azotea del edificio. Allí la desnudaron, dejaron su ropa muy cerca, la rociaron con colonia y arrojaron a Helena Jubany al vacío, que murió a causa de los golpes por la caída.

Además de un delito de asesinato, tanto el ministerio público como la acusación particular atribuyen a Laiglesia un delito de detención ilegal por las horas en que Helena Jubany estuvo retenida. En concreto, la pena que piden se desglosa en 20 años por el crimen y 6 más por el delito de detención ilegal. También quieren que una vez salga de prisión Laiglesia tenga una orden de alejamiento de los padres y hermanos de la víctima durante cinco años y que se le imponga una indemnización de 600.000 euros en total: 200.000 euros para el padre y la madre y 100.000 para cada uno de los dos hermanos.

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Exinvestigados que ahora serán testigos

Tanto el fiscal como la acusación particular han pedido archivar el caso contra la otra persona que continuaba investigada por el caso, Xavier Jiménez. Asumen que no hay indicios directos sobre su participación en el crimen, pero la familia Jubany recuerda que durante la investigación ha habido pruebas que lo han vinculado "directamente" con los mensajes anónimos que Helena Jubany recibió antes de que la mataran. Uno de estos mensajes, además, iba acompañado de un zumo en el que se encontraron benzodiazepinas, la misma sustancia que se detectó en la sangre de la víctima. Finalmente, Jiménez no se sentará en el banquillo de los acusados, pero tanto el fiscal como el abogado de la familia Jubany, Benet Salellas, han pedido que se le convoque al juicio como testigo. Este rol implicaría que tiene la obligación legal de no mentir en la declaración.

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Queda en la misma posición Ana Echaguibel, que también estuvo investigada hasta que la causa se archivó para ella una vez descartado que los restos de ADN femenino en la ropa de Jubany fueran suyos. Al inicio de la investigación, en el año 2001, también estuvo investigada Montse Careta, que como todos los demás pertenecía al entorno de la Unión Excursionista de Sabadell y se suicidó en la prisión de Wad Ras en el año 2002.

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Las acusaciones también quieren que en el juicio testifiquen diversas personas del entorno de la UES, amigos de Helena Jubany y de Xavier Jiménez, y personas del entorno de Laiglesia y Careta. También varios vecinos del edificio, que durante la instrucción aseguraron que Laiglesia sí que vivía en la finca donde mataron a Jubany, más allá de pasar allí algunas noches puntualmente como él ha defendido. La lista de testimonios que las acusaciones proponen –y que deberá validar la Audiencia de Barcelona– también incluye a las hermanas de Montse Careta, Imma y Anna, la hermana de Laiglesia y una expareja de él.