Contundente aviso de los científicos al Gobierno por la llegada del temido Niño: "Preparen al país para lo peor"
Casi 700 personas firman una carta en Cataluña y el País Valenciano reclamando medidas concretas ante la llegada de este fenómeno climático
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Barcelona"Preparen nuestro país para lo peor mientras todavía estamos a tiempo de evitar que lo peor se convierta en una catástrofe". Este es el clamor de casi 700 personas, entre las cuales científicos, divulgadores, investigadores, sociedad civil y personalidades en una carta abierta dirigida al Gobierno —y a la Generalitat Valenciana—, en la cual piden que se actúe antes de que llegue el Niño, un fenómeno climático originado en el océano Pacífico que se caracteriza por una gran liberación de energía térmica hacia la atmósfera y que puede desembocar en aguaceros prácticamente inauditos. El investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Jordi Solé y la profesora de la UPC y doctora en Física Olga Alcaraz han advertido este martes que el Niño creará otra capa de calor en un Mediterráneo que, como hemos visto en las últimas semanas con lluvias excepcionales, ya está extremadamente caliente.
No será un Niño normal: ya se le está llamando el súper-Niño. Alcaraz ha explicado que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que será extremadamente fuerte; de hecho, antes de alcanzar su punto máximo, ya supera los registros del Niño más intenso que se han visto jamás. Será un calentamiento global en un planeta ya demasiado calentado, y los dos científicos han avisado en un acto este martes por la mañana en la UPF que este fenómeno meteorológico conlleva el riesgo de hacer aumentar la temperatura media del planeta hasta los 2 °C sobre los niveles preindustriales, sobrepasando el límite máximo fijado en el Acuerdo de París. En los meses que vienen, el Niño puede llegar con fuerza a la Península.
"No podemos esperar a que todo esto pase. Pedimos actuaciones ahora. La incertidumbre no puede ser una excusa para la inacción", ha afirmado Solé. Por eso, la campaña internacional Alerta El Niño —con padrinos como Javier Bardem o Jane Fonda o el director de cine Adam McKay— pide con una carta, que se ha presentado simultáneamente en Valencia, que se establezcan reservas estratégicas de alimentos, medicamentos y productos básicos, especialmente en el área metropolitana de Barcelona. En este ámbito, avisan de que el sector primario ya sufre tensiones por las altas temperaturas y el encarecimiento del diésel, la electricidad y los fertilizantes. La interrupción prolongada de las redes de transporte por un temporal, apuntan, no sería solo un contratiempo logístico, sino que se podría convertir en un "problema de seguridad alimentaria".
Vulnerabilidad añadida
"En Cataluña existe una vulnerabilidad añadida: de todo el Estado, es la zona con la mayor proporción de construcciones en zonas inundables", avisan los científicos. Las medidas de prevención, a su parecer, también implican reforzar los medios de prevención y extinción de incendios e incrementar los sistemas de monitorización y alerta temprana en torrentes, cauces y puntos críticos. Pero no solo por lluvia, también piden que se preparen planes específicos para olas de calor extremo, sequías prolongadas, inundaciones, incendios, temporales marítimos y posibles interrupciones del suministro de agua o electricidad, y que se habiliten, entre otras actuaciones, refugios climáticos efectivos para la población.
El pronóstico de los científicos no es optimista. Avisan que no volverá el país en el que vivíamos, con un clima suave y agradable, sino que estamos yendo irreversiblemente hacia una tropicalización del Mediterráneo, con un periodo seco, muy seco, y otro húmedo con muchas lluvias. "El cambio climático implica esto, y nuestra vida debe empezar a adaptarse a ello. Debemos cambiar el paradigma cultural", ha advertido Solé. De hecho, piden que los episodios que ya vivimos, de aguaceros inauditos y sequías prolongadas, no solo vayan acompañados de una gestión reactiva, de enviar un ES-Alert, reducir la movilidad y confinarse, sino de una visión más "reflexiva", sobre cómo el cambio climático nos está cambiando y qué podemos cambiar cada uno de nosotros para frenarlo.
El rol de la ciudadanía
En este sentido, los científicos creen que la ciudadanía debe estar conectada con este cambio y actuar en consecuencia. Tanto en lo que respecta a los gobiernos como a los ciudadanos, los científicos recuerdan que invertir para prevenir estos fenómenos o para vivirlos con menos lesividad también es una buena inversión. Han recordado que un informe de la Unión Europea cifra en 208.000 millones de euros el coste de los fenómenos climáticos extremos de los últimos cuatro años, y que, aproximadamente, cada euro invertido hoy en prevención salvará once en el futuro. Lo más importante, ha concluido Solé, es que está en juego algo mucho más valioso que el dinero: "Hablamos de vidas humanas".