Descubren que las orcas juegan a hacer explotar peces
La ONG Beneath The Waves registra por primera vez dos casos en que cetáceos sujetan y embisten presas para trocearlas
This browser does not support the video element.
BarcelonaQue la majestuosidad de las orcas no engañe: son depredadores inteligentes, estratégicos e implacables en los océanos. Una investigación publicada en la revista científica Frontiers in Ethology ha registrado y documentado por primera vez un comportamiento nunca visto en estos cetáceos en el golfo de California, en México. Según se puede ver en las imágenes, las orcas se coordinan para sujetar y embestir a una presa, lanzándola por los aires.
El estudio, liderado por la doctora Kathryn Ayres, de la ONG Beneath The Waves, explica con detalle esta estrategia: una orca adulta sujeta un pez luna de cola afilada (otro gigante marino que puede llegar a pesar dos toneladas) por la aleta posterior. Justo en el momento en que una segunda orca nada hacia la presa a toda velocidad, la primera la libera y, con el impacto, el tejido del pez se desintegra en miles de fragmentos que quedan flotando en el agua.
Hay dos registros independientes de este fenómeno, que se remontan a julio de 2024 y a septiembre de 2025, y la conclusión a la que han llegado los expertos es que no se trata de una técnica para matar, ya que la presa ya estaba muerta en ambos casos, sino más bien un método para procesar el alimento.
¿Para alimentar a las crías o por diversión?
La comunidad científica estudia tres hipótesis para explicar este comportamiento insólito de las orcas. La primera apunta a una estrategia de inversión parental: al hacer "explotar" el pez luna, los adultos fragmentan la carcasa en trozos más pequeños y fáciles de consumir para que las crías y los ejemplares juveniles del grupo puedan alimentarse de los restos que quedan flotando en el agua. La segunda hipótesis es que se trate simplemente de un comportamiento lúdico, ya que las orcas tienen una vida social muy compleja y a menudo juegan con sus presas antes o después de comérselas.
Finalmente, los investigadores también plantean un posible beneficio inmunitario: el pez luna está recubierto de una capa gelatinosa con un microbioma muy particular y, al dispersar estos microorganismos por el agua, las orcas podrían obtener alguna ventaja nutricional o contribuir a regular su propio sistema inmunitario.
La investigación también ha abierto nuevos interrogantes sobre la víctima. De momento, esta fragmentación extrema del tejido solo se ha observado en la especie de pez luna de cola afilada, lo que sugiere que podría ser una respuesta estructural única de este animal ante impactos de gran energía.
Los autores del estudio destacan la importancia de continuar recogiendo imágenes de alta calidad en la zona para poder identificar a las orcas mediante sus aletas dorsales y manchas oculares, y averiguar si se trata del mismo grupo de cetáceos. "Son uno de los depredadores más icónicos del mundo y, aun así, nos continúan sorprendiendo", concluye Ayres.