La mitad de los estudiantes de 16 a 18 años en riesgo de pobreza no recibió una beca el pasado curso
La Fundación Bofill pide un cambio en la política de estas ayudas e insta a Educación a sumar 134 millones de euros a los 77 millones que destina el Estado
BarcelonaEl curso escolar 2024-2025 había 82.688 jóvenes catalanes de entre 16 y 18 años en situación de pobreza, de los que 41.507 recibieron una beca para estudiar en la educación postobligatoria. Sin embargo, prácticamente la mitad (41.181) de estos adolescentes se quedaron fuera del sistema actual de becas. Una cuestión que la Fundación Bofill relaciona con la carencia de una política de ayudas en Cataluña que garantice beca a todos los estudiantes de bachillerato, ciclos de grado medio y programas de formación e inserción (PFI) en riesgo de pobreza, lo que contribuye directamente a las estadísticas de abandono escolar.
De hecho, el abandono escolar prematuro entre los alumnos en situación de pobreza (25,3%) multiplica por siete el de los hogares más ricos (3,8%), tal y como evidencia la entidad mediante los últimos datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). "Estamos constatando claramente que este perfil de jóvenes, con menos recursos económicos, es el que más abandona los estudios", expone Miquel Àngel Alegre, jefe de proyectos de la Fundación Bofill, quien destaca que "cuando las becas se desarrollan con buenas coberturas y con buenos importes reducen" las cifras de deserción escolar.
En un momento en que el Estado ha efectuado el traspaso de la gestión de las becas educativas a la Generalitat, la Fundación pide al ejecutivo catalán que se aprovechen las competencias para poder garantizar las becas y reforzar la política de ayudas. En este sentido, la entidad remarca que, en estos momentos, la política "es residual", en un contexto en el que el sistema de becas catalán representa un 1% del presupuesto de Educación, por debajo de la media estatal (1,7%).
Mejora progresiva de la cobertura y el importe de las ayudas
Aparte de una inversión que considera "insuficiente", la Fundación detalla que el modelo actual "no se ajusta al coste de la vida ni a la situación social de Catalunya", lo que deja a 16.200 jóvenes en situación de pobreza fuera de la categoría de riesgo. Además, el ente también pone sobre la mesa el fenómeno non-take-up, que provoca que personas que tienen derecho a una ayuda al final no la soliciten por falta de claridad o trabas burocráticas.
Con la voluntad de dar respuesta a estas problemáticas, la Fundación plantea un nuevo modelo para mejorar la cobertura, el importe y la accesibilidad de las ayudas. Así, por un lado, propone pasar de cubrir el 19,9% de los 58.475 alumnos en situación de pobreza que están estudiando secundaria posobligatoria y PFI hasta el 30%. "En Cataluña, el indicador que tenemos es del 30% y, por tanto, es el porcentaje de referencia que debería cubrirse", señala Alegre.
Además, el jefe de proyectos de la Fundación Bofill no sólo pone énfasis en la necesidad de que haya más becas, sino que "se doten mejor" para que estos jóvenes puedan recibir 3.000 o 4.000 euros anuales, según renta familiar, así como que el procedimiento para pedir las ayudas sea más accesible. "Puede parecer menos importante, pero los chicos y chicas que llegan a una beca sienten la responsabilidad de aprovechar la escolarización y eso también repercute en una mejora de sus resultados", recuerda Alegre.
Teniendo en cuenta los datos del último curso escolar, se calcula que Educación debería añadir 134 millones de euros a los 77 millones que recibe del gobierno español para poder ofrecer beca a todos los jóvenes en riesgo de pobreza antes de 2028; lo que se convertiría en un punto de partida para una política de becas más amplia de cara a 2032.