Retiran el apellido paterno a un hijo asesinado por su padre

Es un precedente en el Estado para los casos de violencia vicaria en los que el agresor está muerto

BarcelonaEl 24 de agosto, Martín Ezequiel Álvarez Giaccio mató su hijo Leo, de 2 años, en el Hotel Concòrdia de Barcelona. Lo asfixió y cogió un taxi para ir a la terminal 1 del aeropuerto del Prat, donde corrió por fuera hasta que llegó a una zona enzarzada junto al Llobregat y se suicidó. Su cuerpo lo encontraron el 15 de septiembre. Después del asesinato, la madre de Leo empezó otra lucha para evitar que el niño llevara el apellido del padre. A pesar de que desde el 2013 la ley del Registro Civil estatal permite que las víctimas de violencia machista puedan cambiar el apellido de los hijos para evitar que tengan el del padre maltratador, se abría un vacío legal si el hombre estaba muerto.

Cuando la mujer intentó hacer la modificación nominal para enterrar al niño sin que constara el apellido del asesino llegaron los problemas. Entonces las abogadas Marta Ariste y Carla Vall, que representaban a la madre en la vía penal del caso –que con el suicidio del hombre quedó cerrada–, pidieron una revisión de la ley para que también incluyera los casos de violencia vicaria, aquellos en que el padre, para hacer daño a la pareja o la expareja, pone fin a la vida de los hijos. Además, la ley tampoco preveía que se pudiera hacer el trámite de modificar el apellido una vez que el padre estuviera muerto. Ahora la ministra de Justicia , Pilar Llop, ha aceptado la petición de la madre de cambiarlo.

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Llop dictó el 22 de abril una orden ministerial, que se ha notificado esta semana, para autorizar “por razones excepcionales y con la urgencia que exige una reparación inmediata” el cambio de apellidos de Leo. Es una decisión pionera en el Estado que va en la línea de la nueva redacción de la ley del Registro Civil para cumplir la ley orgánica contra la violencia de género. Las abogadas han reiterado la importancia de cambiar el apellido “como acto restaurativo imprescindible en términos emocionales, psicológicos y sociales, y necesario para la reparación de la madre”. También han defendido que se abre “una nueva vía de justicia restaurativa para otras madres que hayan sido víctimas de violencia de género por violencia vicaria”.

El comunicado de las abogadas
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Sin embargo, las abogadas han insistido en “exigir” una modificación legislativa para que “deje de ser un procedimiento excepcional y pase a ser regulado”. Han recordado la necesidad de urgencia para poder hacer el cambio “con carácter inmediato” después de la muerte del menor. Lo han ejemplificado con el hecho de que, en el funeral, la víctima ya lleve los apellidos maternos y no el del asesino.