Las bacterias del intestino pueden ayudar a predecir el riesgo de padecer Parkinson
Un estudio determina que el análisis de la microbiota puede revelar si una persona desarrollará la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas
BarcelonaHace tiempo que sabemos que no podríamos vivir sin los billones de bacterias que tenemos en el intestino, ya que se encargan de funciones fisiológicas esenciales, pero en las últimas décadas la comunidad científica ha dado un paso más y ha vinculado esta microbiota intestinal con el cerebro. Por ejemplo, hay estudios que han descubierto que las personas con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson tienen alteraciones en la composición de las bacterias intestinales, aunque todavía no se sabe si es causa o consecuencia de la enfermedad. Ahora investigadores de la University College of London han descubierto en un estudio que la microbiota puede revelar si una persona tiene un riesgo elevado de desarrollar la enfermedad de Parkinson antes de que aparezcan los síntomas.
Los pacientes de Parkinson y las personas sanas con riesgo genético de desarrollar la enfermedad tienen una composición concreta de microorganismos intestinales, según las conclusiones de la investigación que publica este lunes la revista Nature Medicine. "Hemos demostrado que los microorganismos intestinales pueden revelar signos de Parkinson y actuar como una señal de alerta precoz años antes de la aparición de los síntomas", asegura el investigador principal de la investigación, Anthony Schapira. Los resultados abren camino hacia el desarrollo de pruebas que permitan detectar a aquellas personas con riesgo de desarrollar la enfermedad y recomendar medidas de prevención (ya que no hay ninguna cura disponible) especialmente a través de la alimentación, para retrasar la aparición de síntomas.
En total han participado en el estudio 464 personas del Reino Unido y de Italia, de las cuales 271 tenían Parkinson, 43 tenían predisposición genética y 150 no tenían ninguna predisposición. Los investigadores han analizado las alteraciones de la microbiota de los participantes a partir de muestras fecales y han identificado un patrón entre las personas con la enfermedad: la presencia de determinados grupos de bacterias del intestino disminuye o aumenta en función de la fase en que se encuentra el Parkinson. Los pacientes en estadios más avanzados tenían alteraciones de la microbiota 15 veces mayores que los que se encontraban en fases iniciales.
En cuanto a las personas con predisposición genética pero sin enfermedad, también observaron alteraciones similares, aunque menos marcadas. "Este descubrimiento abre la puerta no solo a utilizar estas bacterias para identificar personas con riesgo de padecer Parkinson, sino también a explorar si modificar la población bacteriana, ya sea con cambios en la dieta o con medicación, puede reducir el riesgo de enfermedad", dice Schapira. Los científicos corroboraron los resultados comparándolos con datos de pacientes que no participaron en el estudio del Reino Unido, Corea y Turquía, que incluían 638 personas con Parkinson y 319 participantes sanos.
Hábitos alimentarios
Ahora bien, una pequeña proporción de los participantes sanos sin predisposición genética también presentaba microbiomas intestinales similares a los de personas con riesgo de Parkinson, cosa que hace pensar a los investigadores si también podrían tener riesgo de enfermar. En todo caso, remarcan que aún hace falta más investigación para entender qué factores genéticos o ambientales determinan si una persona acabará desarrollando la enfermedad o no.
En este sentido, los participantes también proporcionaron datos sobre sus hábitos alimentarios y las conclusiones del estudio sugieren que los que tienen una dieta más equilibrada y variada tienen menos probabilidad de presentar una microbiota asociada a desarrollar Parkinson. Según los investigadores, esto podría indicar que modificar la dieta puede jugar un papel clave en la prevención de la enfermedad, pero insisten en que hay que continuar investigando.