Una mujer de Alicante, aislada por sospecha de hantavirus tras coincidir con una de las cruceristas

Sanidad también encuentra un contacto en un turista sudafricano que estuvo en Barcelona, pero confía en que ambos casos sean negativos

Entrada del Hospital Universitario Sant Joan de Alicante, donde está ingresada la paciente.
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BarcelonaUna mujer de 32 años se encuentra aislada en un hospital de Alicante con síntomas compatibles con el hantavirus, mientras el Centro Nacional de Microbiología analiza sus muestras biológicas. El pasado 25 de abril coincidió durante unos pocos minutos en el avión que intentó coger la pasajera del crucero del hantavirus que murió en Johannesburgo. La crucerista, que era la esposa del hombre que murió por la infección a bordo del Hondius" y que se considera el primer afectado del brote, fue evacuada rápidamente del aparato antes de despegar cuando su estado se deterioró.

En este mismo avión que cubría la ruta entre la capital de Sudáfrica y Ámsterdam viajaba otra persona con pasaporte sudafricano, que pasó una semana en Barcelona y a estas alturas ya ha vuelto a su país de origen. También trabajaba una azafata de vuelo que, a pesar de tener síntomas compatibles, ha dado negativo en las pruebas microbiológicas. Así, de momento, no hay ningún caso de hantavirus confirmado en personas ajenas a los pasajeros del crucero.

La mujer de Alicante llamó a las autoridades sanitarias del País Valenciano cuando comenzó a mostrar un cuadro leve de tos, uno de los síntomas del hantavirus. A partir de aquí, el ministerio de Sanidad ha activado el protocolo y en coordinación con la conselleria de Sanidad valenciana ha sido ingresada en una habitación de aislamiento y con presión negativa del hospital Sant Joan para tomar todas las "precauciones necesarias" que eviten poner en riesgo a cualquier persona. A la paciente se le han tomado muestras biológicas con una PCR y le han hecho una analítica en sangre y suero que ahora analizan en el Centro Nacional de Microbiología. Se espera que en las próximas 24 horas se obtengan los resultados.

En caso de que dé negativo, pero continúen los síntomas, se le repetirá la prueba diagnóstica y si se mantiene la misma situación sin diagnóstico, se hará cada 48 horas, según ha explicado en una rueda de prensa, el secretario de Estado de Sanidad del gobierno español, Javier Padilla, que ha mostrado su confianza en que acabe siendo un caso negativo, como ha pasado con la azafata de KLM que iba en el mismo vuelo. "Creemos que es muy poco probable que haya sido infectada", ha insistido el responsable del ministerio, ya que la exposición al hantavirus fue "de muy poco tiempo".

Criterio clínico

Padilla ha indicado que en todo momento se actuará a partir del "criterio clínico y las pruebas de laboratorio" para determinar cuándo un paciente pasa de caso sospechoso, como es el caso de Alicante, a contacto. Será entonces cuando se haga el traslado al hospital militar Gómez Ulla de Madrid, donde el gobierno ha dispuesto que los 14 pasajeros españoles del crucero pasen el periodo de cuarentena una vez lleguen, este fin de semana, al puerto de Granadilla. Si se detecta un positivo, el ingreso se hará en uno de los centros UATAN (Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel), en el caso de la mujer alicantina, en el Hospital La Fe de Valencia.

En esta línea de transmitir un mensaje de tranquilidad, Padilla ha indicado que el solo hecho de haber localizado a la mujer alicantina y al turista sudafricano demuestra que "la solvencia y capacidad" de los mecanismos internacionales de rastreo y de respuesta precoz existentes funcionan bien, también a escala internacional. De momento, la Generalitat valenciana está haciendo el rastreo con los contactos de la mujer. Con respecto al turista sudafricano, Padilla ha explicado que a través de un mecanismo europeo de coordinación del país austral se han activado los engranajes internacionales de seguimiento y encuesta epidemiológica del paciente.

La consejería de Salud ha remarcado que el turista "no ha tenido contactos estrechos con nadie en la capital catalana y su estancia en la ciudad corresponde con el periodo de incubación no infeccioso". Además, en estos momentos se encuentra en su país en buen estado de salud y sin síntomas. A preguntas de los periodistas, Padilla ha sido rotundo al descartar que se produzca una oleada de contactos de hantavirus: "Tenemos contemplado todo lo que no pasará y esto no pasará", ha afirmado.

Cuarentenas obligatorias

Después de días en que la disputa política ha ensuciado el trabajo de los técnicos sanitarios, Padilla ha valorado el clima de "colaboración" que ha encontrado. Muestra de esta cooperación es el protocolo de actuación ante el brote aprobado por "unanimidad" de todas las comunidades autónomas en la comisión de Salud Pública. Hace unos días hubo críticas de Canarias por "falta de información y deslealtad" por parte del gobierno español al haber aceptado la petición de la OMS para acoger el barco en el archipiélago, mientras que desde el ejecutivo de Madrid la presidenta Isabel Díaz Ayuso se negó a aceptar en un hospital de la comunidad a los 14 pasajeros del crucero, a pesar de que el Gómez Ulla es propiedad del ministerio de Defensa. "Todos tenemos interés en que todo salga perfecto y que sea nuestro orgullo de país", ha subrayado.

El protocolo establece qué hacer a partir de la llegada del crucero frente a las costas de Tenerife y fija, finalmente, las cuarentenas obligatorias. Padilla ha confirmado que todos los pasajeros españoles han manifestado su voluntad de ingresar voluntariamente en el hospital Gómez Ulla. A todos ellos, sin embargo, se les dará un documento para que acepten las condiciones del desembarco, el traslado y la estancia en el centro, en referencia al aislamiento o movilidad dentro del edificio o el régimen de visitas exteriores. No se trata del consentimiento informado habitual en la actividad sanitaria porque, en este caso, "no se podrá revocar el consentimiento ni pedir el alta voluntaria", ha matizado Padilla.

Queda por determinar cuál es el tiempo de aislamiento que se debe hacer en el Gómez Ulla u otros hipotéticos contactos que surjan porque no se ha determinado cuál es la fecha del último contacto con un positivo y se trabaja entre el 28 y 30 de abril. Según Padilla, durante los primeros siete días de estancia se establecerá una "cuarentena muy estricta" que se acabará con una PCR, es decir, cuando hayan pasado tres semanas del contacto. "Cada día es un día más que nos acercamos a las áreas bajas de probabilidad" de nuevos contactos, ha afirmado Padilla, que también ha incidido en el hecho de que desde el 28 de abril "no hay constancia" de nuevos casos.

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