"La prioridad en las listas de espera no se puede cambiar sin una razón médica"
Salut insisteix que fan falta criteris homogenis entre totes les comunitats per comptabilitzar els pacients pendents d'una operació
BarcelonaCambiar la prioridad con la que se debía operar a una sesentena de pacientes, sin informarles ni a ellos ni a los médicos que habían determinado los plazos máximos para entrar en quirófano, con el objetivo de maquillar las listas de espera. Eso es lo que, presuntamente, ha ocurrido en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Ante estos hechos, la ministra de Sanidad, Mónica García, pidió a la Comunidad de Madrid que aclare "la aparente alteración de los datos de las listas de espera" y exigió garantías en el control y la veracidad de los registros. La noticia ha hecho saltar las alarmas: ¿Puede haber más centros que modifiquen el número de personas pendientes de una intervención, teniendo en cuenta que desde hace años son uno de los grandes retos del sistema sanitario? ¿Puede pasar en Cataluña?
"La prioridad es la que hay y no se puede cambiar sin un razonamiento médico, es de sentido común. Eso no pasa en Cataluña, salvo que haya un consenso con el profesional cuando se programa la actividad quirúrgica", asegura a ARA el director del área asistencial del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut), Ignasi Carrasco. La ley fija unos plazos máximos para realizar operaciones que se han decidido en función de la gravedad de cada enfermedad y sus repercusiones en la vida de los pacientes. Los centros sanitarios deben ajustarse a estos plazos para atender a los pacientes en el tiempo indicado y cuando alguien espera más de lo que determine la ley se considera que está fuera de plazo.
Por ejemplo, un tumor maligno debe operarse en un máximo de 45 días; la obstrucción de los vasos sanguíneos que suministran sangre al corazón, en un máximo de tres meses, y una prótesis de rodilla o de cadera debe colocarse en un máximo de seis meses. Lo que presuntamente ha ocurrido en Madrid es que 57 pacientes en espera de cirugías ortopédicas y traumatológicas del Ramón y Cajal pasaron de la prioridad preferente –que exige que sean intervenidos antes de 90 días– a la normal, que alarga el margen para realizar la operación a 180 días.
Carrasco explica que el acceso a la historia clínica de los pacientes para modificar esta prioridad "está muy regulado" en Cataluña. "No se puede entrar si no es por un motivo lícito; es un mecanismo de control. No se cambia la prioridad de una persona para alcanzar unos objetivos de la conselleria", asegura. El director del área asistencial del CatSalut explica que también se realizan auditorías y se revisan las listas de espera y su cumplimiento y que si se modifican siempre se hace de acuerdo con el criterio profesional de un médico después de valorar al paciente en cuestión.
Transparencia en las listas
A raíz del escándalo en Madrid, García ha vuelto a poner sobre la mesa el proyecto, que las comunidades autónomas tumbaron, para disponer de nuevos criterios de transparencia y trazabilidad de las listas de espera. El objetivo era unificar la manera de recoger y comunicar los datos sanitarios de todos los gobiernos autonómicos, ya que son los responsables de las competencias en salud y hasta ahora cada uno lo hace de una manera diferente. En este sentido, Carrasco asegura que hay comunidades autónomas que no inscriben a los pacientes en la lista de espera hasta que están en el preoperatorio o que borran a las personas de la lista de espera cuando se les deriva al circuito privado.
Esto hace que territorios como Madrid tengan cifras más bajas que las de Cataluña, a pesar de tener un volumen similar de población. “Nosotros defendemos que se debe ser lo más exhaustivo posible porque es un derecho de la ciudadanía, se debe ser transparente”, defiende Carrasco, que explica que Cataluña siempre tiene más pacientes y más tiempo de espera que otras comunidades autónomas porque se hace un ejercicio más intenso de transparencia. “Lo declaramos todo”, sostiene.
El ámbito de las listas de espera no son las únicas afectadas por las diferencias en la notificación de información sanitaria entre comunidades. La notificación de contagios y defunciones relacionadas con el covid también levantó polvareda, especialmente por parte de Madrid, y desde la cúpula de Salud –entonces liderada por Junts– se reprochó que el ministerio no fuera más exigente con todos los gobiernos autonómicos para que reportaran datos más completos. Una crítica que también hacía el sector sanitario madrileño, por ejemplo, cuando denunciaba un "maquillaje de datos"que minimizaba el impacto de la pandemia en el territorio por parte de su administración y que, en cambio, penalizaba a Cataluña informativamente, ya que notificaba muchas más.