La supervivencia de una oveja 21 días fuera del vientre materno que abre la puerta a salvar prematuros extremos
Investigadores catalanes crean con éxito la primera placenta artificial de Europa, que ahora quieren probar en humanos
BarcelonaSe llama Gaia, ya tiene más de un año y es una oveja normal y corriente, lo que la hace extraordinaria por la manera en que ha llegado al mundo. Cuando todavía era un feto la sacaron del vientre materno, a pesar de que no estaba lo suficientemente desarrollada para sobrevivir al exterior y sus órganos no eran lo bastante maduros para hacer funciones básicas como respirar o digerir. Las personas que lo hicieron, sin embargo, tenían un plan: engañar a la naturaleza.
Investigadores del BCNatal, un centro adscrito al Hospital Clínic, el Hospital Sant Joan de Déu y la Universidad de Barcelona, recrearon artificialmente las condiciones del útero materno para que Gaia continuara desarrollándose. De hecho, el ejemplar pasó 10 días dentro de la primera placenta artificial de Europa y 13 meses después es indistinguible de otra oveja. Ahora los científicos catalanes han conseguido elevar esta cifra hasta los 21 días con otra oveja; un hito científico que solo se ha hecho en Estados Unidos y en Barcelona y que abre camino hacia encontrar una solución para los recién nacidos prematuros extremos en un futuro.
Una vez demostrado que el proyecto es viable científicamente, el equipo de BCNatal trabaja para poder ensayarlo en humanos. La finalidad es reducir las graves secuelas que afectan a la mayoría de los recién nacidos prematuros extremos, es decir, aquellos que nacen con seis meses o menos. Estos recién nacidos tienen complicaciones neurológicas, broncopulmonares, intestinales y cardiovasculares importantes que ponen en riesgo su vida y este proyecto busca ofrecer una solución con la que garantizar su supervivencia, que actualmente es baja o con unas secuelas graves para toda la vida.
"Cuando bajamos de los seis meses no podemos garantizar una supervivencia del 90% y que el riesgo de secuelas sea bajo", ha explicado el director de BCNatal, Eduard Gratacós. En la presentación este viernes del proyecto, el experto ha comparado el hito de los 21 días con el primer trasplante de corazón, que se hizo por primera vez hace ya 60 años y actualmente es un procedimiento normal que salva miles de vidas cada año.
Después de cinco años y de 7,65 millones de euros invertidos por la Fundación La Caixa, se ha alcanzado una mejora tecnológica lo suficientemente grande como para llegar a los 21 días de supervivencia y hacer una transición neonatal con éxito. Esta transición simula los pasos previos para su aplicación futura en humanos, es decir, el traslado de la placenta artificial a una incubadora convencional en el momento en que los órganos ya han madurado lo suficiente. Es un proceso similar al "nacimiento del feto", en el que pasa de este entorno que simula el vientre de la madre recreado artificialmente y comienza a utilizar sus pulmones como cualquier bebé.
Otro de los grandes avances conseguidos hasta ahora ha sido la mejora del sistema extracorporal de circulación. Se trata de una membrana y un sistema de piezas que han sido específicamente diseñadas para facilitar la circulación sanguínea y su oxigenación simulando la que se produce de manera natural a través de la placenta materna y del cordón umbilical.
Comité de bioética
Antes de realizar los primeros ensayos en humanos, sin embargo, queda un largo camino por recorrer. Desde el año 2021 el proyecto dispone de un comité propio de aspectos éticos, sociales y de seguridad –en el cual están representadas las familias de recién nacidos– para el desarrollo del ensayo. Los aspectos éticos para que esta tecnología se termine utilizando en humanos los está trabajando el Instituto Borja de Bioética.
Los impulsores de esta placenta artificial, sin embargo, aseguran que el proyecto ha sido analizado y evaluado favorablemente dos veces por un panel de expertos de reconocido prestigio internacional en medicina fetal y neonatal procedentes de cinco países. Se trata de un ejemplo del efecto multiplicador de la colaboración entre las instituciones públicas y la filantropía en investigación e innovación biomédica.