La conexión entre el crimen de la calle Balmes y el puerto con más cocaína de Europa
La víctima es de origen serbio y Bélgica lo buscaba por introducir droga por la costa de Amberes
BarcelonaEra un hombre de piel blanca, cabeza rapada, con diversos tatuajes por todo el cuerpo y que vestía de sport, con una camiseta del Barça y unos bermudas. Estaba muerto, tendido en el suelo en la calle Balmes, delante de una comisaría. Había recibido un disparo en la cabeza. Las cámaras de la comisaría mostraron toda la escena: otro hombre de piel blanca, vestido con una camiseta beige y bermudas, con un casco en la mano y una pistola en la otra, se había acercado a él y le había disparado por la espalda. ¿Quién era la víctima? Esta es una de las primeras preguntas que se hicieron los investigadores de los Mossos d'Esquadra mientras buscaban al autor de los hechos, que dejó el arma, el casco y un móvil en una parada de autobuses de Gal·la Placídia y huyó.
Finalmente, la policía ha conseguido identificar a la víctima. Ha sido difícil. Sus huellas dactilares no dieron resultados. Además, tenía diversas identidades en diversos países, todas falsas. Las huellas, sin embargo, finalmente acabaron correspondiendo a Bélgica: la policía de este país lo buscaba por ser uno de los líderes de una mafia que introducía cocaína que provenía de Sudamérica en Europa a través del puerto de Amberes. Esto tampoco sorprendió a los investigadores: Amberes, ubicado al norte del país, en la región de Flandes, es el segundo puerto más grande de Europa y donde se requisita más cocaína de todo el continente, según el ranking de la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas. Este informe sitúa el puerto de Barcelona en sexta posición.
En Amberes, en 2024 se encontraron 442 toneladas de cocaína, el triple que el puerto de Róterdam (Países Bajos), en la segunda posición del ranking. Las dos infraestructuras portuarias, de hecho, están separadas por poco más de cien kilómetros. Los informes europeos también señalan que Amberes es especialmente vulnerable porque es un puerto con mucho tránsito de mercancías y, además, está muy automatizado y hay muchos intermediarios logísticos, lo que facilita la infiltración en las empresas gestoras.
Orígenes y clanes
La víctima de la calle Balmes, a pesar de estar buscado por Bélgica, era un hombre de origen serbio. Esto hizo que en un inicio los Mossos lo vincularan con la guerra entre dos clanes de Montenegro que ya ha dejado tres víctimas confirmadas en Cataluña en un año. Ahora, sin embargo, el puerto de Amberes ha abierto un nuevo escenario: queda claro que es una venganza entre clanes de la droga y que alguien contrató a aquel sicario para dispararle en la cabeza, pero todavía no se sabe qué grupos criminales hay detrás de esta ejecución. Tampoco ha quedado descartado que el crimen a tiros que hubo dos días antes en la Zona Franca –donde también murió un hombre de origen serbio– esté vinculado con el de la Zona Franca. Fuentes policiales hablan de clanes cada vez más líquidos, que se difuminan entre ellos, lo que dificulta –y más si son de fuera– saber quién es quién.
Otra pregunta que se hicieron los investigadores era qué hacía este hombre en Barcelona. Y la respuesta es que vivía allí. De hecho, los Mossos están mirando si el hombre salía –iba con ropa deportiva– de un gimnasio que hay a escasos metros. La policía ya está hablando con este gimnasio, según confirman fuentes del centro. Dentro de la discreción de estar buscado por la justicia, todo apunta a que el hombre se estaba instalando en Barcelona.
Barcelona como escondite
La principal hipótesis es que se escondía en la capital catalana, un hecho que encaja con otros crímenes de la misma tipología que investiga la policía. Se trata de personas fugadas de la justicia que se esconden en Barcelona e intentan mantener un perfil bajo, hasta que un clan rival los encuentra. De hecho, apuntan que su presencia no implica que las estructuras criminales que tienen detrás también se hayan implementado siguiendo sus pasos. Más bien, afirman fuentes consultadas por el ARA, Barcelona es más un escondite que un centro de operaciones, un hecho que preocupa mucho a la policía. Con todo, fuentes policiales admiten que la actuación del asesino –a cara descubierta, delante de una comisaría, dejando el arma y un móvil a la vista– fue muy extraña. Un policía nacional llegó a perseguirlo, pero lo perdió.
Tras los seis crímenes a tiros en tres meses que ha habido en Cataluña, la consejera de Interior, Núria Parlon, ha reprochado a Junts y al PP que hagan un "alarmismo innecesario" sobre la seguridad. "Seguimos teniendo la tasa más baja por 1.000 habitantes en homicidios de los países europeos", ha afirmado este miércoles Parlon durante la sesión de control al Parlament. La socialista ha asegurado que Cataluña "no tiene un problema grave de seguridad", sino que se trata de delitos con índices bajos pero "altamente sensibles". Asimismo, ha señalado que la delincuencia en general está "bajando sistemáticamente" por debajo de la media del conjunto del estado español.
El portavoz de Junts en el Parlament, Salvador Vergés, ha denunciado que el país vive una situación "de inseguridad" y ha instado al Govern a revertir la situación. Por su parte, Lorena Roldán (PP) ha dicho que Cataluña se está convirtiendo en el "Far West" y ha señalado que bajan los delitos menores, pero suben los graves. "Trabajamos con responsabilidad y tenemos las alertas puestas en los homicidios que se han producido", se ha limitado a afirmar la consejera Parlon.