Sucesos

Secuestrar y apalear por una deuda de drogas: un método al alza en Europa

En el último año se han registrado diversos casos parecidos en España, Portugal, Italia o Países Bajos

27/09/2026 - 20:03 h.

Barcelona"Si no nos ayudas, te mataremos. ¿Sabes lo que es ser un gánster? Te cortaremos las dos manos para que te hagan una oreja". Es el 15 de noviembre de 2022 y supuestos miembros de los Casuals, el grupo criminal que nació de los Boixos Nois, retuvieron a un hombre en una casa después de raptarlo por la fuerza y colocarlo dentro de un coche. Era un amigo de un cuidador de una plantación de marihuana que debía dinero a los temidos Casuals. Lo ataron en una casa y lo amenazaron: "Nadie juega con los Boixos Nois", le advirtieron. Finalmente, lo dejaron en libertad y esta detención ilegal fue uno de los puntos de partidade una macrocausa judicial de los Mossos d'Esquadra contra los Casuals.El sábado pasado por la tarde unos hombres disfrazados de policías secuestraron a otro hombre en plena AP-7, ante la mirada de muchos conductores que presenciaron cómo lo sacaban a la fuerza, le agredían y se lo llevaban. Después, lo liberaron unos kilómetros más allá. Aparte de coincidir en el método, esta última detención ilegal también coincide con la de los Casuals porque todo apunta a que está relacionada con una plantación de marihuana que supuestamente la víctima vigilaba y que la policía descubrió en 2025. El lunes, también un hombre fue secuestrado en Barcelona, apaleado y dejado en libertad junto a una gasolinera de Salt.

Puede parecer de película, pero fuentes policiales afirman que estas técnicas hace años que forman parte de las dinámicas de los grupos criminales, normalmente para intimidar y amenazar a un miembro o colaborador del grupo cuando tiene una deuda económica o ha hecho algo mal. El problema, relatan las mismas fuentes, es que últimamente no habían detectado casos que se hicieran de forma tan desacomplejada, a plena luz del día y obviando los testigos, como en el caso de la AP-7. Durante 2026, en Cataluña se han registrado ocho casos de secuestros o detenciones ilegales vinculadas al crimen organizado, las tres últimas concentradas en quince días. Fuentes policiales, sin embargo, también admiten que hay una cifra negra de denuncias, ya que las víctimas suelen estar implicadas en delitos y no suelen acudir a la policía.

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En Cataluña ya dispararon a un motorista a principios de mes en Gavà y lo secuestraron durante unas horas, un suceso que también está vinculado con el tráfico de drogas. Es, sin embargo, una dinámica española y también europea. Solo hace falta recordar que el pasado 8 de junio en Almería un hombre fue retenido y apaleado dos horas por unos narcotraficantes por una deuda de drogas. O en Ourense, unos días después, un hombre estuvo más de 48 horas encerrado en un domicilio, recibiendo palizas y amenazas con una motosierra para que pagara una deuda de 500 euros vinculada a la cocaína.

Italia, Escocia, Países Bajos y Portugal

Esta semana, en Roma también se ha hecho eco de que un ciudadano colombiano estuvo siete horas atado de manos y pies, amenazado con una pistola y herido con armas blancas en dos pisos diferentes antes de ser obligado a entregar dinero y joyas para sufragar, de nuevo, una deuda de drogas, apuntan las primeras hipótesis policiales recogidas por medios italianos. Y unos días antes en la misma capital italiana otro traficante fue inmovilizado, apaleado y encerrado después de que faltaran varias dosis de crack que tenía bajo vigilancia. Y sin salir de Italia, también este septiembre en Bolonia un obrero fue capturado cuando salía de trabajar y fue retenido durante una noche en una casa rural por una deuda de drogas de 26.000 euros.

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Esta tipología de intimidación también ha llegado a Escocia, donde este marzo un hombre fue torturado durante unas doce horas a raíz de una deuda de drogas. También en los Países Bajos, un mes antes, un español de 37 años fue capturado violentamente en un aparcamiento, cambiado de vehículo y mantenido diez días en un trastero y posteriormente en un piso, donde fue apaleado hasta que pudo escapar. La policía neerlandesa considera que el origen fue una disputa por una partida de droga. Uno de los primeros incidentes de 2026 fue en Sintra, en Portugal, donde dos hombres llevaron por la fuerza a un joven de 20 años hasta un descampado, lo agredieron y lo amenazaron para que pagara una deuda de 1.500 euros.

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Tanto los Mossos como diversos informes internacionales como el último de la Agencia Europea contra las drogas vinculan este aumento de las detenciones ilegales con la escalada de violencia que se está produciendo en el mundo del narcotráfico, con clanes cada vez más difuminados y supranacionales –que hace más difícil que puedan negociar entre ellos como pasaba antes, en el tiempo de la Galicia y la fariña, por ejemplo–. Asimismo, esta violencia también está creciendo por un acceso cada vez menos restringido a las armas de fuego.

Detención ilegal y no secuestro

En este ámbito, han sido diversos los mensajes tanto en las redes sociales como en comentarios en las noticias de l'ARA en los cuales se preguntaba por qué en estos casos se habla de detenciones ilegales y no de secuestros. Según el Código Penal, una detención ilegal consiste en privar a alguien de su libertad y en Cataluña es un delito frecuente, ya que en los últimos años se han registrado una media de unos 300 casos anuales, según datos de los Mossos. Ahora bien, aquí no solo entran en juego las detenciones vinculadas a drogas, sino también de otras tipologías como las relacionadas con la violencia de género o a atracos, situaciones mucho más frecuentes que las primeras.

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En cambio, cuando hablamos de secuestro el Código Penal especifica que los autores del delito deben pedir un rescate a cambio de dejar a la persona en libertad. Es diferente porque la pena de prisión es más alta –llega hasta los 10 años mientras que la detención ilegal se queda en seis– y también es un delito mucho menos frecuente en Cataluña, ya que no se suelen registrar más de 10 casos en un año natural.