Sucesos

"Hemos salido todos casi disparados": el testigo de uno de los pasajeros del tren descarrilado en Gelida

Las Cavas Torelló abrieron sus puertas como hospital de campaña para atender a los heridos del tren de Gelida

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Barcelona / GelidaLa primera atención de la decena de heridos que provocó el accidente del tren de la R4 en Gelida fue en la casa solariega de las Caves Torelló, reconvertidas a toda prisa en un hospital de campaña. La caída del muro de contención que hizo descarrilar el convoy se produjo a tan sólo 250 metros de la finca, donde vive la familia propietaria. "Llegaban desorientados", explica al ARA Paco de Rosa Torelló, quien insiste en subrayar "la eficiencia y profesionalidad de los cuerpos de seguridad" que se trasladaron hasta ese punto.

De hecho, sobre las 21 horas desde el interior de la casa se sintió el fuerte impacto, pero no fue hasta que los Bomberos accedieron a la finca irrumpiendo en el perímetro de seguridad para llegar al convoy accidentado que los residentes se dieron cuenta de que algo ocurría. Mientras los bomberos, policías y técnicos de Adif trabajaban para rescatar a los viajeros, se puso en marcha el dispositivo de ayuda hacia los afectados. "Abrimos las puertas sin pensarlo y empezaron a llegar los heridos, uno con un tobillo roto, el otro con contusiones, y todos desorientados", explica el propietario de la empresa. El miedo y la desorientación, agravada por la oscuridad de la noche, el frío y la humedad de la llovizna, presidían la escena.

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La familia propietaria abrió su casa, repartió cafés, agua, bebida caliente y mantas. El complejo se convirtió enseguida en el refugio después del trauma donde descansar, ir al baño o contactar con la familia para explicar la situación. "Les tranquilizamos e intentamos calmar, calmar y calmar", continúa De la Rosa, que calcula que atendieron a entre 80 y 90 personas, procedentes tanto del convoy afectado como de un segundo tren que tuvo que detener su ruta unos metros antes.

"Una frenada brusca"

Entre los viajeros del tren reinaba el desconcierto de cómo en un segundo se había desatado todo. "Ha habido un frenazo muy brusco y hemos salido todos medio disparados", recordaba David Castelló muy poco rato después de que el tren de la R4 donde viajaba hubiera descarrilado a la altura de Gelida. El accidente, que tuvo lugar en torno a las nueve de la noche, ha dejado una víctima mortal y 36 afectados, 5 de los cuales son heridos graves. Las primeras hipótesis apuntan a que un muro de contención cayó sobre la vía y el tren que circulaba hacia Manresa impactó entre las estaciones de Sant Sadurní y Gelida.

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David volvía a casa del trabajo y viajaba al tercer vagón del convoy accidentado. De hecho, su parada era justo la siguiente. "Yo debía estar en el tercer vagón y había una mujer que viajaba de pie que sí he visto que ha salido peor parada", detallaba. Tras el encontronazo lograron abrir las puertas del vagón "para que entrase aire" y entonces todo se quedó a oscuras. "Hemos asomado por las puertas y hemos visto que venía un tren contra dirección. Algunos de nosotros hemos saltado, hemos empezado a hacer señales y al final ha frenado", narra Castellón. "Hemos llegado frente al tren, hasta el primer vagón, y se oían gritos de «ayuda»".

"Era como si todo el suelo del primer vagón hubiera desaparecido, como si estuviera suspendido en el aire y la gente allí en medio", describe sobre lo que vio cuando llegó a la parte delantera del convoy. "Fue muy impresionante llegar a la primera parte del tren y ver que ya no había tren y la gente estaba gritando", dice. También admite que en ese momento se "bloqueó" y que le costó poder ayudar, aunque dio su chaqueta a uno de los pasajeros que se encontraba peor.

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Espera "eterna"

Tres horas después del accidente, David reconocía que se le hacía difícil calcular el tiempo que había pasado entre que notó el encontronazo y vio que llegaba la ayuda: "El acceso era supercomplicado. No sé si han pasado 20 minutos o media hora, no lo sé... Pero la espera ha sido eterna hasta que hemos visto que vendían los Bomberos".

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Aunque David ha salido ileso del encontronazo, fue trasladado a las Cavas Torelló de Sant Sadurní de Anoia, donde se instaló un hospital de campaña. "Se han llevado soberbio, soberbio", decía.